II Foro de Análisis, Información y Propuestas Xela 2001.
 
   

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Continuación...

EL PLAN PUEBLA-PANAMÁ COMO REGULADOR DE LA MIGRACIÓN LABORAL CENTROAMERICANA Y DEL SUR-SURESTE DE MÉXICO.
Por:
Dr. Juan Manuel Sandoval Palacios

 

4. EL PLAN PUEBLA PANAMÁ COMO REGULADOR DE LA FUERZA LABORAL MIGRATORIA CENTROAMERICANA Y DEL SUR SURESTE DE MÉXICO.

El actual presidente Vicente Fox manifestó durante su campaña electoral que asumiría una defensa más proactiva de los derechos de los migrantes. Y después de su victoria del 2 de julio del 2000, y antes de su visita a Estados Unidos y Canadá en el mes de agosto de 2000, dijo que confiaba en que dentro de 5 o diez años se instituya el libre tránsito de mexicanos por estos países de Norteamérica. Esta postura de abrir mas la frontera fue criticada por funcionarios de Estados Unidos y de México. Durante una gira de tres días por Centroamérica en septiembre de 2000, Fox planteó que no permitiría más abusos contra los migrantes de esa región, para lo cual designaría un zar para la frontera sur mexicana (de igual forma que para la frontera norte). Y para el caso de los mexicanos en Estados Unidos, Fox incorporó, en la nueva estructura de gobierno y de gabinete, una Comisión de Protección de los Migrantes en la Oficina de la Presidencia, bajo la coordinación directa del Consejo de Seguridad Nacional, en manos de Adolfo Aguilar Zinser..

Durante la visita que el presidente de Estados Unidos, George Bush Jr. hiciera a Fox el 16 de febrero de 2001, ambos acordaron negociar una nueva política en materia de migración. Estas negociaciones se iniciaron a principios de abril en una plática de alto nivel realizada en Washington, D.C. entre el Canciller Jorge Castañeda y el Secretario de Gobernación Santiago Creel por México y el Secretario de Estado Collin Powell y el Procurador General John D. Ashcroft por Estados Unidos. En una conferencia de prensa llevada a cabo el 5 de ese mes después de las conversaciones con Powell y Ashcroft, Creel planteó que "a cambio de más avenidas legales para que los mexicanos trabajen en Estados Unidos, su gobierno estaba preparado para aumentar sus intentos de detener a los extranjeros de cruzar su país en su ruta hacia la frontera estadounidense." Creel dijo que "gobierno mexicano está preparado para quebrar el creciente flujo de extranjeros que utilizan el país como un punto de tránsito en sus esfuerzos para entrar a Estados Unidos". Dijo que la oferta representa un cambio en política del gobierno de oposición que llegó al poder en diciembre pasado, finalizando siete décadas de gobierno de un solo partido. "Por primera vez, el gobierno mexicano está reconociendo que tenemos una responsabilidad respecto de los flujos migratorios" hacia los Estados Unidos. Creel mencionó que los pasos específicos que México podría tomar para parar a los inmigrantes de entrar a Estados Unidos ilegalmente vía México incluyen un reforzamiento más estrecho de la frontera de México con Guatemala; requerir a más ciudadanos extranjeros la obtención de visas para visitas a México; y atacar a los corruptos guardias fronterizos mexicanos que trabajan con bandas internacionales de traficantes de personas. (Sheridan, 2001)

Jorge Castañeda, por su parte, dijo que los funcionarios estadounidenses fueron "muy receptivos" a las propuestas de la delegación para un nuevo acuerdo, que incluiría un programa de trabajadores huéspedes, un creciente número de visas permanentes, mayores protecciones para los trabajadores ilegales y un sistema aún no definido para "regularizar" a los inmigrantes "ilegales" mexicanos que se cree que suman más de la mitad de los 6 millones de residentes ilegales estimados en los Estados Unidos.

Ambas partes han planteado que están dispuestas a aceptar un nuevo acuerdo, el cual probablemente requerirá la aprobación de los congresos de ambos países. Los funcionarios de la administración Bush, sin embargo se oponen a una amnistía total para los inmigrantes indocumentados.

Podemos decir, entonces, que la estrategia foxista para enfrentar el fenómeno migratorio, se enmarca en su proyecto para profundizar la integración regional de México a América del Norte, eliminando las fronteras (propuesta como candidato, la cual no fue considerada como algo factible por los gobiernos de Canadá y Estados Unidos). Como uno de los pasos para avanzar en esa mayor integración, Fox ha propuesto la creación de una región energética norteamericana, lo cual ha sido ya aceptado por Bush y Chrétien. Y, por el lado de la migración. Fox ofrece la mano de obra barata mexicana como ventaja comparativa en América del Norte, estableciendo un programa temporal de trabajadores huéspedes con Estados Unidos y ampliando el que existe entre Canadá y México (que más que programa es un acuerdo de palabra que existe entre ambos gobiernos desde 1974 el cual ha sido renovado en diversas ocasiones, y en el cual participaron aproximadamente 9 200 trabajadores en el período agrícola del año 2000 y casi 11, 500 en el 2001), hasta 25, 000 trabajadores que vayan no sólo a la agricultura sino a otros sectores productivos (Venegas, 2001).

