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ANTONIO PARRA CABRERA
--Recordando a un amigo del alma que se nos fue el 7 de Junio de 2004--
(Por Antonio Millán)
Toda una vida, más de sesenta años, de alegre y limpia amistad. Éramos amigos desde la infancia. Leo en EL PAÍS (24-6-04) un suelto dedicado a nuestro entrañable amigo, firmado por B. DE LA CUADRA, “ que destacó por su lealtad y rigor en el trabajo”. Destacó, además, por una clarísima inteligencia, un sentido de la amistad y sobre todo por una generosidad y entrega sin límites. Era un hombre espléndido, en el mas amplio sentido de la palabra. Como tantos de nuestra generación, padeció el rigor y escasez de los años de la posguerra, pero nadie como él lo soportaba con verdadera elegancia. Era mi amigo-hermano, al que recurríamos en busca del sabio consejo, del vericueto legal—porque era un gran profesional de la abogacía--que nos defendiera de una chapuza burocrática, porque para él, el funcionariado administrativo, era “gente descomunal y soberbia”, como diría Don Quijote. Las trabas de la Administración le sacaban de sus casillas.
Teniendo una inmensa cultura y unas dotes de extraordinario escritor no nos ha quedado su obra literaria recogida en libros, su prosa y producción poética, ha quedado dispersa en conferencias, pregones, juegos florales, artículos y prólogos de libros y catálogos de pintores amigos. Si puedo dar fe de un relevante acto en el que fue Mantenedor en los Juegos Florales de las Fiestas de la Vendimia de Logroño, el día 19 de Septiembre de 1973. Caló su brillante intervención de tal modo en el auditorio que el teatro se venía abajo aplaudiendo. Oí comentar entre el público que en otras ediciones de las Fiestas, habían sido Mantenedores figuras de la talla de un José Mª Pemán o Gregorio Marañón, pero que Antonio Parra había dejado el listón muy alto en aquella ocasión, dando muestra de su bien decir, su cautivadora oratoria y su inmensa erudición disimulada con aquel fino humor que emanaba de su personalidad.
Son innumerables los actos en los que intervino y de algunos conservo apuntes o los folios que leía, tengo a la vista un discurso sobre “ La cultura en Úbeda en la década de los años 50 al 60”, invitado por la Asociación Aznaitín, en Diciembre de 1981. Empezó: “...yo vivía en la Cava, a mitad de la Cava, al lado de la fuente, donde ahora hay una puerta de estilo árabe...”- citaba a un grupo de amigos, --con los que se relacionaba actuando a contra corriente del momento político—que por su participación en la contienda civil en el bando perdedor, y por su ideología formaban un grupo “aparte” ; Ramón Díaz “Ramoncete”, Juan Antonio Cortés, Pepe Gámez, Emilio Alderete y el “vasco” José Antº Zárraga. Un día, “Ramoncete”, que vivía al final del Rastro, le propuso conocer a “un bicho raro”, un campesino que cuando hacía un alto en la faena, se acomodaba a la sombra de una oliva y se ponía a leer a Ortega y Gasset. Se trataba de Baltasar Berlanga. De la mano de este amigo, dio principio a la conferencia, sobre aquel “grupo” algo marginado : “ en aquel entonces formaba un islote en la Cultura Ubetense.- Sobre la cultura en esta década, pasó por la Arquitectura, el campo de la Pintura, Música, Artes Gráficas, en el de la Escultura, Literatura, Enseñanza, Periodismo, Teatro, Emisoras de Radio...
