En el
término de VALLADA (3.300
hbts.) existen abundantes yacimientos arqueológicos que prueban la
ocupación humana desde tiempos remotos, aunque el origen de la villa y
de su topónimo pueden estar en un asentamiento de época romana de cierta
importancia.
Durante la dominación islámica fue una alquería que también tuvo alguna
relevancia, gracias a su inexpugnable fortaleza. Conquistada por Jaime
I, fue devuelta a los musulmanes en 1244 junto con
Montesa, como contrapartida a la
rendición de Xàtiva, hasta que
por su apoyo al rebelde al-Azraq fueron expulsados por Pedro III en 1277
tras cruentos combates.
El 16 de octubre de 1289 el rey Alfonso I otorgó permiso a Bernat de
Bellvís para que repoblara el lugar y la vecina
Montesa con 120 familias de
cristianos viejos.
Desde la creación de la Orden de Montesa en 1319 por iniciativa de Jaime
II, Vallada estuvo bajo la jurisdicción de este señorío hasta que en
1547 Pedro Luis Garcerán de Borja, último Maestre de la Orden, le otorgó
el título de villa y su independencia administrativa.
Por su situación fronteriza con Castilla y su proximidad a
Xàtiva, Vallada se vio
directamente involucrada en los avatares de la Guerra de Sucesión, que
juntamento con los catastróficos efectos de los terremotos de 1748
devastaron estas tierras.
El CASTILLO DE VALLADA o DE UMBRÍA, como también se le conoce, se alzaba
a 520 mts. de altura sobre un cerro en el paraje conocido como La Peña,
dominando la población y el curso del río Canyoles, integrándose en la
red de defensa de este valle, junto con las vecinas fortalezas de
Montesa,
Moixent y
Xàtiva. En su emplazamiento y
proximidades se han encontrado restos de asentamientos anteriores que se
remontan hasta la Edad del Bronce, lo que demuestra la importancia
estratégica de su ubicación.
Fue una fortificación relevante, ya que su privilegiada situación la
hace inexpugnable salvo por el sudoeste, punto que fue reforzado
especialmente por sus ocupantes musulmanes con dos poderosas torres
gemelas, unidas por lienzo amurallado almenado.
Abandonado seguramente poco después de la Reconquista, de su recinto
pentagonal construido en mampostería y tapial quedan pocos restos.
Destacan algunas torres, dependencias del castillo y un aljibe junto al
muro meridional.
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