FORTIFICACIONES DE
EL PUIG DE SANTA MARÍA
CASTILLO ![]()
MONASTERIO DE SANTA MARÍA
TORRE VIGÍA DE LA PLAYA
CARTUJA DE ARA CHRISTI
| Aunque no
existe unanimidad al respecto, los orígenes más remotos
de la población de EL PUIG (7.800
hbts.) se relacionan con un supuesto templo griego
ubicado en uno de los cerros del término. De hecho, el
nombre del pueblo significa precisamente
"cerro" o "colina", refiriéndose a
una pequeña elevación del terreno. También se han
encontrado vestigios ibéricos y relevantes indicios de
romanización. Con todo, la primera documentación contrastada se remonta a la época musulmana, cuando El Puig tuvo cierta relevancia debido a su importante castillo, que fue destruido por los propios musulmanes para que no fuera utilizado por las fuerzas de Jaime I en su avance hacia València. Las fuerzas cristianas lo ocuparon en 1237, reconstruyéndolo en lo posible y dejando una pequeña guarnición al mando de Guillem d'Entença, tropas que resistieron un ataque de las fuerzas del rey Zayyan de València, derrotando a los musulmanes en la llamada "Batalla de El Puig", que según fuentes árabes tuvo lugar el 20 de agosto de 1237. Esta batalla fue muy mitificada y los cronistas cristianos exageraron sin duda el número de atacantes moros y la contundencia de la victoria, pero en todo caso fue una acción bélica decisiva ya que permitió a Jaime I disponer de un inmejorable centro de operaciones para acometer la conquista de València, lo que sucedió al año siguiente. La tradición habla de la aparición de una imagen de la Virgen, lo que se consideró un milagroso apoyo a la causa cristiana, con lo que la localidad pasó a denominarse desde entonces El Puig de Santa María. Tras la Reconquista, la población fue cedida al caballero Arnau de Cardona en 1240. En el s. XIV pasó a ser propiedad de Roger de Lauria, almirante de Pedro el Ceremonioso. El Puig conoció otras acciones bélicas. Durante las Guerras de la Unión fue ocupada temporalmente por las tropas castellanas. Apoyó la causa del archiduque Carlos en la Guerra de Sucesión, por lo que sufrió la represión de Felipe V tras su victoria. También su término fue escenario de la ocupación de las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Idenpendencia. Los escasos restos que han llegado hasta nosotros del CASTILLO DE EL PUIG, uno de los lugares más emblemáticos y significativos de nuestra historia, se hallan dispersos por la cumbre y laderas de uno de los dos pequeños cerros a cuyos pies se extiende la población. Puede llegarse en vehículo hasta las mismas ruinas, disfrutándose desde allí de un excelente panorama al ser ésta la única elevación existente en la huerta. El castillo primitivo, de factura islámica, fue conocido por los musulmanes como "Juballa" o "Yuballa", término del que derivó la denominación de "Castillo de Cebolla" que aparece en ciertas fuentes cristianas. Otras crónicas se refieren a él también como "Castillo de Enesa", y popularmente es conocido como "Castell de la Patà", por la leyenda que cuenta cómo el caballo de Jaime I, de una coz, descubrió un manantial de agua que las fuerzas cristianas que defendían el castillo necesitaban desesperadamente. Como se ha dicho, la fortaleza islámica, de gran importancia estratégica ya que era la principal defensa de la ciudad de València desde el norte, fue destruida por los propios musulmanes para que no pudiera ser utilizada por las tropas de Jaime I en el asedio a la capital, aunque las fuerzas cristianas que lo ocuparon levantaron en ese emplazamiento otra de nueva planta, aprovechando los restos existentes. Este castillo, pues, fue vital en las operaciones que condujeron a la conquista de València. Con posterioridad conoció otros hechos de armas, como cuando fue ocupado en 1364 por las tropas castellanas durante las Guerras de la Unión, siendo recuperado y defendido por el capitán general de València don Pedro Boïl. Al año siguiente, Pedro IV de Aragón mandó asolarlo para que no puediera volver a ser utilizado por fuerzas enemigas, y desde entonces no fue restaurado, quedando en ruina y abandonado. Por todos estos motivos actualmente son pocos los elementos que podemos apreciar de tan importante fortaleza: restos dispersos de lienzos de muralla, construida principalmente a base de mortero y piedra rodeno, abundante en estas tierras, y algunos basamentos de torres y vestigios de construcciones auxiliares. Declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1969, el REAL MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE EL PUIG se halla en el núcleo urbano de la población, destacando desde cualquier punto de la misma por su impresionante y sólida mole. Desde sus orígenes ha albergado a monjes de la Orden Mercedaria. El edificio consta de diversos elementos, construidos en diversas épocas. Su parte más antigua es la iglesia, ordenada construir en 1238 por Jaime I para venerar la recién descubierta imagen de la Virgen cuya intervención milagrosa se consideró decisiva para derrotar a los musulmanes en la Batalla de El Puig. La tradición asegura que Jaime I juró ante esta imagen no cesar en sus esfuerzos hasta conquistar València. Buena parte de esta primitiva iglesia se conserva todavía, incluyendo su portada románica, que fue transladada en el s. XIV a su actual emplazamiento en un lateral del edificio. Margarita, hija de Roger de Lauria, acabó la reconstrucción de la iglesia en el s. XIV dándole el aspecto que ha conservado hasta nuestros días. El templo alberga el sarcófago de Guillem d'Entença, héroe de la Batalla de El Puig, quien falleció en este lugar cuando se preparaba la conquista de València. La construcción del monasterio propiamente dicho se inició en 1588, y se trata de un imponente edificio de planta cuadrada, cimentado sobre la roca del terreno y dispueso alrededor de un claustro central, con cuatro sólidas torres en las esquinas. El conjunto estuvo fortificado en su tiempo, y a pesar de las profundas y numerosas modificaciones, ampliaciones y restauraciones guarda aún numerosos restos de los elementos defensivos, tales como la estructura de las torres y parte del amurallamiento almenado que lo protegía. A partir de 1835, con la exclaustración de los monjes, el edificio tuvo numerosos usos civiles y militares, hasta que en 1948 se concedió de nuevo el usufructo a los mercedarios. Actualmente pertenece a la Diputación de València y aparte de sus funciones religiosas y conventuales es sede de diversos actos culturales y sociales, albergando también el Museo de la Imprenta y del Arte Gráfico. Es la residencia oficial de la familia real durante sus visitas a València. La TORRE VIGÍA DE LA PLAYA DE EL
PUIG se encuentra pegada a la costa, junto a la
urbanización 'Play-Puig', en la playa de la población,
distante unos 4 Kms. del casco urbano. Se trata de una
pequeña torre vigía costera, de las denominadas
"guaita", de cuerpo cilíndrico y ligeramente
troncocónica, con acceso adintelado formado por gruesos
sillares. Está perfectamente restaurada. |
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