FORTIFICACIONES DE CULLERA
CASTILLO
MURALLAS
TORRE DE SANTA ANA
EL FORT
TORRE DEL MARENYET
| La
ocupación humana de la montaña de CULLERA (22.000
hbts.) se remonta al Paleolítico Superior (Cova del
Volcán del Faro, Cova de l'Arena, etc.) y se prolonga
ininterrumpidamente hasta nuestras días. Abundan
igualmente en el término vestigios del Neolítico y de
la Edad del Bronce, así como ibéricos y romanos. De
estos últimos destaca la importante factoría que
existió en la Punta de l'Illa, el conocido 'Portus
Sucronensis' de los textos latinos. El nombre y el origen de la actual población vienen de la época de la dominación musulmana ('Qulyáyra'), y su castillo tuvo una relevante importancia estratégica al controlar el paso hacia La Safor y el tráfico de embarcaciones en la desembocadura del Xúquer. Reconquistada por Jaime I en 1240 tras un primer intento fallido en 1235, fue cabeza de un amplio territorio controlado por los templarios, a quienes fue donado su castillo y quienes otorgaron Carta de Población en 1244. Temporalmente en manos del caudillo Al-Azraq durante su revuelta, pasó a la Orden de Montesa en 1319 tras la disolución de la Orden del Temple. Entre los hechos de armas acontecidos en Cullera durante la Edad Media cabe destacar la toma de la fortaleza por las tropas de Pedro de Castilla en sus luchas contra Aragón, siendo recuperada posteriormente por Pedro el Ceremonioso. Martín el Humano le concedió el título de Villa con voto en Cortes. Mención especial merece la constante actividad de los piratas berberiscos en el litoral; el ataque más recordado fue el del temido Dragut en 1550. En la Guerra de Sucesión, Cullera se declaró partidaria del archiduque Carlos. Ocupada por el duque de la Torre en 1707, la mujer de Felipe V le otorgó la posesión señorial junto con la Albufera por los servicios prestados. Esta familia mantuvo el señorío de hasta la abolición de los mismos. Cullera obtuvo el título de Ciudad en 1899. El CASTILLO DE CULLERA se halla en la parte sur del 'Monte de les Raboses', imponente peñón de 232 metros de altura que se interna en el mar formando el Cabo de Cullera. Su situación junto al Mediterráneo, dominando el Golfo de València y la Ribera del Xúquer prueban su enorme importancia estratégica en tiempos pasados, cerrando la defensa de València desde el sur. Fue construido por los árabes en los siglos X-XI sobre ruinas iberas y romanas, cuando Cullera pertenecía a la taifa de València. Sufrió muchos desperfectos al ser tomado por el caudillo musulmán rebelde Al-Azraq, lo que propició que Jaime I mandara construir uno nuevo más elevado, que posteriormente sería reformado por Pedro II (1339) y Pedro IV. Fue seriamente dañado por los frecuentes ataques y saqueos de los piratas berberiscos a la costa levantina. Fortificado y artillado por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia, también estuvo en uso durante las Guerras Carlistas. En el siglo XIX se le construyó adosado el Santuario de la Virgen del Castillo, que si por una parte ha servido para consolidar el conjunto, también ha hecho desaparecer buena parte de los elementos originales. Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural (BIC), esta fortificación es un abigarrado conjunto de heterogéneos elementos, como corresponde a su prolongado uso, a sus distintos propietarios y a las sucesivas reformas, restauraciones y ampliaciones a las que ha sido sometida a lo largo de los siglos. De la primitiva fortaleza almorávide quedan pocos restos, y se corresponden fundamentalmente con restos de torreones y lienzos de muralla esparcidos por la ladera de la montaña, así como vestigios arqueológicos y elementos fundidos con construcciones más modernas. Su albacar, por ejemplo, se hallaba parcialmente en el espacio que hoy ocupa el Santuario. El castillo tal como ha llegado a nosotros se corresponde con las reformas realizadas de forma prolongada tras la Reconquista hasta prácticamente la Edad Contemporánea. El recinto amurallado consta de cinco