La comarca de Los Serranos -conocida también como La Serranía-
limita, al norte, con la provincia de Teruel; al noreste,
con la comar ca castellonense de L'Alt Palància; al este con el Camp
del Túria;
al sur con la Foia de Bunyol y la comarca
de Requena-Utiel; y al oeste con la
provincia de Cuenca. Situada, pues, en el interior de la
provincia de València, presenta una orografía muy
abrupta con una elevada altitud media y un paisaje radicalmente distinto
a las tierras situadas más al este. Su territorio se articula alrededor
del cauce del río Túria, que atraviesa la comarca de noroeste a sudeste,
y de su afluente más importante, el río Tuéjar o Chelva.
Demográficamente se trata de una zona en regresión, con una población
muy envejecida.
Su delimitación geográfica siempre ha sido motivo de
conflicto y ha estado sometida a constantes revisiones.
Las poblaciones de Gestalgar,
Bugarra y Pedralba son en
ocasiones incluidas en la vecina comarca del
Camp del Túria, no sin motivos,
ya que se hallan más vinculadas a la capital de dicha comarca,
Llíria.
Su momento histórico de mayor esplendor tuvo lugar en el
siglo XI, cuando en Alpuente s e estableció un reino de
Taifa gobernado por los Banú Qàsim. Incluso después de
la Reconquista, mantuvo su categoría de villa real hasta
1814.
Este territorio fue siempre fronterizo con otros reinos, por lo que a lo
largo de su historia ha sufrido los avatares bélicos consecuencia de su
situación geográfica, desde las correrías de El Cid previas a su
conquista de València, y los conflictos entre las distintas taifas, las
Guerras de la Unión con Castilla, la Guerra de la Independencia y las
Guerras Carlistas.
Por esta estratégica situación, la mayor parte de sus poblaciones dispusieron de
fortalezas -tanto castillos como fortificaciones
secundarias- durante la época musulmana, creando un
entramado defensivo para evitar cualquier amenaza de
penetración hacia València por el río Túria. La
mayoría de estas fortalezas fueron utilizadas e incluso
refortificadas tras la conquista, llegando incluso a las
Guerras Carlistas cuando fueron profusamente utilizadas, aunque, desgraciadamente, muchas de
ellas han desaparecido casi por completo víctimas de los avatares
bélicos, las condiciones meteorológicas y el abandono,
como han sido los casos de los Castillos de Aras de
Alpuente y Pedralba.
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