

| |
 LA ACTIVIDAD ECONÓMICA
La estructura económica de Úbeda sigue teniendo una importante base agraria; porcentualmente, el sector agrario ocupa a más población activa que en la capital de la provincia. La extensión y características naturales del término son la causa: aunque no es de los términos más grandes de la provincia (Andújar mide el triple y Santiago-Pontones el doble), sí que está, junto con el término de Jaén, a la cabeza por el número de hectáreas cultivadas, porque los otros municipios mayores, incluso el de Jaén, tienen una importante parte de su territorio de monte, y Úbeda es todo campiña y vega. Por eso, la actividad agraria puede llegar a ocupar a cerca de dos millares de personas, ofreciendo (según el Censo Agrario de 1.991) 1.213 millares de unidades de trabajo anual, de las que 7 centenares son desarrolladas por trabajadores eventuales, y el resto por propietarios, familiares y empleados fijos.Unas 1.200 personas titulares de explotaciones (la mitad de los existentes) declaran dedicarse en exclusiva a las mismas. Hay que señalar que la actividad ganadera, mucho más importante en el pasado, sigue desarrollándose en el caso del sector ovino, con algo más de dos millares de cabezas, si bien se está mermando como consecuencia de la desaparición de los barbechos, al estar sustituyendo el olivar a las tierras de labor; la ganadería bovina, estabulada, cuenta con una producción lechera de ámbito local, con algo más de dos centenares de cabezas; la avicultura industrializada, en cambio, está en auge, y más aún la transformación cárnica de sus productos, que tiene en una planta ubicada en la ciudad uno de los centros más potentes de la región.
El empleo agrario, y el del sector de la construcción, hacen que se mantenga una tasa de empleo eventual relativamente elevada (34,7%) en relación con la ciudad capital de la provincia (28,38%). Pero la importancia del empleo fijo es muy grande (casi la mitad), y lo más interesante es que, frente a un empleo fijo sobre todo funcionarial, como lo es el de la capital, el de Úbeda, teniendo un alto porcentaje de empleados de las administraciones públicas (sobre todo por la sanidad y la enseñanza) debe mucho al sector empresarial, que representa un 17,43 % de la población activa (en la capital son un 13,5 %) entre empleadores y autónomos.
La actividad industrial ubetense ha sufrido fuertes transformaciones. La antigua ciudad renacentista ya fabricaba aceites, pan y vino, útiles agrarios, tejidos de lana y esparto, productos de la piel, cerámicas, rejería, hojalatería y muebles. Las transformaciones propias de la denominada "revolución industrial", de tan tardía introducción en Andalucía, producirán en la ciudad de Ubeda efectos especialmente importantes si comparamos la situación con la del resto de la provincia: mientras que en Linares, el núcleo industrial por excelencia en Jaén, la propia ciudad se desarrolló como consecuencia de la explotación del plomo, y fue en sus comienzos mucho más minera que industrial, y mientras que la ciudad de Jaén fue mucho más un centro administrativo que industrial, en la ciudad de Úbeda algunas de sus actividades artesanales tradicionales abrieron paso a un verdadero desarrollo industrial básico y potente, que pudo generar plantas industriales de considerable tamaño que alcanzaron su auge en el tercer cuarto del siglo XX. La cordelería desarrolló la fabricación de capachos de esparto para los molinos de aceite, y de ahí se produciría la transformación en cordeleria sintética; la rejería y la calderería serían el origen de una importantísima industria de fabricación de maquinaria de almazara; la hojalatería está en el origen de la industria de grifería. La artesanía cerámica, que se mantuvo, abrió paso también a la industria de los materiales de construcción.
Ya en 1.970, la tercera parte de la población activa se ocupaba en las industrias de la ciudad, de las que algunas llegaron a superar los dos centenares de puestos de trabajo.
La crisis industrial, que en España viene a coincidir con la llamada "transición política", se dejó sentir en Úbeda; pero, a diferencia de otros núcleos industriales de más envergadura, sin la apoyatura de las actuaciones políticas de la llamada "reconversión industrial". En Ubeda, han sido la imaginación y los recursos de los empresarios el resorte que ha permitido superar el desastre de la desaparición de sus industrias más empleadoras sin la alternativa del apoyo de los planes oficiales del sector público: por una parte, el desarrollo de actividades industriales derivadas de anteriores actividades básicas, como la elaboración y envasado de aceites de calidad con marca propia, o la producción de carnes de ave y su comercialización en una amplia zona regional; por otra parte, el redimensionado de la producción industrial textil o de la de derivados metálicos (calderería y maquinaria almazarera o agrícola), de modo que tras la desaparición de las factorías de importante tamaño se han formado otras más pequeñas y de más fácil adaptación a los cambios del mercado.
Un factor coadyuvante al sostenimiento y recuperación del empleo y, por lo tanto, de la vitalidad demográfica, ha sido finalmente el crecimiento del sector terciario, que si bien se basaba en una antiquísima tradición comercial, ha sufrido una importante diversificación en ese ramo, además de que se ha ampliado su oferta de empleo por el desarrollo de servicios públicos, como educación y sanidad, que se centralizan en Úbeda para la atención a la población de la mitad oriental de la provincia.
Algo más de dos millares y medio de los trabajadores censados pertenecen al conjunto de la administración, la sanidad y la enseñanza. Y ello pese a la desaparición de la antigua Academia de Guardias de la Guardia Civil. El hospital comarcal San Juan de la Cruz es en la actualidad el mayor centro de empleo de la ciudad.
Pero la actividad terciaria privada supera (al contrario que en Jaén) las cifras del empleo público: casi dos millares de personas trabajan en una actividad comercial de enorme pujanza; hay que tener presente que medio millar de ellos trabajan en el sector mayorista, el más importante de la provincia de Jaén, con alguna empresa que llega a agrupar a más de cuarenta trabajadores. El comercio minorista es especialmente rico, lo que se manifiesta en el hecho de que hay casi tres centenares de establecimientos dedicados a especialidades comerciales, que ocupan ellos solos a siete centenares de personas. Ello ocurre porque se trata de un centro urbano comercial de amplio territorio de influencia, uno de los más importantes de la Andalucía interior oriental. De ello ya se han percatado los gestores de las grandes superficies comerciales, que ya han penetrado en la ciudad con uno de sus establecimientos, en competencia con el empresariado local.
Otros indicadores de la pujanza empresarial y económica de la ciudad como centro comarcal son el volumen de actividad en talleres de reparaciones de maquinaria (más de seis centenares de puestos de trabajo), y las actividades financieras, de seguros y asesoramiento a empresas (más de medio millar de puestos de trabajo en total). La hostelería, de gran tradición, pero de escaso desarrollo hasta los años setenta, refleja hoy los niveles de prestigio conseguidos por la oferta de turismo cultural de la ciudad, atinadamente combinado con otras ofertas de turismo interior. Este sector genera hoy más de medio millar de puestos de trabajo.


Por favor, rellene el libro de visitas para realizar cualquier comentario o sugerencia.



|
|