Conxa nos enseña como la paciencia es indispensable en el pintor si se quiere llegar a conseguir algo.En sus cuadros, que no pueden verse de un vistazo, el visitante tiene que aprender, dejarse llevar y darse tiempo, Sucede en muchos pintores, pero en su caso más acentuado. Sus pinturas recuerdan la estructura de un pentagrama o las cuerdas de una guitarra a punto de conseguir su tensión afinada, evocan musicalidad. Refuerza esta sugerencia el colorido brbillante, imaginado y envolvente de su creación, como la propia naturaleza del sonido. Aunque su pintura ha abandonado el mundo referencial, alude a una realidad, aunque en ocasiones, abstractas como la música.Los ritmos que pulsionan la pintura de Conxa, son de distinta naturaleza. Así, la artista hace una fusión ètnica que incorpora variados signos, a priroi disonantes, pero la sintaxis impuesta por ella hace que en su globalidad el cuadro adquiera homogeneidad. En ocasiones, la obra de Conxa adquiere un ritmo jazistico, ya que encima de una base establecida, muy ligada a su idiosincrasia, la artista parece improvisar de manera espontanea. Aunque sea esta apreciacion una verdad a medias, ya que el componente fresco y suelto de su trabajo esta cimentado en la reflexión, la planificación y la maceración de las ideas de diferentes cultivos en un mismo terreno, de tiempo, de paciencia, de energia y tambien de lucha contra los problemas imprevistos. E. Arboleda (critico de arte) |