Fortaleza de Xàtiva


XÀTIVA
FORTALEZA DE XÀTIVA

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El CASTILLO DE XÀTIVA es en realidad una compleja y extensa fortificación que constituye un heterogéneo sistema defensivo cuya importancia arquitectónica, histórica y militar sólo es comparable en nuestras tierras al Castillo de Sagunt. Durante mucho tiempo fue considerado uno de los castillos más formidables no sólo de la Corona de Aragón, sino de toda la península, y su privilegiado emplazamiento en la estratégica zona fronteriza con Castilla hizo que su posesión fuera de vital importancia en todos los enfrentamientos bélicos en los que se vio involucrado. En sus épocas de mayor esplendor tenía 30 torres, 12 aljibes, 2 capillas, 4 puertas fuertes y fosos duplicados.

La fortaleza domina la ciudad y su paisaje desde la cresta rocosa que corona el monte Vernissa, cuya topografía cierra al mismo tiempo el acceso desde el sur. En realidad se trata de dos castillos bien diferenciados, cada uno de los cuales ocupa los dos picos opuestos de esta cresta, y que se hallan unidos por un conjunto de murallas, torres y dependencias. En el lado de levante se halla el llamado CASTELL MENOR o CASTELL VELL (VIEJO), mientras que en el de poniente se alza el CASTELL MAJOR o CASTELL NOU (NUEVO). Ambos son antiquísimos, ya que el Castell Major fue levantado por los romanos, mientras que en la época ibérica ya existía una fortificación que daría origen al Castell Menor. Desde entonces este emplazamiento ha sido ocupado ininterrumpidamente por las distintas civilizaciones que han habitado estas tierras, y aunque aún existen vestigios de construcciones de todas estas culturas, el aspecto actual del conjunto se corresponde con la fortaleza islámica posteriormente utilizada, reformada y refortificada por los cristianos. A ello hay que añadir los irreparables daños causados por la represión de Felipe V, los efectos de los terremotos del s. XVIII y su participación en conflictos más modernos, como las guerras de la Independencia y Carlistas.

También hay que destacar que la fortaleza fue prisión de Estado durante buena parte de su historia, al menos desde el s. XIII. Muchos ilustres personajes han sufrido encierro entre sus muros: los infantes de la Cerda (1278-1288) , nietos del rey castellano Alfonso X; el rey de Mallorca Jaime IV (1349); Diego de Borja (ajusticiado en 1552); el conde de Pallars; Fernando de Aragón, duque de Calabria y futuro virrey de València (1512-1522), así como otras personalidades menores. Pero la leyenda romántica ha hecho del conde Jaume d'Urgell la figura más conocida asociada con esta prisión, en la que entró en 1426 por pretender el trono aragonés frente a Fernando de Antequera tras el Compromiso de Caspe. En ella permanecería ininterrumpidamente hasta su muerte en 1433.

Abandonado tras su participación en las Guerras Carlistas, el castillo fue adquirido en el s. XX por un particular que construyó en su parte central una residencia de estilo neogótico, aunque afortunadamente respetó el resto de edificaciones. Posteriormente el conjunto fue comprado por la Caja de Ahorros de Valencia (la actual Bancaja), transmitiéndolo en fecha reciente a la Generalitat Valenciana, siendo gestionado por el Ayuntamiento de Xàtiva, que ha procedido a su restauración y consolidación. Fue declarado Monumento Nacional el 3 de junio de 1931.

El acceso a la fortaleza se hace por la llamada Puerta Ferrisa, aunque existen vestigios de otra más exterior, la Puerta de Fuera o Forana. La Puerta Ferrisa, de arco ojival, se abre en una torre reconstruida modernamente y nos conduce al patio de armas común, hoy ajardinado, del que parte un camino hacia la izquierda que nos conduce al Castell Menor y otro a la derecha que nos lleva al Castell Major. También existe una puerta posterior, llamada del Socorro, que recae al valle del Bixquert.
Desde el patio de armas pasamos al recinto del Castell Menor a través de la Puerta de Aníbal, reconstruida en el s. XV en estilo gótico a partir de otra primitiva, y que tiene forma acodada. En este recinto han desaparecido sus dependencias casi por completo, quedando en pie sólo los muros, junto a los que encontramos la Torre Cuadrada, de base romana, y la Torre Gótica, de factura árabe (s. X, reformada en el s. XV) y que protegía un segundo acceso, también acodado, al núcleo del castillo.
Traspasada esta segunda entrada podemos ver la llamada Torre de la Reina Himilce, en la que se ha abierto un balcón moderno. En el extremo opuesto hay un aljibe junto a la zona donde se encontraban las caballerizas. En el punto más elevado se alza la Torre de l'Esperó (de la Espuela), llamada así desde el s. XV por su forma y situación.

De vuelta al patio de armas encontramos las edificaciones modernas levantadas a mediados del s. XX, en una de las cuales podemos visitar el Museo del Castillo. Dirigiéndonos hacia el Castell Major pasamos junto a la Torre Redona (en realidad semicircular) y otras dependencias como un horno, aljibes, la Puerta de Malanyat o de la Devesa y el albacar, con otros cuatro aljibes adosados. Traspasado el Portal de Santa María sobre torreón gótico llegamos a la capilla del mismo nombre, construida entre 1431 y 1434 por orden de doña María, esposa del rey Alfonso el Magnánimo, sobre la capilla original del Castell Major. Es una de las estancias mejor conservadas y en ella se encuentra el sepulcro de Jaume d'Urgell y los de otros ilustres prisioneros.
Frente a esta capilla se alzaba la Torre de Sant Jordi, de base romana, y que era una de las más altas del castillo aunque hoy se halla derruida.

La parte superior del Castell Major está ocupada por la celoquia o reducto principal, constituida por dos patios alrededor de los cuales se disponían las dependencias más importantes, entre las que destacan las mazmorras, las habitaciones de la guardia y del alcaide, la sala llamada "del duque de Calabria" en la Torre de la Campana, etc. El punto más elevado quedaba rematado por la Torre de la Fe, similar a la de Sant Jordi, y también derruida tras los terremotos del siglo XVIII.

Desde la fortaleza descienden hacia la población los lienzos de muralla que la protegían, de los que se conservan varios de origen islámico, romano e ibérico. También perduran varias torres albarranas o de defensa avanzada, como la Torre de Basset, fortificada por este general austracista, o la Torre del Sol, de época almohade.

El Castillo puede visitarse de 10 a 19 horas entre marzo y octubre, y de 10 a 18 horas entre noviembre y febrero. Los lunes permanece cerrado, excepto festividades y vísperas. Teléfono de información: 96 2274274

 

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