Como se puede observar, de lo que se trata es de regular el mercado laboral de América del Norte utilizando la mano de obra barata de los mexicanos como ventaja comparativa en el nivel regional (Canadá, Estados Unidos y México principalmente vía las industrias maquiladoras éste último), a cambio de establecer controles en la frontera sur para regular el mercado laboral centroamericano de mano de obra barata que sería empleada principalmente en las industrias maquiladoras y otros grandes proyectos productivos del denominado Plan Puebla-Panamá (PPP). Este plan había sido propuesto por Vicente Fox, siendo ya presidente electo durante su gira a Centroamérica en septiembre del año 2000, planteado la idea de promover un plan regional de integración del sur y sureste de México con los países centroamericanos, cuyos gobernantes recibieron bien la propuesta.

En el mes de marzo, la Presidencia de la República da a conocer oficialmente el "Plan Puebla-Panamá", cuyo objetivo fundamental "es mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región territorial comprendida en la región Sur Sureste de México y los países de Centroamérica". Este objetivo contiene ocho objetivos básicos, el logro de los cuales tendría como consecuencia el global:

- Elevar el nivel de desarrollo humano y social de la población;
- Lograr una mayor participación de la sociedad civil en el desarrollo;
- Lograr un cambio estructural en la dinámica económica;
- Aprovechar cabalmente las vocaciones y ventajas comparativas;
- Promover inversiones productivas que amplíen la oferta de empleos bien remunerados;
- Alcanzar un manejo sustentable de los recursos naturales y el ambiente;
- Promover la concertación de planes y estrategias conjuntas de desarrollo entre la región Sur-Sureste de México y los países de Centroamérica;
- Modernizar y fortalecer la capacidad de las instituciones de la región".

Se plantea que para promover la captación de inversiones, "el Plan incluye acciones de promoción nacional e internacional a partir de la identificación de proyectos de inversión que garanticen rentabilidad en el mediano y largo plazo, y una participación directa en una estrategia de desarrollo multisectorial." Y dentro de estos proyectos se impulsaría el establecimiento de maquiladoras para diferentes sectores productivos.

"El Plan promoverá en particular la captación de inversiones en áreas de servicios e infraestructura regionales, tales como transportes, energía, telecomunicaciones e infraestructura hidroagrícola; áreas estratégicas para la planeación del territorio, como son desarrollo territorial y sustentatibilidad ambiental; así como en nichos regionales que impulsarán la dinámica económica regional: agricultura, agroindustria y biotecnología; textil; partes electrónicas; autopartes,; petroquímica y, en particular, turismo sustentable." (Ibid, p. 27).

El aprovechamiento cabal de las vocaciones y ventajas comparativas se refiere fundamentalmente a la explotación de los recursos naturales y a la mano de obra barata de la región:

"(…) el Plan considera importante y urgente instrumentar acciones que promuevan un ordenamiento territorial conducente a una explotación eficiente y sustentable de los recursos naturales y acciones que ayuden a frenar y revertir el proceso de dispersión y migración poblacional de los estados de la región, impulsando el desarrollo local y el mejoramiento de los servicios básicos y de las condiciones de vida de la población. Así, entre otros, el Plan propone construir una red de centros de integración rural, cuyo objetivo será impulsar regiones o zonas con infraestructura y servicios básicos para ir concentrando en ellos a las comunidades dispersas, logrando una más eficiente organización territorial y una relación más equitativa de su entorno. Estos centros asumirían el rol de espacios de atracción de la población rural para contener los procesos de emigración y de dispersión poblacional; así, se constituirán también en factores de desarrollo productivo y sustentable de la región propiciando una mayor integración regional y de servicios. " (Ibid, pp 32-33)

Por supuesto que esto se extendería a toda la región del Istmo centroamericano, para lo cual se plantea:

"Establecer una agenda internacional de coordinación de inversiones y políticas de desarrollo con los países de Centroamérica.
Promover la integración productiva, comercial y de servicios con los países del istmo centroamericano.
Armonizar los marcos regulatorios y reestructurar los esquemas de tarifas y subsidios en toda la región Puebla Panamá.
Promover entre los países participantes la adopción de políticas públicas que incentiven el libre mercado y competencia en la región." (Ibid, p. 34.

Ya a principios de 2001, Fox había demandado a la Secretaría de hacienda y Crédito Público, la utilización de recursos fiscales para el apoyo de diversas acciones para el desarrollo del "Programa La Marcha hacia el Sur-Sureste", correspondiente a la parte mexicana del PPP. De acuerdo con la Exposición de Motivos e Iniciativa de Decreto de este programa,

"(…) la presente administración pondrá especial énfasis en la política de desarrollo regional mediante la instrumentación de proyectos estratégicos y de cambio que permitan que florezca la diversidad y la riqueza regional, y superar el enorme rezago y desigualdad que tanto lastima a nuestro país y que son incompatibles con el proceso de consolidación democrática".

