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MI EXPERIENCIA EN CIENCIOLOGÍA
(PAUTAS PARA COMPRENDER A LOS CIENCIÓLOGOS)
por Horacio velmont
Como saben todos los que siguen al Grupo Elron, yo soy cienciólogo, pero no soy tan cerrado y ciegamente fanático como ellos porque gracias a las enseñanzas de los Maestros de Luz, especialmente de Johnakan Ur-el (Thetán de Jorge Olguín) y del propio Ruanel (Ron Hubbard) me he vuelto objetivo sobre Cienciología.
Pero antes de tomar contacto con los Maestros de Luz era más fanático que el más fanático de los cienciólogos.
Recuerdo que en una de las primeras sesiones Johnakan casi me “manda a pasear” (es una forma de decir, obviamente) ante mi fanatismo y obcecación, porque todo lo quería dimensionar en torno a Cienciología, como si fuera de Cienciología no existiera nada más.
Entonces tenemos que comprender la terquedad del cienciólogo en no querer escuchar nada fuera de otra cosa de lo que haya dejado escrito Ron Hubbard. Simpáticamente hablando, un cienciólogo no es más que un mono con Biblia, si se entiende a qué me quiero referir.
Cienciología produce, como un fenómeno rutinario, esa ceguera. ¿Pero por qué esto es así? Simplemente porque la persona que llega a Cienciología lo hace completamente abrumado y con tremendos errores a cuestas, y de pronto se encuentra con verdades que puede comprobar ya mismo y no en un lejano futuro, y entonces se le produce una tremenda expansión de conciencia. Y claro, como consecuencia el ego se agranda porque frente al público de la calle uno es un sabio.
Cienciología funciona y eso es algo muy atrapante. Y la premisa original de Ron, para preservar la tecnología, era que el cienciólogo debía tener la mente cerrada, no abierta. Algo así como sucede en la milicia: “El soldado no piensa, obedece”,
Hay una política llamada "Manteniendo la tecnología funcionando" que es verdaderamente terrible y es lo primero que se enseña, y cualquier intento de modificarla es un Alto Crimen.
¿Pero qué puede importar esto en definitiva? Importa porque el que entra en Cienciología se da cuenta de inmediato de que puede solucionar muchos problemas físicos y mentales que lo aquejan y no lo dejan vivir en paz , y por eso se vuelve fanático y no hace nada que provoque que lo aislen de esos beneficios.
En Cienciología cada tanto hay chequeos con el E-Metro y cualquier acto hostil en contra de los cienciólogos o de Cienciología o de la tecnología salta a la vista... ¡y a la calle!
En un momento dado yo formaba parte del staff y tenía mi propio casillero, y un día ese casillero había desaparecido: estaba en la calle, para decirlo de una manera clara.
¿Qué había sucedido? Pues el día anterior hubo un chequeo general y el E-Metro (que no es un detector de mentiras como se cree, sino un aparato infinitamente más sofisticado y que se usa en la auditación para encontrar incidentes dolorosos) había detectado que tenía algo que pertenecía a la organización (en este caso un libro que me había llevado sin pedir permiso).
Para volver a entrar tuve que hacer lo que en Cienciología se denomina “manejo de ética” (que en realidad es algo muy simple y por cierto muy educativo), y otra vez estuve dentro y gozando de los beneficios de la tecnología.
Si tuviera que dar un ejemplo de lo que significa que lo dejen a uno fuera de la organización diría que es algo así como tener un terrible dolor de cabeza y que nos digan: “Te has portado mal y por eso te quitamos las aspirinas”…
El hecho de que de pronto por nuestra conducta nos aíslen de los beneficios que brinda Cienciología provoca situaciones de fanatismo y uno termina siguiendo ciegamente las políticas que marcó Ron.
¿Cómo entonces podríamos cambiar a los cienciólogos haciéndolos más objetivos con respecto a Cienciología enviándoles solamente algunos mails? Es poco menos que imposible. Salvo raras excepciones, el cienciólogo tiene perdida esta encarnación.
Desde ya que va a solucionar muchos problemas y eso estará bien, pero no llegará nunca a la verdad que nosotros tenemos.
Como es obvio, Ron Hubbard no tuvo más alternativa que establecer rígidas pautas para que la tecnología que él había desarrollado no se distorsionara, pues de lo contrario Cienciología hoy sería una mezcolanza de cosas.
Cienciología, por lo menos, más allá de la ceguera mental de los cienciólogos, tiene la pureza que le imprimió Ron, y eso es valiosísimo.