torres, muy próximas entre sí, lo que le da un aspecto especialmente macizo y sólido. Estas torres son: - Torre Mayor, Celoquia o del Homenaje: dominando el conjunto. - Torre Baluarte: anexa a la anterior, con planta poligonal y aspecto de fortaleza. Fue construida en el s. XVI y diseñada para albergar piezas de artillería. - Torre de Sueca: también llamada Torre Blanca, Torre Roja y Torre Cuadrada, por la forma de su planta. - Torre de Cap d'Altar: de origen islámico, llamada así por haber albergado el retablo de la Virgen del Castillo. Su planta es redonda y su altura ha sido notablemente rebajada. - Torre del Respatler o Raspatller: también de planta redonda y uno de los elementos más antiguos (ss.X-XI). Esta torre defendía el acceso al segundo recinto por la llamada 'Porta Principal'. Todo este perímetro defensivo se articulaba alrededor del patio de armas, también llamado 'Patio de las Cisternas' por las dos que existen en su subsuelo, cubiertas con grandes bóvedas ojivales. De las diversas estancias residenciales que han sobrevivido destaca una sala gótica, del s.XVI, con planta en forma de "L" y bóvedas de crucería. El Castillo de Cullera es propiedad municipal, se halla en un relativo buen estado y se beneficia de un largo y prolongado proceso de rehabilitación y consolidación. Su formidable silueta en lo alto del peñón de Cullera, junto al Santuario y al zigzagueante Vía Crucis que llega hasta él, es uno de los símbolos distintivos de la ciudad. El Castillo de Cullera y la ciudad dispusieron de MURALLAS, perímetro defensivo que se extendía por la ladera de la montaña y delimitaba el albacar o zona protegida intramuros. Este amurallamiento, dispuesto en forma de cremallera, se construyó a base de tapial de hormigón de cal con piedras, e incluía en el mismo diversas torres, seguramente todas ellas de planta cuadrada salvo la llamada "Torre Octogonal", de época almohade, y que recibe este nombre por su planta, muy poco frecuente en la Comunidad Valenciana. También es conocida como "Torre de los Escipiones" por las monedas romanas encontradas en sus alrededores. Todavía puede verse hoy, en ruinas y desmochada, en la ladera de la montaña situada entre el castillo y la zona turística de playa. Peor suerte ha corrido el resto del perímetro islámico, que prácticamente ha desaparecido con excepción de algunos lienzos dispersos. Entre 1553 y 1556 se construyó un segundo perímetro defensivo, debido a los continuos ataques de los piratas berberiscos que por esas fechas asolaban las costas levantinas a las órdenes del temido Dragut. Esta muralla tenía forma de pentágono irregular y contaba con siete torre artilladas, bautizadas con nombres de santos, y tres portales: la Porta del Riu, la de València y la del Mar, aparte de una cuarta puerta falsa (El Portell o La Portella) que recaía a la montaña y al castillo. De esta muralla renacentista, derribada en el s.XVIII, sólo quedan restos arqueológicos, ya que desapareció completamente tras perder su utilidad y ante el crecimiento urbanístico. Su trazado puede rastrearse por las actuales calles Cervantes, Retir, Mur de les Ànimes, Plaça de la Verge, Doctor Alemany y Teatre. Ya en época moderna, y ante la amenaza del posible ataque de las tropas del general carlista Cabrera, entre 1838 y 1839 se construyó una nueva muralla con troneras y garitones que descendía por la ladera de la montaña a la altura del arrabal de Sant Agustí. Se trata de un muro de mampostería que cerraba el acceso a Cullera desde el norte, es decir, desde València. Nunca tuvo que ser utilizada en acción bélica, y de ella se mantiene en bastante buen estado su tramo superior, más alejado del empuje urbanístico. La TORRE DE SANTA ANA, conocida popularmente como 'Torre de la Reina Mora', se encuentra en la ladera de la montaña del Castillo, frente al núcleo antiguo de la población y concretamente frente al Barri del Pou. Debe su nombre a que en 1631 se habilitó como ermita dedicada a San Rafael, y posteriormente a Santa