FORTIFICACIONES DE
RÓTOVA
CASTILLO DE BORRÓ
PALACIO DE LOS CONDES DE RÓTOVA
|
En el término municipal de RÓTOVA (1.300
hbts.) se han encontrado yacimientos arqueológicos que prueban la
ocupación humana desde el Paleolítico Superior. Esta ocupación se
prolongó en el Neolítico, durante el periodo ibero y la romanización,
culturas todas ellas que han dejado vestigios de su presencia en estas
tierras. Fue una alquería islámica de cierta importancia, ya que por su estratégica situación en el tránsito de las tierras del interior a las de la costa se encargaba de la recaudación de los derechos de paso, lo que explicaría su topónimo, al parecer proveniente del árabe "rutba", que significa "peaje o impuesto sobre el paso del ganado". En el momento de la Reconquista la aldea dependía, como otras de la zona, de la jurisdicción del Castillo de Borró. Según el Llibre del Repartiment, Jaime I hizo donación de ella en 1248 a Guillem Company y Guillema Figuera. A partir de 1388 pasó a depender del Monasterio de Sant Jeroni de Cotalba. Durante la Guerra de las Germanías la villa quedó prácticamente destruida y abandonada, por lo que en 1546 Pere de Figuerola otorgó carta Puebla para su repoblación con colonos cristianos. Rótova fue uno de los pocos señoríos de la comarca que no quedaron bajo la influencia de los poderosos duques de Gandia, pero por el contrario conoció numerosos y sucesivos propietarios, unos de los cuales, los Escrivà, obtuvieron el título de condes de Rótova en 1799. Las ruinas del CASTILLO DE BORRÓ se alzan sobre una peña de casi 250 mts. de altura al noroeste de la población, en una zona abrupta y flanqueado por los barrancos Blanc y de l'Atanassi. Saliendo de Rótova por la calle San Vicent podemos hacer parte del recorrido en vehículo, siguiendo el río Vernissa para continuar a pie por una senda del barranco de l'Atanassi, bastante dura en su último tramo, que por una bifurcación a la derecha nos llevará a los pies del castillo. Parte de este recorrido coincide con el sendero PR-100. En este emplazamiento ya existió un poblado ibero, cuya ocupación se prolongó hasta época tardorromana, lo que no es de extrañar debido a su estratégica situación que controlaba el paso por esta zona. El castillo musulmán que se construyó sobre estos restos anteriores, posiblemente en los siglos X-XI, no es nombrado en las fuentes islámicas, aunque en la Crónica de Jaime I se le describe como "fort i de roca". Vinculado al Castillo de Bairén, fue conquistado por los cristianos al mismo tiempo que éste, y su ocupación por los feudales debió ser corta (posiblemente sería abandonado al sofocarse la revuelta de al-Azraq), ya que no se aprecian en su estructura reformas importantes, por lo que los restos que han llegado hasta nosotros son mayoritariamente andalusíes. El nombre de "Borró" le viene probablemente del vocable mozárabe "borra", que viene a significar "impuesto en especie". En esta fortaleza se debía guardar o cobrar este impuesto, que gravaría el paso del ganado. Es uno de los castillos de la zona con mayor superficie amurallada, unos 3.700 m2 aproximadamente. Sus muros, construidos en mampostería, tenían un espesor medio de un metro y en algunos puntos alcanzaban los 5 mts. de altura. Protegiendo la senda de acceso se alza una torre redonda con una gran aspillera. A partir de ella y hacia el este se mantiene un largo lienzo de muralla, en el que debía abrirse el único acceso, defendido por una torre cuadrada de mediano tamaño. Del resto de amurallamiento quedan menos vestigios, así como también pueden apreciarse los basamentos de otro torreón circular. En la parte central del albacar se conservan un aljibe y las ruinas de algunas edificaciones hechas en tapial, y que se correspondían probablemente con la celoquia. El PALACIO DE LOS CONDES DE RÓTOVA se halla frente a la iglesia parroquial, en el número 6 del Carrer Major, en el punto por el que antiguamente se accedía a la población desde el Camí de Xàtiva. Este palacio, residencia y sede del señorío, se corresponde con una edificación de finales del s. XVI que ha sufrido profundas intervenciones con posterioridad, especialmente en el s. XVIII. Originalmente ocupaba una manzana de casas y debió construirse sobre una fortificación más antigua, que probablemente se remontaría a la primitiva torre de vigilancia de la alquería islámica. De hecho, excavaciones en su interior han sacado a la luz restos de cerámica hasta de la época ibérica. Aparece citado documentalmente por primera vez en 1696, cuando José Faus compra el señorío. Se trata de un típico palacio rural cuyas dependencias se distribuyen alrededor de un patio central o patio de armas cerrado por muralla almenada, que se conserva también en el cerramiento del huerto en la parte posterior. Mantiene también alguna de sus habitaciones originales, así como el escudo nobiliario en la fachada y una notable escalera lateral con columna que soporta una marquesina con cubierta de tejas. El edificio fue utilizado en el s. XIX como cárcel y como dependencias municipales. Posteriormente pasó a manos particulares y fue dividido en viviendas. Actualmente es propiedad del ayuntamiento y se plantea su rehabilitación. |
|
Otros lugares de interés en RÓTOVA: IGLESIA PARROQUIAL DE SANT BERTOMEU (s. XVI-XVIII) PARAJES NATURALES: Riu Vernissa, Fuentes, Barranc de les Galeries, etc. |
|
|
|
|