En esta perspectiva, el objetivo de la política de desarrollo regional oficial,

"(…) debe enfocarse a sentar las bases para que cada región aproveche al máximo su potencial productivo, e impulsar el desarrollo de oportunidades regionales y de industria local para asegurar que los frutos de la globalización se distribuyan más equitativamente. La región sur-sureste del país, que comprende los estados de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco y Veracruz, merece especial atención". (Ibid)

En una primera etapa, plantea el programa, la estrategia para el desarrollo del sur-sureste, tiene cuatro vertientes: inversiones en infraestructura de Transporte; inversiones en Infraestructura Hidroagrícola; Promoción del Empleo; y Promoción del Turismo. En particular,

"La tercera vertiente propone complementar los esfuerzos de inversión con las acciones de impulso a la micro, pequeña y mediana empresa que llevará a cabo la nueva Secretaría de Economía a través del Fondo que se creará para estos propósitos. Estas acciones se complementarán con el inicio del nuevo Programa Marcha hacia el Sur-Sureste (…), que tiene por objeto reducir, por única vez, el costo de instalación de las empresas en la región para promover que la industria maquiladora que ha tenido gran éxito en la región norte del país, se extienda al sur-sureste. (...)" (Ibid)

Pero este programa para la integración del sur-sureste retoma los planteamientos hechos por Enrique Dávila, Georgina Kessel y Santiago Levy, éste último Subsecretario de Egresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público del gobierno de Ernesto Zedillo, en un ensayo aparecido en julio de 2000 e intitulado: "El sur también existe: Un ensayo sobre el desarrollo regional de México", y que se inscribía en los planteamientos del Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000 de Ernesto Zedillo. Es decir, esta propuesta se había elaborado para dar continuidad a la política de desarrollo regional neoliberal durante el nuevo gobierno (2000-2006). Y, en efecto, esta estrategia se incluye en el Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006 del gobierno de Vicente Fox. En el mencionado ensayo, los autores plantean que:

"(…) el atraso del sureste es el resultado de un largo proceso y que, más allá del necesario aumento del gasto social, se requiere un replanteamiento profundo de la política de desarrollo regional del país. Este replanteamiento debe, en primera instancia, ubicar la problemática de Chiapas y del sureste en un contexto regional y nacional; en segunda instancia, debe resolver los problemas estructurales que han impedido que el sureste logre un desarrollo económico autosostenido, a través de cambios de fondo en la orientación de las políticas públicas. Lo anterior resulta de suma importancia por dos razones: primero, porque las profundas diferencias entre el sureste y el resto del país son incompatibles con el desarrollo armónico de un país democrático; y segundo, porque la apertura comercial y, en particular el TLCAN, están ampliando la brecha de desarrollo entre un norte industrializado y un sureste confinado a las actividades primarias. Así, de no tomarse medidas estructurales en breve plazo, se corre el riesgo de ahondar los desequilibrios regionales del país".
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Los autores planteaban que esta problemática puede enfocarse desde dos puntos de vista: "centrar la atención en sus condiciones de pobreza y marginación, o examinar los factores que inciden sobre la distribución geográfica de la producción y del empleo dentro del territorio nacional".. Y mencionan que la conexión entre estos enfoques, "aunque estrecha, dista de ser total, debido al papel de los flujos migratorios en la distribución geográfica de las familias." Así, "si emigran quienes no encuentran oportunidades adecuadas de ingreso en una zona, ésta puede tener escaso desarrollo y no presentar problemas severos de pobreza. Así, la pobreza extrema rural de regiones rezagadas se convierte en pobreza moderada urbana en zonas con rápido desarrollo". Por el contrario, dicen los autores,

"la creación de un polo de desarrollo en una región atrasada no resuelve necesariamente sus problemas de pobreza, debido a que se convierte en un foco de atracción migratoria para la población de todo el país y, ante la competencia en el mercado laboral, la población local puede no tener acceso a los empleos creados o sólo aspirar a los de menor calificación".

El primer caso sería, por ejemplo, el de trabajadores del estado de Michoacán que emigran a diversas ciudades de la frontera norte para trabajar en la industria maquiladora. Y el segundo sería, por ejemplo, el caso de Cancún , Quintana Roo, en donde, de acuerdo con el censo de población de 1990 la población estaba compuesta de un 25% de la población nacida en el estado, 37.8% nacida fuera de la Península de Yucatán y la población proveniente del D.F. representaba el 9.7%. Por lo tanto, decían los autores, "el diseño de políticas públicas para el sureste debe separar los objetivos de combate a la pobreza con los de desarrollo regional, debido a que los instrumentos a utilizar en cada caso no son los mismos, al menos en el corto plazo."

