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En el término municipal
de PEDRALBA (2.200 hbts.) hay
vestigios de presencia humana desde el Mesolítico, y se detecta una
intensa ocupación a partir de la Edad del Bronce, ocupación que se
prolongó durante el periodo ibérico y la romanización, época ésta de la
que se han encontrado varias villas. Precisamente una de ellas, la
llamada "del Hortet", quiere la tradición que diera lugar a la
población.
Lo que es indudable es que el origen de la actual Pedralba hay que
buscarlo en una alquería musulmana, conquistada por Jaime I en 1237 y
donada al caballero Berenguer d'Entença, según consta en el Llibre del
Repartiment. Pedro II otorgó la baronía de Pedralba a Rodrigo Sanç de
Calatayud en 1347. El título pasó a los Centelles en el s. XV, después a
los condes del Real y finalmente a los duques de Villahermosa hasta la
abolición de los señoríos.
Pedralba, como el resto de esta zona, quedó deshabitada tras la
expulsión de los moriscos en 1609. Para su repoblación se le otorgó
Carta Puebla, junto con la vecina Bugarra, el 25 de septiembre de 1611.
En 1927 obtuvo el título de ciudad.
Pedralba tuvo un CASTILLO en época musulmana, con MURALLAS que defendían
su núcleo urbano. Debió ser una pequeña fortaleza que servía para dar
protección a la antigua alquería, a sus habitantes y a los agricultores
de los campos vecinos.
La fortificación y su recinto amurallado quedaron pronto en desuso tras
la Reconquista, y el crecimiento urbano los hizo desaparecer
progresivamente, hasta el punto de que hoy en día no podemos encontrar
de ellos más que vestigios después de que los útimos restos fueran
derribados en 1859.
En algunas de las calles más antiguas de la población quedan fragmentos
de lienzos de la antigua muralla, la mayoría de ellos formando parte de
viviendas particulares. El tramo más significativo puede verse en la
escalera de la Calle de la Rocheta, junto a la Casa de la Cultura, que
antaño fue mezquita y posteriormente iglesia cristiana.
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