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Llegada al hotel Formule 1 en Burdeos
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La orilla izquierda y entrada a la ciudad al fondo
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Fuentes del monumento a los Girondinos
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Puerta de la Grosse Cloche, con
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Burdeos se llamó en tiempos de los romanos Burdigala y debido a las invasiones germánicas del siglo III la ciudad se rodeó de murallas para defenderse. Nuevamente en el siglo XIII se hizo una segunda línea de murallas para defenderla.
En el año 1154 Burdeos pertenecía a Inglaterra y así fue hasta 1453, cuando el ejército francés recuperó el dominio sobre la ciudad. Durante el siglo XVIII vivió uno de sus momentos más prósperos, la ciudad dejó de estar prácticamente cerrada para expandirse a lo largo de la orilla izquierda del río Garona y se construyeron magníficas plazas y edificios, debido a que estos últimos son de pocas plantas la ciudad se extiende a lo largo de todo el río, es preciosa la vista desde la orilla derecha, es como ver una ciudad amurallada pero de edificios, todos de la misma altura, oscuros con tejados de pizarra.
La ciudad es reconocida también históricamente por los Girondinos, que eran diputados que tuvieron un importante peso político durante la Revolución Francesa. Actualmente es una de las mayores ciudades de toda Francia, creo que la cuarta, con unos 700.000 habitantes, por detrás de Paris, Marsella y Lyon. Una de las cosas por la cual es más conocida esta ciudad es por la calidad de sus vinos, del cual como no podía ser de otra forma nos trajimos una botella. Pero no sólo de vino vive Burdeos, las principales industrias son la construcción de barcos, la ingeniería naval, el refinado de petróleo, la elaboración de productos químicos y la industrialización de alimentos.
Siguiendo donde lo habíamos dejado, con nuestra llegada a Burdeos. Tras dejar las maletas en el hotel y reponer fuerzas en un Mc Donalds que había cerca, tanto estos como los abundantes puestos de Kebabs y Falafel que hay en toda Francia son los mejores sitios económicamente hablando, aunque también podemos encontrar algún otro sitio totalmente recomendable y a buen precio, pero son los menos, lo más caro sin duda es la bebida, pero sigamos.
La pena es que cuando llegamos estaba lloviendo, no mucho, pero era bastante incómodo puesto que hacía mucho calor y que en estos momentos la ciudad está toda en obras, pero cuando digo toda, quiero decir TODA. Están con las obras del metro ligero, con lo cual entre esto y el mal tiempo, perdimos la oportunidad de ver la ciudad en toda su grandeza, como por ejemplo la plaza de la bolsa, que conforma un bloque de tres edificios en forma de U y con una plaza central adornada por la fuente de las tres gracias, la cual no está y en su lugar hay un graaaaaan agujero y todo rodeado de vayas metálicas.
A pesar de estos contratiempos se puede disfrutar de la ciudad igual, hay unos cuantos sitios de visita obligada para el turista, a parte de la place de la Bourse visitamos también:
Grand theatre, que data de 1773 y está considerado como uno de los más bonitos de Francia, pero ahí cada uno con sus gustos.
Fontaines du monument aux Girondins, que son dos fuentes de bronce a los pies de una columna de 50 metros de alto y en su alto una estatua que simboliza la Libertad rompiendo sus lanzas, las dos fuentes representan el triunfo de la República y el triunfo de la Concordia, con figuras de caballos, que son los que simbolizan ese triunfo. Se encuentran en la explanada des Quinconces, 126.000 metros cuadrados, grande verdad.
Place du Parlement-Ste-Catherine
Eglise Notre Dame: De finales del siglo XVII.
Basilique St-Michel: que se empezó a construir en el año 1350 pero se siguió trabajando en ella durante dos siglos.
Puerta de la Grosse cloche: Data del siglo XV, y es uno de los edificios más representativos de Burdeos y desde donde se hacía sonar la señal de las vendimias tañendo su campana.
Catedral de San Andrés: Casi es tan grande como Notre-Dame de París. No pudimos entrar porque ya era tarde, pero recomiendan subir a su torre para admirar la vista de la ciudad y el coro gótico.
La verdad es que es una ciudad preciosa, realmente grande, llena de avenidas pero también con pequeños recovecos que te llevan a conocer la ciudad de una forma diferente, en una de estas callejuelas nos encontramos con una tienda preciosa, llena de artículos de publicidad antiguos, tales como carteles, ceniceros, lámparas, botellas, cuadros, figuras, gramófonos, hasta tenían un frontal de una máquina de pinball, de esas del millón...... Me quedé con las ganas de comprarme unas cuantas cosas, pero era nuestro primer día y no podíamos comprarnos todo y ya nos llevábamos el vino y además, quedan muchos días y sitios que visitar.
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