FORTIFICACIONES DE ENGUERA
CASTILLO
TORRE DE BENALÍ
CERRO LUCENA
| En el
término municipal de ENGUERA (6.000
hbts.) se han encontrado relevantes yacimientos que
prueban una ocupación continuada de sus tierras desde el
Neolítico, siendo especialmente notables, por su número
e importancia, los del Bronce y de la época ibérica. Aunque su topónimo parece provenir de tiempos anteriores a la dominación musulmana, es en esta época cuando se configura la actual población y las numerosas aldeas y alquerías dependientes de ella. En esta etapa, además, Enguera alcanzó cierta relevancia, concretamente durante un corto periodo del s. XII cuando fue capital comarcal de un distrito taifal que abarcaba hasta Dénia, lo que demuestra la importancia que tenía como plaza fronteriza en aquellos turbulentos tiempos. Enguera fue reconquistada para los cristianos en 1244 por Pedro Núñez de Guzmán, caballero castellano a las órdenes del infante de Castilla, el futuro Alfonso X, a pesar de que este territorio había quedado bajo la influencia aragonesa por los Tratados de Tudilén y Cazorla. Ante esta situación Jaime I reclamó sus derechos de conquista, reclamación que estuvo a punto de desembocar en un conflicto armado entre los dos reinos, lo que se evitó mediante el Tratado de Almizra (26 de marzo de 1244) firmado en la actual Camp de Mirra, mediante el cual se delimitaban los territorios para futuras conquistas, reintegrándose Enguera a la Corona aragonesa. Poco después de su recuperación Jaime I donó castillo y tierras a la Orden de Santiago, en la persona de su maestre don Pelayo Pérez Correa. Esta Orden Militar relegó a los habitantes musulmanes a las zonas rurales, repoblando la villa con colonos aragones y mantuvo el señorío hasta 1575, cuando fue vendido a los Borja. Con posterioridad pasaría por distintos y sucesivos propietarios, siendo sus últimos señores los condes de Cervellón. La expulsión de los moriscos no afectó demográficamente a Enguera, al haber sido repoblada con cristianos tras la Reconquista, pero los asentamientos rurales, habitados y mantenidos por musulmanes, quedaron prácticamente despoblados y abandonados. Durante las Guerras Carlistas estas tierras fueron escenario de numerosas acciones bélicas, sufriendo continuadas incursiones de las partidas cartlistas, especialmente en 1836. Las ruinas del CASTILLO DE ENGUERA se encuentran sobre un cerro rocoso próximo al núcleo urbano. Se puede acceder hasta él en vehículo por una pista que arranca de la carretera a la izquierda de la ermita de San Antonio. El entorno está bastante bien cuidado, con un parque arbolado y paneles informativos. Se trata de una fortaleza musulmana, construida entre los siglos XI y XII, y que tras la Reconquista fue aprovechada y reformada por los nuevos señores cristianos. El castillo, por su situación fronteriza, tuvo siempre una gran importancia estratégica, por lo que se mantuvo en uso hasta que en 1365 el monarca Pedro IV el Ceremonioso ordenó su demolición para evitar que pudiera ser utilizado por las tropas castellanas durante las Guerras de la Unión. Esta temprana destrucción -que fue efectuada por una partida de Xàtiva bajo la dirección de García de Loriz-, junto con la acción devastadora del terremoto de 1748, ha hecho que haya llegado hasta nosotros en un estado de completa ruina y habiendo perdido buena parte de sus elementos. El castillo disponía de un doble recinto, siendo el más exterior irregular y adaptado a la configuración del terreno. Esta estructura, construida a base de tabiya, parece ser musulmana, y se reforzaba con algunas torres rectangulares de las que sólo se han conservado sus basamentos. El recinto interior es el principal y se distribuye en planta rectangular ocupando la zona superior del conjunto. Esta parte debió ser más profundamente reformada por los conquistadores cristianos, destacando los restos de lo que debió ser la torre del homenaje, de buenas dimensiones y construida con grandes bloques de piedra. De la época en que la fortaleza estaba en uso cabe reseñar también el llamado Puente de la Divina Pastora, construcción medieval que todavía pervive y que servía para conectar la villa con el castillo salvando el barranco de La Mota. En sus proximidades pueden observarse restos de la calzada que comunicaba ambos puntos. La TORRE DE BENALÍ se encontraba en el caserío de este nombre, distante 18 kms. de Enguera en dirección oeste y situado a más de 700 mts. de altitud en la cabecera del río Grande. Consta de unas pocas viviendas y una ermita dedicada a san Antonio de Padua. Antigua alquería musulmana, siguió habitada durante siglos gracias al aprovechamiento de su rico entorno forestal, quedando definitivamente despoblada hacia 1970. En la actualidad parte de sus casas han sido rehabilitadas y se dedican al turismo rural. La torre era el elemento defensivo de la alquería islámica, necesario en estas tierras remotas y fronterizas. De ella apenas queda nada hoy en día, apreciándose tan solo algunos lienzos de sus muros, construidos en tapial y sillarejo, englobados en edificaciones más modernas, y concretamente en el llamado "Salón de la Torre" que forma parte del complejo hostelero. En el extenso término de Enguera, especialmente en su parte oeste, fronteriza con tierras castellanas, se tiene constancia de la existencia de otras fortalezas y torres que han desaparecido por completo o cuyos vestigios son de localización imprecisa. También algunos caseríos conservan el recuerdo de cuando eran alquerías fortificadas en época musulmana, como el Caserío de Santich, con su Torre Albardilla; el Caserío de Villaseca, con la Torre Alborig; el Caserío de Toñuna, etc. El poblado ibérico de CERRO LUCENA, el más importante de toda la comarca, se halla al norte de Enguera, no lejos de ella pero sobre un cerro de difícil acceso en las estribaciones de la sierra. Se trata de un asentamiento configurado como plaza fuerte que se extiende casi 5 hectáreas y que parece ser estuvo ocupado entre el s. IV aC y el I dC. El poblado se distribuye ocupando dos elevaciones en sus extremos, habiéndose encontrado numerosos departamentos que quedaban defendidos por un circuito amurallado perimetral y al menos una torre que probablemente protegía el acceso principal. De su entorno se ha recuperado numeroso material cerámico y otros utensilios, que se conservan en el Museo Arqueológico Municipal. |
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Otros lugares de interés en ENGUERA: IGLESIA ARCIPRESTAL DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL. CONVENTO DE LOS CARMELITAS DESCALZOS. MUSEO ARQUEOLÓGICO MUNICIPAL, en la Casa de la Cultura. PARAJES DE MONTAÑA con abundantes pinares. |
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Página WEB municipal: http://www.enguera.org |
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