La tesis central de este estudio, según los autores, es que "las políticas instrumentadas por el gobierno Federal en las últimas cinco o seis décadas implícitamente han desalentado el desarrollo económico de Chiapas y la región sureste en general." Y argumentaban que "es factible, y deseable, complementar las acciones de política social que se están llevando a cabo con una corrección de los factores que han reprimido el aprovechamiento de las ventajas comparativas naturales del sureste, lo que se traduciría en un desarrollo autosostenido de la región". Así, dicen, "no proponemos políticas que artificialmente eleven la rentabilidad de la actividad económica en la región a través de incentivos fiscales o créditos subsidiados, sino medidas para corregir las distorsiones creadas por las políticas públicas seguidas en el pasado."

En la parte quinta de su ensayo, "Una propuesta para el desarrollo del sureste", los autores plantean "existe un amplio espacio para diseñar una política que libere el potencial productivo de la región, sin alterar costosa y artificialmente el patrón de ventajas comparativas a través de subsidios crediticios o fiscales a favor de los particulares" (p. 38). En términos generales, dicen los autores, "la estrategia propuesta busca complementar las acciones de desarrollo social que ya están siendo implementadas (sic), con una política de desarrollo de la región e impulse su potencial agropecuario, forestal, manufacturero y turístico" (p. 40). Esta estrategia consta de dos grandes líneas: "inversiones públicas en infraestructura de transporte e hidroagrícola; y cambios institucionales, regulatorios y de las políticas de precios, tarifas y subsidios." (pp. 40-41)

En el caso de las inversiones en infraestructura de transporte, dicen los autores, éstas "tienen, en general, más impacto cuando se canalizan a las regiones con mayor potencial productivo en le corto plazo. En México, esto implica canalizar inversiones en las zonas de influencia de los puertos y a lo largo de ejes conectados con un cruce fronterizo importante". Sin embargo, apuntan, "en virtud de la importancia de la conectividad, las inversiones requeridas para impulsar el desarrollo del sureste pueden ubicarse fuera de los límites de la región." En este sentido, los autores argumentan a favor de una política de inversiones en infraestructura "que permitan que el sureste se beneficie, de manera muy importante, de las inversiones en el norte del país y en los puertos con mayor potencial exportador. En la medida en que estas inversiones se conecten con aquéllas que puedan dar salida a las exportaciones del sureste u ofrecerles acceso a insumos más baratos". (pp. 42-43)

Los autores proponen ampliar la capacidad de manejo de carga y mejorar la calidad de la infraestructura de:

- "el eje Matamoros-Tampico-Veracruz-Villahermosa-Campeche-Mérida;
- el eje Tapachula-Arriaga-Salina Cruz-Acapulco-Lázaro Cárdenas;
- el enlace de Tuxtla Gutiérrez con Cárdenas, Tabasco; y,
- los puertos de Progreso, Salina Cruz y Coatzacoalcos". (p. 43)

El aumento de la conectividad del sistema de transporte en beneficio del sureste, dicen los autores, "potenciaría las oportunidades de empleo formal en la región y, adicionalmente, fortalecería el papel de sus ciudades como mercados locales". Así, "(t)odo ello generaría una atracción migratoria a las ciudades medias de la zona y, aún cuando parte de la migración pueda provenir de otras entidades federativas, es de esperar un efecto de urbanización y de reducción de la dispersión poblacional en el medio rural que caracteriza a la región". (p. 46)

Los autores proponen invertir, para el período 2001-2006,

"aproximadamente un total de 36.4 mil millones de pesos a precios del 2000, para construir 2, 485 kilómetros de carreteras, 694 mil hectáreas de riego y temporal tecnificado, y mejorar 2 puertos y 6 carreteras, además de la modernización del ferrocarril del Istmo de Tehuantepec. La infraestructura desarrollada permitiría conectar al sureste con los mercados internacionales como lo muestra la gráfica 5.3" (principalmente hacia los Estados Unidos y Asia) (p. 47)

Como se mencionaba más arriba, este ensayo sirvió de base para el "Programa la Marcha hacia el Sur-Sureste", en cuyo proyecto de presupuesto se plantea que "las obras de infraestructura carretera e hidroagrícola (básicamente las mismas que proponen los autores mencionados) que se planean iniciar en el año 2001, forman parte del programa de inversiones que la presente Administración ha diseñado para el desarrollo productivo de la región y su integración con los países centroamericannos y el resto de los mercados mundiales".(p. 6). Dentro de la tercera vertiente de este programa, "Promoción del Empleo", se plantea que "los estados de la región se verán beneficiados con un programa de fomento al establecimiento de empresas maquiladoras mediante la integración de apoyos fiscales y económicos, oferta de capital humano capacitado e infraestructura para la instalación de proyectos altamente generadores de empleo." Para este programa se tienen considerados "recursos por un monto de 200.0 millones de pesos. Estos recursos permitirán generar 37 mil empleos permanentes y bien remunerados, mediante la instalación de 92 nuevas empresas maquiladoras". (p.7)

Como podemos observar, lo que se busca con esta estrategia es el aprovechamiento de las ventajas comparativas naturales del sur-sureste de México, y por extensión de la región centroamericana, es decir, recursos naturales y mano de obra barata.

