Monasterio de la Valldigna


MONASTERIO DE SANTA MARÍA
DE LA VALLDIGNA

Antigua alquería musulmana, SIMAT DE LA VALLDIGNA (3.300 hbts.), fue reconquistada en 1242-1243 y repartida por Jaime I entre los caballeros Nuño y Pedro de Azllor. El territorio de este valle, que hasta entonces se denominaba Vall d'Alfàndec o Alfàndec de Marinyén, fue reunificado por Jaime II y donado el 15 de marzo de 1298 a la orden cisterciense en la persona del abad de Santes Creus, fray Bononad de Vila Seca, para la fundación de un monasterio de esa Orden.
Las poblaciones de la Valldigna, como a partir de ese momento se conoció la comarca, quedaron desde esa fecha bajo la jurisdicción del monasterio, a cuya historia estuvieron ligadas hasta la abolición de los señoríos en 1835 y la desamortización de los bienes eclesiásticos.
La Valldigna se vio involucrada a lo largo de su historia en diversos conflictos bélicos. Durante las Guerras de la Unión del s. XIV parte de la población apoyó a la Corona castellana, con lo que los enfrentamientos fueron frecuentes. A comienzos del s. XV, las revueltas de las Germanías provocaron saqueos de las propiedades monacales, y más avanzado ese siglo el descontento de la oprimida población musulmana y la amenaza de los los piratas berberiscos mantuvieron la inseguridad y el estado de alarma, hasta la expulsión de los moriscos en 1609, lo que por otra parte supuso el despoblamiento del valle y la concesión de Cartas Puebla para el establecimiento de nuevos colonos.
Las guerras modernas también dejaron huella en la comarca. Durante la Guerra de Sucesión ambos bandos causaron graves daños a bienes y personas, y en el transcurso de la Guerra de la Independencia el monasterio fue utilizado como hospital por las fuerzas napoleónicas.

El MONASTERIO DE SANTA MARIA DE LA VALLDIGNA, situado en las afueras de la población, al este de la misma y frente a la Font Major, es posiblemente la edificación religiosa de este tipo más relevante del Pais Valencià y uno de nuestros monumentos más emblemáticos y con mayor valor histórico-artístico. Después de un largo periodo de abandono, expolio y vergonzoso olvido, en 1991 fue adquirido por la Generalitat Valenciana y desde entonces, convertido en símbolo de nuestro patrimonio, se beneficia de un profundo y continuado proceso de recuperación y rehabilitación.
El extenso complejo monacal, fundado en 1298, es el resultado de largos siglos de intervenciones arquitectónicas que se pueden resumir en tres etapas principales: los orígenes góticos del s.XIV siguiendo los canones cistercienses, una reconstrucción profunda tras los graves daños causados por el terremoto de 1396 y una nueva e importante actuación, ya siguiendo el gusto barroco, tras otro terremoto que en 1644 destruyó la iglesia y gran número de dependencias. Descubrir y conocer todo el conjunto merece un estudio más profundo y especializado, por lo que nos vamos a centrar en la reseña de sus elementos fortificados más relevantes, característicos de estos edificios religiosas en aquellas épocas inseguras y turbulentas.

Las construcciones defensivas más antiguas debieron edificarse al mismo tiempo que las primeras dependencias, esto es, en los últimos años del s.XIII y primeros del XIV. Se trata de la muralla llamada interior o de clausura, fabricada en mampostería con mortero de cal, con aspilleras abiertas en la misma, y que fue recrecida y reformada en periodos posteriores. El acceso principal a este recinto se efectuaba por la Puerta Real en el muro de poniente, y de la que hoy sólo quedan vestigios y las descripciones de quienes la conocieron. En el lienzo sur se abría la puerta llamada de La Xara, por comunicarse con ese poblado morisco, y que en sus tiempos mantuvo un foso defensivo.
Ya al s. XV pertenecen las cuatro torres cuadrangulares almenadas que protegían la iglesia de Santa Maria. Sólo quedan tres en pie, una de ellas exenta, en la esquina noroeste. La construcción de estas torres sería coetánea con la erección del nuevo templo tras el terremoto de 1396, así como la muralla perimetral que lo protegía y de la que aún quedan lienzos en los muros norte y este de la iglesia.
Finalmente, las fortificaciones más modernas son también las mejor conservadas y más visibles, ya que forman el recinto amurallado exterior, de planta poligonal y, como el resto del monasterio, resultado de tres fases constructivas: iniciado en el s. XIV, fue recrecido y almenado en el s. XVI y concluido en el s. XVII con el derribo de parte del muro antiguo y la erección de nuevos lienzos. La parte más destacada de este recinto externo es el Portal Nou, puerta de acceso al monasterio, abierta en muro de sillería bajo arco apuntado y flanqueada por dos potentes torres cuadradas, en las que se abren ventanas y aspilleras y que se hallan rematadas por almenas en forma de corona, que sustituyeron en el s. XVIII a las originales rectangulares del s. XVI.

El Monasterio, con las limitaciones propias de las obras de restauración que en él se llevan a cabo, puede visitarse diariamente (excepto los lunes) de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas en verano; y de 09:00 a 15:00 y de 16:00 a 18:00 horas en invierno. Para visitas guiadas y grupos, consultar en el teléfono 962 811636.




















Otros lugares de interés en SIMAT DE LA VALLDIGNA
:
ERMITA DE LA XARA.
IGLESIA DE SAN MIGUEL, antigua mezquita (s.XVI)
FONT GRAN y LLAVADOR.
ACUEDUCTO DE LA FONT DEL CIRER.


Página WEB municipal:
http://www.simat.org