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 LA CERAMICA DE ÚBEDA
Al comenzar el siglo XVII, dice Ximena Patón: "El mucho y buen vedriado verde y blanco que se labra en la Ciudad de Úbeda en la calle que dicen de Valencia, que siendo muy larga esto da de oficiales barreros, que provee muy grande parte destos Reynos"... y ciertamente, pone en sus palabras la verdad del lugar: sus barros, otrora creados desde la necesidad popular, y sus originarios regustos por los tipos y técnicas cerámicas, procedentes de muy anteriores piezas de cerámica "quebri" persa de los siglos IX y X se han tenido presentes hasta hoy. Sus dibujos esgrafiados y sus baños de oxídos metálicos en verdes y melados han pasado por muchos caminos, desde sus ondones más originarios, así como su entronque con ciertas culturas norteafricanas, sería introducida por los árabes.
Con ese bagaje llegan a Úbeda formas y ténicas que, con más o menos intensidad en cuanto a su producción, se continúan manteniendo. En Úbeda también se labran vasijas con dibujos excisos que recuerdan las técnicas del bronce final y otras bordadas o también más sencillas con baños lisos o chorreados, como ha precisado después de abundantes indagaciones en la cerámica ubedí Cayetano Aníbal Gonzalez.
Desde platos y escudillas u otras formas cuyos nombres son significativos de añejas procedencias "zidas", "zumbres" o "alcuzas" hasta las pilas bautismales de rememoranzas morisco-toledanas o brocales de pozos decorados a impronta de claras reminiscencias araboandaluzas y trabajadas por el antiguo sistema de urdido, nos encontramos con todo un mundo de culturas mediterráneas que se han ido decantando en los alfares de Úbeda".
En 1.760, estaban censados veintitrés artesanos ceramistas en Úbeda. Más de un siglo despues seguía en pleno rendimiento la cantera de la Fuente del Piojo y el 20 de abril de 1.895 los alfareros piden sacar arcilla en la cuesta de la Retama, lo que nos indica la pujanza que mantenía aún la alfarería en la ciudad. En el decenio de los ochenta del siglo XX, alcanzó un lugar de importancia gracias al empeñoo que han puesto familias como los Alameda y los "Tito".
De los primeros, hermanos Alameda Quesada, Miguel (maestro de Taller de Cerámica de la Escuela de Artes y Oficios de Úbeda) y Pedro (1.935 y 1.939 respectivamente), cabe decir que siguen con fidelidad los modelos tradicionales en Úbeda y, en cuanto hace a otros procedimientos, han realizado investigaciones en el campo del rakú y de los reflejos metálicos, por lo que han sido premiados, entre otros galardones, con medalla de oro, en la XXXV Muestra del Artesanos de Munich en marzo de 1.983, y en 1.986, fueron nombrados Artesanos Centenarios por la Cámara de Comercio de Jaén. Han celebrando numerosas exposiciones en diferentes lugares.
De los hermanos Martínez Villacañas: Juan "Tito" (1.940), y Paco "Tito" (1.943), hoy acompañado en el trabajo por su hijo Juan Pablo, éste se ha convertido en un punto de obligada referencia al hablar de la cerámica ubedí. Premiado y reconocido por su actividad, Paco "Tito" ha celebrado infinidad de muestras por diferentes lugares de la provincia y fuera de ella y, entre otros premios fue considerado jiennense del año por el Diario Jaén en 1.997, además de conseguir otras recompensas por su trabajo.
De los alfares de estas dos familias y de la de los Góngora, salen diariamente (destinadas a todo el mundo) piezas que siguen testificando la riqueza que tiene el catálogo de la cerámica de Úbeda, cuyo número y variedad no podemos relatar aquí.

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