La comarca de La Costera limita,
al norte, con La Canal de Navarrés y La
Ribera Alta; al sur, con La
Vall d'Albaida; al oeste con la provincia de
Albacete y l'Alt Vinalopó
(Alacant) ; al este con La Safor. Ocupa una alargada franja de terreno
en
la parte sureste de la provincia, orientada de noreste a suroeste, con
cadenas montañosas limítrofes que enmarcan un estrecho valle de unos 50
kms. de largo por 4 de ancho. Su parte occidental es más abrupta, por lo
que la población se concentra mayoritariamente alrededor de l'Horta de
Xàtiva, que es la capital comarcal.
Este angosto valle es el paso natural desde la Meseta hacia el
Mediterráneo, por lo que el control del mismo ha sido estratégicamente
vital desde los albores de la civilización, y algunos de los episodios
más importantes de la historia de la Comunidad Valenciana se han
producido en estas tierras.
Por estas circunstancias, la ocupación humana del territorio es muy
antigua. Aunque los restos más importantes de la cultura ibera se han
encontrado en la Bastida del les Alcuses (Moixent),
fue Saitabi (Xàtiva) capital de la
Contestania, la principal ciudad del territorio con su impresionante
fortaleza como centro de poder de las distintintas administraciones de
desde ella gobernaron y en muchas ocasiones último bastión de
resistencia.
La romanización también fue intensa en la comarca (por aquí pasaba la
Vía Augusta), y con la llegada del cristianismo
Xàtiva fue sede episcopal visigótica, pero es durante la época
musulmana cuando empieza el esplendor de la ciudad y de las tierras que
de ella dependían. También es en
este periodo cuando se crean numerosas alquerías para la explotación
agrícola e hidraúlica que van a ser el origen de la mayoría de las
poblaciones actuales.
Tras la Reconquista cristiana se mantuvo la pujanza económica y cultural
de estas tierras que tan ilustres personajes han dado, y que se vio
interrumpida a principios del s. XVIII por la feroz represión de Felipe
V tras su victoria en Almansa y por los desastrosos terremotos que
asolaron la comarca a mediados de esa centuria. Los conflictos modernos,
como la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas, también
afectaron gravemente a estas tierras, a sus pobladores y a sus edificios
militares.
En La Costera se encuentran dos de las fortificaciones más destacadas y
cargadas de historia de nuestra Comunidad: la
Fortaleza de Xàtiva y el
Castillo de Montesa. A pesar de
los avatares que ambos han sufrido, sus estados actuales son
suficientemente representativos de su pasada grandeza. Otros castillos
menores, torres y atalayas han sufrido peor suerte y han desaparecido o
han dejado pocos vestigios. El tiempo, las catástrofes naturales y el
crecimiento urbanístico también han provocado la pérdida de los
elementos fortificados de las antiguas alquerías islámicas y las de
muchas residencias palaciegas que los conquistadores cristianos
construyeron en las poblaciones de su señorío.
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