La Ribera Baixa


Albalat de la Ribera:

Almussafes:

Corbera:


Cullera:
Castillo-Palacio

Torre Racef

Castillo
Torre de San Miguel

Castillo
Murallas
Torre de Santa Ana
El Fort
Torre del Marenyet

Polinyà de Xúquer:

Sollana:

La Granja

Torre de Trullás



La Ribera Baixa está limitada, al norte, con L'Horta Sud y la Albufera de València; al este con el Mar Mediterráneo; al sur con La Safor; y al oeste con la Ribera Alta. Se trata en su mayor parte de una extensa vega de fértil tierra regada por la Albufera y el Xüquer, dedicada fundamentalmente al cultivo de cítricos y arroz, habiendo alcanzado también algunas de sus poblaciones un importante desarrollo turístico gracias a sus excelentes zonas de playa. Su capital es Sueca, siendo Cullera la segunda población en importancia y la más conocida como núcleo vacacional. Parte del Parque Natural de l'Albufera se extiende por esta comarca, prácticamente llana salvo en las estribaciones de la Serra de Corbera que la separan de La Safor, con alturas que escasamente superan los 500 metros.

















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Poblada de forma continuada desde el Paleolítico (aunque la mayoría de yacimientos encontrados
provienen de la Montaña de Cullera), la colonización de la vega comienza en la época romana, con el
establecimiento de villas agrícolas. Los ocupantes musulmanes aprovecharon la riqueza de esta tierra,
implantando nuevos cultivos agrícolas y organizando su red de regadío. Las únicas fortificaciones
importantes de esa época, los castillos de
Corbera y Cullera, han pervivido hasta nuestros días, junto con
algunas de sus atalayas de apoyo. No han corrido la misma suerte la gran mayoría de torres y
pequeñas
fortalezas que defendían las alquerías que dieron lugar a los actuales núcleos de población, las cuales
han desaparecido casi en su totalidad. Así, sabemos que pueblos como Llaurí, Favara, Fortaleny, Riola o
Sueca disponían todas ellas de algún tipo de fortificación en época musulmana.
Tras la reconquista cristiana por las tropas de Jaime I (
Cullera fue tomada en 1240), Sueca y Cullera -ambas
con Cartas Puebla de 1244- quedaron en manos de la Corona y posteriormente fueron patrimonio de la
Orden del Temple y, a su disolución, de la de Montesa. El resto de alquerías fueron repartidas entre nobles y
caballeros, y casi todas ellas se repoblaron con cristianos.
Durante el siglo XVI la zona litoral sufrió constantes ataques de los corsarios berberiscos (aún perdura en
el recuerdo popular el saqueo de Cullera por el famoso Dragut en 1550). Para proteger la zona se construyó
un conjunto de torres costeras de vigía, alerta y defensa. De ellas sólo ha llegado hasta nosotros -restaurada
acertadamente- la
Torre del Marenyet en Cullera.
Ya en época moderna, la comarca tuvo un importante papel en la lucha contra los Carlistas, y algunas de las
fortificaciones defensivas que se levantaron para protegerse de los ataques de las tropas del general Cabrera
aún perviven. No ha sido éste el caso de las murallas de Sueca, construidas entre 1838 y 1848, y que serían
derribadas por completo en la primera mitad del siglo XX.