5. A MANERA DE CONCLUSIONES.

El Plan Puebla Panamá es la estrategia del régimen foxista, para integrar a la región sur-sureste de México y el istmo centroamericano en la dinámica del neoliberalismo, para aprovechar los recursos naturales y energéticos, así como la mano de obra barata de la región, y construir un puente entre América del Norte y América del Sur para facilitar la creación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Para ello, se busca aprovechar las ventajas de integración subordinada logradas por México respecto de los países centroamericanos con los cuales nuestro país ha establecido, a partir de 1995, tratados de libre comercio (Costa Rica, Nicaragua, el llamado Triángulo del Norte conformado por Guatemala, El Salvador y Honduras) y con la pronta firma con los países que faltan (Belice y Panamá).

Pero esta estrategia también trata de impulsar la regulación del mercado laboral regional de Centroamérica y del sur-sureste de México, estableciendo, en primera instancia, estrictos controles de los flujos migratorios en el sur para que no lleguen a la frontera entre México y Estados Unidos, a cambio de que esta última nación abra más sus puertas a los trabajadores migrantes mexicanos para laborar en territorio norteamericano. Con ello esta estrategia busca también consolidar la regulación de la fuerza laboral migratoria mexicana para el mercado laboral norteamericano. Pero la puesta en marcha del PPP no se ve fácil y posiblemente tenga que remontar todavía algunos obstáculos difíciles antes de que los proyectos productivos generen los empleos previstos para la población del sur-sureste y de Centroamérica, la cual seguirá emigrando en grandes cantidades en busca de un empleo.

Ante esta situación y para evitar que los flujos de estos migrantes sigan creciendo, a partir del 1º de julio de este año, el gobierno mexicano dio inicio a un programa denominado "Plan Sur" para reducir la porosidad de las líneas divisorias entre nuestro país y Guatemala y Belice, mediante el incremento de la presencia policiaca y militar. Este plan se inscribe en el marco del compromiso adquirido ante Washington por la administración de Fox en el sentido de reducir el flujo de inmigrantes indocumentados que llegan a la frontera común. Y que se complementa con el "Plan de Acción para la Cooperación sobre Seguridad Fronteriza", acordado en una reunión de alto nivel sostenida el 22 de junio en San Diego, California, por autoridades de ambas naciones, el cual incluye declarar zonas de alto riesgo vastas extensiones en la región limítrofe entre México y Estados Unidos; un nuevo programa de reconocimiento aéreo en las áreas desérticas; prevé un proyecto piloto para que la Patrulla Fronteriza reemplace el armamento letal por otro no letal y disuasivo; revisión de los operativos Salvaguarda, Guardián, Bloqueo y Río Grande; incremento hasta en 40% del número de integrantes del Grupo Beta; el fortalecimiento de medidas para prevenir el acceso a cruces en zonas de alta peligrosidad; prohibir el paso de personas hasta 3 kilómetros al sur de la frontera; y efectuar operativos conjuntos de "disuasión" de la migración entre la Patrulla Fronteriza y los Grupos Beta, e intercambiar información entre la Procuraduría General de la República (PGR) y el Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN) para combatir a bandas de polleros. (Cornejo, 2001; Saldierna, 2001a). De hecho, el gobierno de Baja California ya instrumentó este plan, impidiendo el acercamiento a la línea divisoria o "bordo" de los que intentan cruzar sin documentos, lo que ha elevado la protesta de grupos en pro de los derechos de los migrantes.

Este plan de acción conjunta es el resultado de las negociaciones entre los gobiernos de los dos países, luego que los presidentes Bush y Fox acordaron la búsqueda de mecanismos que permitan "una migración segura, legal, ordenada y con respeto a los derechos humanos". La primera reunión del grupo de alto nivel sobre migración para iniciar tales negociaciones se realizó el 4 de abril en Washington, D.C. y en la agenda se incluyeron los temas de seguridad fronteriza, el régimen de visas temporales, la regularización de los mexicanos indocumentados que se encuentran en Estados Unidos, posibles alternativas para nuevos programas de trabajadores temporales e impulso al desarrollo económico regional. Otros encuentros se efectuaron el 6 de junio en San Antonio, Texas y el 8 del mismo mes en Washington, D.C. Como resultado de estas reuniones se convino intensificar los esfuerzos existentes para fortalecer la seguridad en la frontera y comenzar una revisión integral de las respectivas políticas fronterizas, con el fin de reducir los riesgos y eliminar la muerte de los migrantes a lo largo de la línea divisoria.

