Lliria (2)


FORTIFICACIONES DE LLÍRIA
FORTIFICACIONES MEDIEVALES Y MODERNAS

CASTILLO DE LA LLOMA DE LA SANG
MURALLAS MEDIEVALES
FORTÍN DE SAN MIGUEL
MASÍAS FORTIFICADAS

[
FORTIFICACIONES DE LA CULTURA IBERA ]

El CASTILLO DE LA LLOMA DE LA SANG se alzaba en el cerro o tossal del mismo nombre, núcleo originario de la actual población de Llíria y que hoy se conoce como "Vila Vella", y concretamente junto a la Iglesia de la Sang. Construcción musulmana, fue mandado edificar por al-Mustain a finales del siglo XI, siguiendo el mismo modelo que el del contemporáneo Castillo de El Puig de Santa María. Tras la reconquista cristiana, castillo y ciudad fueron donados por Jaime I al infante Ferràn, quien llegó a habitar en esta fortaleza.
Actualmente ha desaparecido casi por completo, conservándose únicamente algunos lienzos de sus muros y los basamentos de varias torres, fundido todo ello con la construcción moderna que alberga el Museo Arqueológico Municipal.



Por la misma época en que se construyó el Castillo se debieron levantar las MURALLAS que delimitaban y defendían la medina o población musulmana.
También este circuito fortificado fue aprovechado y remodelado por los conquistadores cristianos, y la ciudad se mantuvo más o menos dentro de esos límites físicos hasta finales del s. XVI y principios del s. XVII, cuando su crecimiento rebasa las viejas murallas y éstas comienzan a derribarse y modificarse hasta su completa demolición en los últimos años del s. XIX.
Hoy sólo podemos encontrar de ellas vestigios arqueológicos y algunos pequeños tramos desperdigados próximos al Castillo, destacando unos lienzos almenados que se conservan en la calle Viriato, de factura cristiana aunque edificados sobre la antigua muralla árabe.


El FORTÍN DE SAN MIGUEL, construido junto al Monasterio del mismo nombre (fundado por Jaime II), se levantaba en el tossal próximo a la población donde antaño floreció la ciudad ibera de
Edeta. Consta de varias instalaciones militares defensivas levantadas aprovechando su estratégica situación durante los distintos conflictos bélicos en que Llíria se ha visto envuelta en épocas modernas.
Durante las Guerras Napoleónicas las tropas francesas que ocuparon la ciudad acondicionaron el lugar para el fuego fusilero y artillero, dominando desde este elevada posición una extensa zona. Estas fortificaciones fueron también utilizadas en el transcurso de las Guerras Carlistas como emplazamiento para la artillería.
Actualmente todas estas instalaciones defensivas creadas alrededor del Real Monasterio de San Miguel se hallan en completa ruina y total abandono.

En la comarca de El Camp del Túria, y concretamente en el término municipal de Llíria, se encuentran numerosas MASÍAS FORTIFICADAS, viviendas rurales aisladas y con construcciones defensivas. En la mayoría de los casos, aunque sus más remotos orígenes son islámicos, sus fortificaciones son mucho más recientes e incluso modernas.
Dos son los motivos principales para la alta concentración de este tipo de edificaciones:
- Dispersión tradicional de la población en viviendas rurales aisladas, proceso que se inició en fecha tan temprana como la destrucción de
Edeta durante las guerras de Sertorio y Pompeyo, con la consiguiente disgregación de la población por el llano.
- Inseguridad creada desde los inicios del s. XIX, debido a ser la zona escenario de acciones bélicas durante la Guerra de la Independencia y objetivo de las partidas a lo largo de las Guerras Carlistas.

La MASÍA DE CAMPS o CASA DE CAMPS (en la imagen) se halla muy próxima a la población de Casinos, junto a la carretera que une esta localidad con Alcublas, pero todavía en el término municipal de Llíria.
Puede adivinarse su cimentación islámica, pero las sucesivas remodelaciones, modificaciones y restauraciones le han hecho perder por completo sus rasgos originales. Perteneció a la Cartuja de Portacoeli hasta la Desamortización. Actualmente está dedicada a usos agrícolas.
Se trata de un conjunto de edificios, teniendo el principal planta rectangular. Destacan los garitones que debieron estar en todas las esquinas, pero de los cuales sólo se han conservado dos en buenas condiciones. Todo el conjunto se halla cerrado por un sólido amurallamiento de mampostería, y en su interior se han encontrado abundantes restos de cerámica fabricada a mano.

Otras Masías Fortificadas a destacar son la MASÍA DEL JUEZ, la MASÍA DE MOLLÁ o MAS DE MOIÀ, y la MASÍA DEL ESPINAR, en la cual quiere la tradición oral que falleciera en 1536 Germana de Foix, segunda esposa del Rey Fernando el Católico y virreina de València. Esta finca pertenenció a los monjes jerónimos de San Miguel de los Reyes hasta la Desamortización de Mendizábal en 1835.
















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