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 DANZAS TRADICIONALES
Guarda Úbeda al igual que el resto de la provincia un claro patrimonio de canciones y danzas tradicionales que se aúna en el baile regional por antonomasia como es el tradicional bolero.
El bolero ubetense guarda las características comunes de esta mo- dalidad provincial de aire reposado y elegante, aristocrático y sencillo que se bailaba lo mismo en las salas de la nobleza como en los cortijos y caseríos de la comarca, correspondiendo su coreografía a la impuesta por los maestros de escuela bolera que profileraron sobre todo durante el siglo XIX por esta comarca y que han dado como resultado otros boleros en las localidades de Baeza, Torreperogil, Sabiote, Villacarrillo...
Esta danza fue recogida por la Asociación Provincial de "Lola Torres" en el año 1.947, compuesto por cuatro partes donde se repite la misma melodía interpretada por guitarra y bandurria y con pasos marcados de punteados hacía alante y atrás para luego girar y cambiar de posición con la pareja con desplantes de acercamiento para luego alejarse y emplear diferentes figuras de rigodón con elegancia y finura, siendo uno de los boleros más parsimoniosos y llenos de elegancia de nuestra provincia.
De sus cuatro partes sólo fue posible recoger dos por lo que se repite esta dualidad en su interpretación.
Desde 1.971, fue interpretado por la Escuela de Danza de Úbeda, dirigida por Conchita Alamos Mirasol, que lo inculcó a sus alumnas que lo bailaban con el traje regional ubetense en cuantas ocasiones esta escuela interpretaba sus danzas. Guarda Úbeda en su folclore una original jotilla de aire gracioso y picaresco que se interpretaba en cuadros con pasos pespunteados y con el talón compuesta de letras, estribillos y paseíllo musical recogido en 1.959 y cuya melodía denota una clara influncia de aires extremeños que nos recuerdan las jotas de aquella zona.
JOTA DE ÚBEDA
Redoble, redoble, vuelve a redoblar
con este redoble me vas a matar
me vas a matar, me voy a morir
redoble, redoble, vuelve a repetir.
Las palabras de los hombres
son como las cañas vanas
que lo que te dicen hoy ya no se acuerdan mañana.
Las señoritas de arriba se lavan con aguardiente las de la calle de abajo
con agua de la fuente.
Allá va la despedida con veinticinco claveles y una rosa de cien hojas
para que de mí te acuerdes.

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