En lo que respecta al "Plan Sur", a partir del 1º de julio el gobierno mexicano reforzaría la presencia militar, policiaca y de agentes migratorios en su frontera sur, con el objetivo de contener el flujo creciente de indocumentados centroamericanos, droga y armas por esa zona. Este plan lo dio a conocer el secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda el 18 de junio en una entrevista concedida al diario The Washington Post, en la cual el funcionario consideró que en el pasado prácticamente no había acciones concertadas para enfrentar el tráfico ilícito de personas y droga en la frontera con Guatemala y Belice. Creel dijo que: "El plan, que no ha sido hecho público, es un esfuerzo sin precedente para cortar los flujos de inmigrantes, drogas y armas al país desde Centroamérica". En la nota publicada en primera plana, Creel Miranda anunció que se canalizarían importantes recursos a la modernización e incremento de los puntos de revisión migratoria en el sur de México, y dijo que otro de los aspectos destacados en el proyecto de reforzamiento de la frontera sur es el despliegue de "grupos de elite" de militares y policías en los puntos más críticos, que abarcaría hasta el Istmo de Tehuantepec. Consideró que si se concentran esfuerzos para el control de flujos migratorios ilegales en el sur del país, las acciones podrían ser más eficaces de los que hasta ahora han sido. Reconoció que en el pasado los controles policiacos para enfrentar el flujo de migrantes, armas y drogas no fueron lo suficientemente efectivos: "En el pasado, la policía no fue efectiva en todo. No había plan. Ahora nosotros vamos a trabajar con objetivos claros". Finalmente, Creel Miranda mencionó que se había iniciado una reestructuración del desempeño del Instituto Nacional de Migración, orientándose principalmente a investigar aquellos casos de corrupción que faciliten las operaciones de tráfico de indocumentados. Paralelamente, confió en que las negociaciones que realizan los gobiernos de México y Estados Unidos para autorizar la entrada legal de trabajadores mexicanos y regularizar la presencia de los que ya están laborando en el sur del país vecino, pueda lograrse próximamente. (La Jornada, 19 de junio de 2001, p.5).

De acuerdo con el Comisionado del Instituto Nacional de Migración, Felipe Jesús Preciado Coronado, el Plan Sur consiste en sellar el istmo de Tehuantepec para enfrentar uno de los mayores problemas del país: el tráfico ilegal de extranjeros y las organizaciones criminales que lo operan. La prioridad es ser muy eficaces en el control de estos flujos migratorios que arriban sin documentos al país, para evitar los problemas que genera su presencia. Para ello hay que aprovechar el cuello de botella del Istmo, cerrarlo. El plan consiste "en tener ahí a nuestro mejores operadores, a nuestros mejores elementos. Se trata de una estrategia de mucha coordinación con los demás elementos de las corporaciones en todo el sur, principalmente aprovechando las condiciones geográficas del istmo -una franja de terreno bastante accesible que podemos cuidar muy bien-, ya que por ahí van a pasar todos, los que se nos hayan pelado por allá abajo en la frontera finalmente van a pasar por ahí" (Gómez, 2001, pp. 41-42).

Ante diversos cuestionamientos hechos al Plan Sur en diversos medios políticos y sociales, el subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Javier Moctezuma Barragán planteó que el gobierno mexicano no pretende militarizar la frontera sur para enfrentar el cruce de indocumentados centroamericanos y el tráfico de drogas y armas, y precisó que dicho programa busca una coordinación con otras dependencias policiacas y militares para el reordenamiento de la frontera sur. Sostuvo que la participación de la Secretaría de la Defensa y la Armada de México serán sus funciones de lucha contra el tráfico de estupefacientes y de vigilancia. En este contexto, Moctezuma Barragán rechazó que con dicho plan el gobierno mexicano pretenda realizar el "trabajo sucio" a Estados Unidos, y puntualizó que su aplicación está desvinculada de las negociaciones que se realizan entre ambos gobiernos para ampliar el número de trabajadores que puedan ingresar al país del norte con permisos especiales para laborar. Precisó que en su reciente viaje a Centroamérica, el presidente Fox dejó en claro que uno de los asuntos fundamentales que se tiene en el marco del Plan Puebla-Panamá es el problema migratorio, "porque la manera para combatir un flujo desordenado e intenso de personas es mediante la inversión" (Urrutia, 2001, p. 3)

Por su parte, el comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Felipe de Jesús Preciado, dijo que definitivamente el objetivo del plan Frontera Sur no tiene ninguna pretensión de incrementar la presencia de militares en el sureste. Sin embargo, reconoció la importancia de la coordinación con el Ejército y con la Armada de México, y citó el ejemplo de que en el mes de mayo de 2001, la participación de militares y su coordinación con el INM permitieron el rescate de 249 centroamericanos en el desierto de Chihuahua, quienes estaban a punto de morir deshidratados. También dijo que, de acuerdo con las tendencias, durante los primeros meses del año el gobierno mexicano prevé incrementar 100% el número de deportaciones de centroamericanos indocumentados, lo que al final de 2001 podrían alcanzar 250 mil. Dio las cifras de las deportaciones en el país: en 2000 fueron 150 mil los centroamericanos que fueron devueltos por haber incursionado ilegalmente ea México. Para 2001 se ha incrementado sustancialmente, pues, tan sólo en el bimestre abril mayo se devolvió a sus países de origen a más de 60 mil. A partir de esta cifra, la previsión es que hacia el final del año pudieran superarse las 250 mil deportaciones, independientemente de los resultados que traería la aplicación del plan Frontera Sur (Urrutia, y Pérez, 2001, p. 9).

