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El padre Miguel se reúne con Laura, que ha ido a una clínica para abortar. El sacerdote se alegra cuando su amiga le comunica que, en el último momento, ha decidido seguir adelante con su embarazo. Emocionado, la acompaña a casa de María para que descanse. Poco después, Laura se marcha a su domicilio y allí evita comentarle a su padre, José, que está esperando un hijo, ya que teme su reacción. Mientras Javier comienza a darse cuenta de que sigue enamorado de Laura, Verónica se percata de que su relación con su novio no va bien, pues el joven no está emocionado con la boda.
Luis y Anita han salido juntos a tomar una copa. Al regresar a casa, ella decide lanzarse y le besa apasionadamente. Justo en ese momento aparece Elvira, que lo ve todo desde la puerta de la cocina. Indignada, la mujer corre a contárselo a Rosa y le ordena que hable con Anita inmediatamente. Días después, Javier acude al taller para ver a Laura, pero le recibe Ángel. Éste, furioso, le comenta que la joven ha abortado y le pide que no se acerque más a ella, porque sólo le trae problemas.
Álvaro está dispuesto a arruinar a Francisco y, para conseguirlo, no le importa que su mujer esté manteniendo un romance con él. Sin embargo, esta vez su cinismo va más allá. Álvaro le comunica a Beatriz que quiere ver con sus propios ojos cómo le seduce. Javier, triste porque piensa que Laura ha abortado, se desahoga con Mónica y le cuenta que odia a la chica por lo que ha hecho. En ese mismo momento, Laura acaba de llegar al restaurante de Paulina. Quiere hablar con ella y contarle que ha decidido aceptar el puesto de contable que le ofreció. Tras la conversación, la hija de José se muestra encantada porque va a ganar 3.000 euros al mes. Verónica sufre un desmayo en presencia de Álvaro y Javier. Poco después, el esposo de Beatriz le comenta a Teresa lo ocurrido y ambos piensan que Verónica está embarazada y que por eso quiere celebrar su boda cuanto antes. Verónica, por su parte, le comenta a Javier que tal vez sus desmayos se deban a que padece una enfermedad grave y no a una anemia como él le ha dicho. Desolado, el chico intenta quitarle esa idea de la cabeza. Por fin, Álvaro y Teresa ya se han enterado de que Laura no ha abortado. Furiosa, la esposa de Francisco le propone a su hijo que cuando nazca el bebé de Laura, lo cambie por uno que esté muerto. Álvaro, asombrado, no puede creer lo que le está pidiendo Teresa. Rosa, que cree que le ha tocado la lotería, decide plantarle cara por primera vez a Teresa y decirle lo que piensa sobre ella y su familia. Tras escuchar una larga lista de insultos, Teresa está a punto de despedir a su empleada, que días más tarde descubrirá que se había equivocado al mirar los números de la lotería primitiva. Ese mismo día, Teresa le pide a Francisco que le cuente la verdad sobre lo que le pasa a Verónica. Éste trata de responderle con evasivas, pero al final no tiene más remedio que confesarle que se está muriendo. Entonces, la perversa mujer acude a visitar a Verónica y le dice que no tiene anemia, sino un tumor cerebral y que se va a morir. Desolada ante la cruel noticia, la novia de Javier se da cuenta de que todo el mundo la trata con amabilidad porque saben que le queda poco tiempo de vida y decide hablar con el padre Miguel. Javier descubre que Teresa es la dueña de una sociedad dedicada a la gestión inmobiliaria y que fue ella misma quien compró las tierras que él puso en venta. Paralelamente, Beatriz acude a una revisión ginecológica y Martina, tras realizarle una ecografía, detecta que su futuro hijo tiene problemas de corazón. Cuando la joven abandona la clínica, Martina le cuenta a Álvaro lo sucedido. Éste no sabe cómo reaccionar.
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