
La comarca de L'Horta Sud se extiende por el llano
meridional que bordea la ciudad de València, formando
con las otras comarcas de l'Horta un cinturón urbano
contínuo fruto de un espectacular aumento demográfico.
Limita al norte con València y l'Horta Oest; al oeste con la Ribera Alta, al sur con la Ribera Baixa y al este, separada del
mar por una estrecha franja de tierra y l'Albufera, con
el término municipal de la capital.
En sus tierras, muy densamente pobladas y cuyo suelo se
ha industrializado en buena parte durante los últimos
decenios, se encuentran huellas de poblamientos humanos a
lo largo de toda la historia. Sin embargo, todas las
fortificaciones que encontramos -aun con posibles
antecedentes romanos- tienen su origen en la época de la
ocupación musulmana, aunque casi todas ellas fueron
después de la Reconquista utilizadas y modificadas por
los nuevos señores feudales. Como ocurre en el resto de
subcomarcas de l'Horta, por su situación y
circunstancias geográficas no existieron aquí grandes
castillos, sino pequeñas fortificaciones que protegían
las alquerías y las concentraciones de población, y
especialmente torres de alerta y vigía que formaban
parte del cinturón defensivo de la ciudad de València.
En este sentido, parece que Silla dispuso de la fortaleza
más importante de la zona.
Nuevamente el gran desarrollo urbanístico ha provocado
que buena parte de las fortificaciones de la comarca
hayan desaparecido por completo, permaneciendo tan solo
las alejadas de las poblaciones o las que han podido ser
rehabilitadas para usos civiles. En casi todos los
municipios de la zona se tiene noticia de la existencia
pretérita de algún tipo de edificación defensiva, que
fueron derribadas a finales del s.XIX o principios del s.
XX. Así, por ejemplo, sabemos que Benetússer, Alfafar y Beniparrell
dispusieron de castillos de poca envergadura, todos hoy
desaparecidos, así como la mayoría de las torres-vigía
y alquerías fortificadas.
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