El Plan incluye un convenio con el gobierno de Guatemala, para que éste envíe a sus países de origen a los indocumentados que actualmente son llevados a territorio guatemalteco, pero de inmediato buscan cruzar otra vez hacia México. No obstante, el presidente de Guatemala, Alfredo Portillo, dijo a periodistas de Washington el 3 de julio que considera muy difícil sellar por completo una frontera, al comentar la propuesta de México de instalar un cordón policial y militar entre ambos países para controlar el tráfico de personas y drogas. "Para empezar, creo que es muy difícil hablar de sellar una frontera. La experiencia es que por muchos controles que se pongan, los ciudadanos -tanto de manera ilegal como criminal- pasan las fronteras". Pero agregó que: "Sin embargo, creo que el esfuerzo por intentar regular el tránsito por las fronteras es muy importante para todos los estados" (La Jornada, 4 de julio de 2001, p.15).

Existe claridad en los medios oficiales de que el Plan Puebla-Panamá no podrá avanzar si no se resuelve el tema migratorio y de seguridad en la frontera sur, como admitió el comisionado del INM, Felipe de Jesús Preciado a fines de junio del 2001. (Dávalos, 2001, p. 13). Pero también que Estados Unidos está interesado en la instrumentación del "Plan Sur". Así, en una audiencia en el Senado mexicano a mediados de julio, el coordinador del Plan Puebla Panamá, Florencio Salazar Adame, reconoció que por medio de ese proyecto, Estados Unidos pretende influir para evitar los flujos migratorios del sur-sureste y así disminuir la presión de los indocumentados centroamericanos que tratan de cruzar a su territorio a través de la frontera con México (Becerril, 2001, p. 8).

En esta perspectiva, es claro que esta problemática es una cuestión de seguridad nacional para Estados Unidos, y el gobierno mexicano instrumenta dicho plan con ese enfoque, como lo apunta el Comisionado del INM, Felipe de Jesús Preciado: "El gobierno de México no le hará "el trabajo sucio" al de Estados Unidos con el Plan Sur, a través del cual se repatriará a inmigrantes ilegales de Centroamérica". El plan, dijo Preciado, se aplicará por cuestiones de seguridad nacional, y si de ahí se deriva un beneficio para Estados Unidos, "será una buena tarde" para Washington, pero se llevará a cabo independientemente de lo que opine la administración Bush. (Méndez, 2001, p. 15)

Pero también el Plan Puebla Panamá se convertirá en uno mas de los mecanismos de regionalización de las políticas estadounidenses de inmigración, como lo son sus leyes de inmigración, antiterrorismo y seguridad social aprobadas por el Congreso en 1996, y la Conferencia Regional de Migración que establece mecanismos de regulación de las migraciones en sus países miembros en función de los intereses estadounidenses. En este marco se puede inscribir, por ejemplo, el Operativo Encrucijada Internacional (Crossroad Internacional) llevado a cabo por Estados Unidos en 12 países (Canadá, Estados unidos, México, así como naciones de Centroamérica y el Caribe) del 4 al 20 de junio, y en el cual fueron detenidos cerca de 8 mil migrantes indocumentados que pretendían llegar a territorio de Estados Unidos. En México se interceptaron el mayor número de migrantes (5 mil 626), seguido de Guatemala con 809; El Salvador con 573, Costa Rica 126, Honduras 392, Jamaica 90, Panamá 72, República Dominicana 90, Ecuador 37, Haití 36, Perú 28 y Colombia 12. En total fueron arrestados 7 mil 891 indocumentados, de los cuales 5 mil 500 fueron repatriados. La mayoría, 2 mil 531 eran hondureños, 2 mil 183 salvadoreños, mil 962 guatemaltecos, 378 nicaragüenses, 234 ecuatorianos, 120 peruanos, 112 dominicanos, 62 mexicanos y el resto provenía de otros países latinoamericanos, asiáticos y africanos