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En Octubre de 1974, cuando aún no existía la Casa de Úbeda, nos acogíamos a la hospitalidad de la Casa de Málaga.( Puerta del Sol ). Allí unos pintores y dibujantes, entre ellos y mi hijo Juan Antonio, y yo ( las pinturas eran de Dueñas, “El Garri” y Espadas ) organizamos una exposición. Antonio Parra, el presentador, al referirse a las Artes,dijo sobre la Pintura : ...Con la pintura, no caben confianzas. Ella es una muchacha que está muy en su sitio. Y a mí, que estoy aquí, a respetuosa distancia, solo me cabe la contemplación en su grado mas puro. La Pintura es el arte virgen. Pero la Pintura, es también el arte de la creación. Mientras el arquitecto o el escultor tienen a su disposición las tres dimensiones del espacio y el material puro, en forma de piedra, mármol, hierro, bronce o madera, el pintor renuncia a una de las dimensiones y echa mano de materiales que no significan nada por si solos. A partir de este ejercicio ascético, de renuncia, comienza la creación: creación de formas, de profundidad, de color, de ritmo. La Pintura es el “mas difícil todavía” en el Circo de las Bellas Artes...” “... Pero a estos pintores ubetenses no parece importarles excesivamente el peligro. Y la razón es que ser de Úbeda, es ya para un pintor llevar el 80% de arte en las venas. “ –Nunca perdió ocasión de ensalzar a Úbeda y a sus gentes.
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El 3 de Mayo de 1981, con motivo del VI Centenario (1381—1981) de la Aparición de la Virgen de Guadalupe, en el arroyo del Gavellar, Antonio Parra recibió a la virgen ante la fachada principal del Hospital de Santiago. Fue un hermoso recibimiento y para oír las palabras de Antonio, se agolpó un numeroso gentío. Se conserva el texto completo del que reproducimos una mínima parte y la fotografía del acto, donde aparecen los también fallecidos, Francisco Esteban, fundador y Presidente de la Cofradía de Madrid y de la Casa de Úbeda en nuestra Capital y Antonio Ruiz quien llevó a cabo la restauración de la Casa, también aparece Manuel Moreno Méndez, por entonces Presidente de la Cofradía de Úbeda, recientemente fallecido :
“...Para una Ciudad como la nuestra, Ciudad extraña que cuando ha agotado los blasones y escudos de nobleza, pone en las puertas de sus Palacios a la Luna y al Sol, a Dos Salvajes, a unas culebras o a un Obispo Canastero, esta muchacha galilea que se nos ha entrado de puntillas, < haciéndose chiquita >, viene a convocarnos a una hermosa tarea.
Ella es señora de Dos Ríos, Señora de la Villa Arriba y de la Villa Abajo, Señora del Cerro de la Horca y de las fuentes:
Fuente de la Plaza
Fuente del Claro
Fuente de San Pablo
Fuente de Granada
Fuente de las Risas
Fuente Seca
De la Fuente de la Alameda al Levante y de San Antonio al Poniente.-
Ella es Virgen de los 12 Leones, pero también del barro de los cántaros y el esparto de las alfombras.
Virgen de las murallas, pero también del hierro para hacer candiles o faroles.
Virgen de San Juan de la Cruz, pero también de Inés y Catalina, que lavaban las vendas del Santo.
Virgen de la Atalaya y el Aznaitín, Virgen de los Cerros, pero también de las tristezas menudas de cada día...”
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La muerte de Antonio Parra nos deja sumidos en una gran tristeza. Deja un enorme vacío. Se lleva con él muchísimos y hermosos recuerdos compartidos durante mas de medio siglo de una firme y leal amistad. Ha soportado con infinita paciencia las penalidades de una larga enfermedad asistido en todo momento con el inmenso cariño de Luisa. Leo en un escrito de Miguel Pasquau en ÚBEDA INFORMACIÓN ( 26-6-04 ) que Antonio al que visitó en sus últimos días “ se estaba muriendo en paz, como saben morirse las buenas personas”. Murió a las seis de la mañana, cuando sobre Madrid crujía una gran tormenta, a las que de toda su vida le infundieron gran pavor .
Era un católico practicante, de una sólida fe cristiana. Era también Hijo Adoptivo de Úbeda, a la que amaba profundamente, como demostraba continuamente en sus conferencias y escritos.
Entre nosotros, solíamos cambiar cortas misivas y dedicatorias en castellano antiguo, al modo de Lazarillo de Tormes o del Buscón Don Pablos.
Elevo mis preces y rezos al Cielo y digo:
“ Ansí el Señor Dios i Sancta María, vos den el regalo que merecéis, i yo deseo, de teneros en la Eterna Gloria “
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