Murallas de Catí


MURALLAS DE CATÍ

Sus vestigios se hallan en el núcleo urbano de CATÍ (900 hbts.), la población más septentrional de la comarca, declarada conjunto histórico artístico.

Se han encontrado restos de un poblado íbero en la zona de Castellar de la Mala Cabuda, pero el orígen de la actual
Catí se corresponde con una alquería musulmana de cierta importancia.
Conquistada al mismo tiempo que Morella, a la que perteneció durante 458 años, fue dada a poblar por Blasco de Alagón el 25 de enero de 1239, pasando a la muerte de éste a la Corona. Hasta su independencia de Morella a finales del s.XVII mantuvo permanentes conflictos con ella, adoptando posturas históricas siempre contrapuestas.

No existe constancia de que Catí dispusiera de castillo o fortaleza, pero se sabe que fue amurallada por Pedro el Ceremonioso ante la amenaza de las tropas castellanas durante la Guerra de los Dos Pedros.
Ya a lo largo del s.XV el núcleo urbano desbordó la fortificación, acabando poco a poco por destruir las murallas, de las que hoy no quedan apenas restos visibles: algunos basamentos ocultos entre las viviendas y materiales dispersos en otras edificaciones. Los vestigios más notables pueden verse en las proximidades de la Font Vella, gruesos bloques de piedra que forman parte de un lienzo probablemente del s.XIV. La villa conserva, sin embargo, parte de su estructura medieval, con relevantes edificios de esa época.







Otros lugares de interés en CATÍ:
CASA MIRALLES y otros edificios medievales.
IGLESIA PARROQUIAL DE LA ASUNCIÓN, gótica.
BALNEARIO DE L'AVELLÁ.