Hipólito M. Acosta, director para América Latina y el Caribe del Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos informó que la Operación Crossroads International también sirvió para asegurar 270 libras de cocaína, mariguana y algunas armas. Entre los arrestados se encontraban 75 personas relacionadas con actividades criminales, de las cuales 38 se dedicaban al tráfico de seres humanos y 14 a la falsificación de documentos. Además fueron detenidos 7 ciudadanos estadounidenses que violaron las leyes migratorias de su país. Acosta detalló que la colaboración entre los gobiernos consistió principalmente en el intercambio de información, pues el arresto de los migrantes fue realizado por los agentes de cada país. Por parte de Estados Unidos participaron el Servicio de Inmigración y Naturalización, en algunos casos, el FBI y el Servicio de Aduanas. También hubo cooperación de Canadá, país que figuraba como meta de algunos indocumentados. De acuerdo con el funcionario estadounidense éste no es el primer operativo internacional; el año pasado se realizó uno similar, pero sólo participaron 6 países y se logró la detención de 3 mil 947 personas. También dijo que no hay ninguna relación entre el programa mexicano para reforzar la vigilancia en la frontera con Guatemala y Belice, y el Crossroads International. Destacó que antes que entrara en vigor el segundo operativo, el gobierno de Fox ya había planteado la puesta en marcha del primero. (Saldierna, 2001b, p. 46).

Sin embargo, treinta y dos horas después de conocerse, el gobierno mexicano desmintió su participación en el operativo Encrucijada Internacional, en un comunicado conjunto que emitieron, a las 22 horas del 28 de junio, las secretarías de Gobernación y Relaciones Exteriores:

"En relación con el supuesto operativo migratorio Encrucijada Internacional, las secretarías de Gobernación y de Relaciones Exteriores puntualizan lo siguiente: Las autoridades migratorias mexicanas no participaron, ni recibieron solicitud alguna para colaborar en una acción de esa naturaleza. Los aseguramientos de migrantes indocumentados que en los últimos días se han registrado en territorio nacional forman parte de las actividades de rutina que realiza el Instituto Nacional de Migración. Los centroamericanos recientemente asegurados por autoridades migratorias de México fueron entregados a la Dirección general de Migración en Guatemala para su posterior repatriación a sus lugares de origen." (La Jornada, 29 de junio de 2001, p. 16).

En ese sentido, el comisionado del INM, Felipe de Jesús Preciado, insistió en la versión de que ninguna instancia mexicana participó en el Operativo Encrucijada, llevado a cabo por Estados Unidos en 12 países, y precisó que la cifra presentada por ese gobierno, de que "arrestó" y deportó a más de 7 mil indocumentados, es errónea, porque incluyó a más de 5 mil 600 personas que detuvo el INM durante los 15 días de esa acción. Aclaró que la intervención de la Policía Federal Preventiva fue exclusivamente para el arresto "de algunos polleros, cuestión que celebro", pero tampoco formó parte del operativo estadounidense. (Méndez, op. cit.).

Como hemos mencionado en otra parte del texto, el gobierno mexicano ha acostumbrado desmentir su participación en este tipo de actividades llevadas a cabo de manera conjunta, pero bajo la batuta de autoridades estadounidenses.

En suma, el "Plan Sur" que implica el "sellamiento" de la frontera sur, militarizará no sólo el control de la región fronteriza entre México y Centroamérica para "evitar" el paso a migrantes centroamericanos y de otros países, el paso de drogas y de armas; sino que este control se extenderá hasta el Istmo de Tehuantepec, aprovechando su situación de "cuello de botella", para cerrarlo y atrapar ahí a los que logren colarse. De acuerdo con el Comisionado del INM, Felipe de Jesús Preciado, el plan se aplica por cuestiones de "seguridad nacional". Con ello, el gobierno mexicano reproduce el modelo de control de la frontera norte por parte del gobierno esatadounidense, y la cual se ha venido militarizando desde el régimen de Ronald Reagan a principios de los 1980s, quien para "recuperar el control de las fronteras", por cuestiones de seguridad nacional, ordenó establecer mecanismos de mayor control contra la migración indocumentada, el narcotráfico y el terrorismo. Y aún llegó a vincular la inmigración indocumentada con el tráfico de drogas.

Lo cierto es que esto fue el pretexto para controlar una región geoeconómica, de carácter geoestratégico para el proyecto de integración regional hegemónica de Estados unidos, ya que e esta región conocida como "Sun Belt" y que abarca desde la Florida hasta California en el suroeste, pasando por Texas, Nuevo México y Arizona, se ubica una gran parte de la industria de punta (electrónica, aeroespacial, biotecnológica, etc.), de la industria automotriz y la metalúrgica, minería (incluyendo plata, oro, y uranio) en ambos lados de la línea divisoria (principalmente en la forma de maquiladoras del lado mexicano); además de ubicarse los principales centros de investigación nuclear, bases militares (terrestres y marinas), y de la reserva petrolera estratégica en la Unión Americana (Sandoval, 1996 a y b). Lo mismo sucederá con el Istmo de Tehuantepec, al ubicarse ahí uno de los megaproyectos más importantes de integración regional del denominado Plan Puebla Panamá. El Istmo de Tehuantepec se considera una alternativa al Canal de Panamá para el transporte terrestre de mercancías en grandes contenedores por medio de una vía multimodal transístmica, la cual irá acompañada de corredores maquiladores a lo largo de la ruta, y de proyectos de explotación de la biodiversidad.


6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS, HEMEROGRÁFICAS Y DOCUMENTALES.

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