Ana. Se trata de una torre islámica, de planta cuadrada, troncocónica y almenada, construida a base de mampostería y que formaba parte del perímetro defensivo del castillo musulmán, siendo además el acceso al interior del albacar mediante una entrada en forma de codo, lo que facilitaba su control y defensa. Dividida en dos pisos, ha sido restaurada y presenta un magnífico aspecto, aunque ha sido muy modificada, especialmente su parte superior, en la que se encontraba la vivienda del ermitaño, a la que se accedía por escalera de caracol. Puede ser visitada y en su base se ha habilitado un mirador desde el que se goza de una espléndida vista de la población. EL FORT es un fortín defensivo construido entre 1836 y 1839, durante la I Guerra Carlista, en lo más alto del peñón de Cullera, zona conocida como 'Pla de Pics' o 'Alt del Fort', a 210 mts. de altura. Es, por lo tanto, contemporáneo de la llamada Muralla Carlista que desde él desciende por la ladera del monte, aunque en este mismo emplazamiento, de alto valor estratégico, se ubican sustraton ibéricos, romanos y medievales, habiendo sido probablemente utilizado por todas las culturas que han ocupado esta ciudad. El fuerte fue edificado para hacer frente con fuego fusilero y artillero a la amenaza de las tropas carlistas del general Cabrera, y se construyó a base de piedra y ladrillo formando un fortín rectangular con numerosas troneras. En su época fue llamado 'Fuerte de la Libertad', y actualmente se encuentra en completa ruina, rodeado por instalaciones de repetidores radioelétricos. La TORRE DEL MARENYET, tal vez el mejor ejemplo de torre de vigilancia costera conservada en nuestra Comunidad, se halla en la margen derecha del río Xúquer, próxima a su desembocadura. En el momento de su edificación se encontraba junto a la misma desembocadura, pero la riada de 1864 cambió el curso del Xúquer, quedando desde entonces la torre separada de ella en aproximadamente 1 km. Construida en 1577 por el famoso ingeniero italiano Gian Battista Antonelli, se encuadra dentro del programa de fortificaciones de la costa valenciana llevado a cabo por el monarca Felipe II para defenderla de los continuos ataques de los piratas berberiscos. Es una maciza torre vigía edificada en sillares y mampostería, de sección troncocónica y coronada por almenas. Su anchura máxima mide 10,75 mts. y alza 13,5 mts. hasta la terraza. Tiene un único acceso a ras de suelo mediante arco de medio punto con elegantes dovelas. Sobre esta puerta hay una lápida con la siguiente inscripción: 'Reynando el siempre vencedor don / Felipe Segundo siendo su Lugar / teniente i Capitán General en / este Reyno de Valencia Vespasia / no Gonzaga Colona Príncipe de / Sabioneda duque de Traieto mar / ques de Hostiniano conde de Fundi / y de Rodrigo. Año de MDLXXVII'. En el interior, una escalera de caracol comunica las tres plantas de la torre y desemboca en la terraza preparada para albergar piezas de artillería. Perfectamente restaurada, la Torre del Marenyet es un modelo a seguir para recuperar las torres defensivas costeras que han sobrevivido hasta nuestros días. Alberga un museo dedicado a este periodo histórico y puede visitarse de martes a domingo, de 10:30 a 13 y de 18 a 20:30 horas. En esta zona litoral existieron otras dos torres de defensa costera: la Torre del Cap, que se ubicaba junto al actual Faro de Cullera , y la Torre Casa del Rey, en la Albufera, en término municipal de la vecina Sueca. Ambas han desaparecido por completo. |
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Otros lugares de interés en CULLERA: SANTUARIO DE LA MARE DE DÉU DEL CASTELL. CABO CULLERA y FARO. ESTANY y DESEMBOCADURA DEL RÍO XÚQUER. ZONAS DE PLAYA Y VERANEO. |
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| Oficina de Turismo:
Carrer del Riu, 38 Tf. 96
1720974 Pza. Constitución s/n (Playa) Tf. 96 1731586 Página WEB: http://www.cullera.infoville.es EMail: cullera@touristinfo.net |
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