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Teresa le comenta a su hijo Álvaro que está encantada con que él y Laura se hayan convertido en buenos amigos. La mujer le pide además que se gane la confianza de la joven, pues de esta forma le resultará más fácil convencerla para que aborte. Mientras tanto, Javier ha ido en busca de Laura. Cuando la encuentra, trata de disculparse por haber creído que ella y su hermano estaban viviendo una aventura. Sin embargo, su arrepentimiento no es suficiente para evitar que ambos decidan romper su relación amorosa. Eso sí, la pareja acuerda que entre ellos no habrá rencor.
Después, Javier le dice a su madre que ha decidido casarse con Verónica y que intentará hacerla feliz el poco tiempo que le quede de vida.
Mientras, Laura está hablando con Álvaro. La chica le confirma que está embarazada y el hijo de Teresa no duda en ofrecerle su ayuda. Además le recuerda que, pase lo que pase, nunca estará sola. Por su parte, Francisco y Teresa están reunidos. En un momento dado de la conversación, el padre de Javier saca a relucir el tema del divorcio y le confiesa a su esposa que es mejor que se separen, pues se ha dado cuenta de que ya no son felices juntos. Ese mismo día, Álvaro discute con Beatriz y le echa en cara que se esté acostando con Francisco. Ella intenta justificar su infidelidad convenciéndole de que todo lo está haciendo para que él ascienda en la empresa. Álvaro se da cuenta de que tal vez su mujer esté en lo cierto y le pide que siga adelante con su romance y que le saque todo el dinero que pueda a Francisco. Laura se encuentra en el hospital, ya que a su padre, José, le están realizando un cateterismo. Hasta allí se desplaza Álvaro, quien, tras darle ánimos, le sugiere que aborte. Al día siguiente, Teresa llama a Francisco y le dice que está dispuesta a concederle el divorcio. Será esa misma noche cuando ambos aclaren todas las dudas sobre los trámites para la separación. Tras la llamada, por la mente de Teresa comienzan a pasar breves imágenes sobre el accidente que la condenó a estar en una silla de ruedas. Desesperada, la mujer abre un bote de pastillas y decide tomárselas todas. En ese momento, llega Estrella a visitarla, pero no puede abrir la puerta de la habitación. Aterrada, comienza a gritar y toda la familia acude en su ayuda. Finalmente, logran abrir la puerta y descubren que Teresa está en el suelo, inconsciente. Rápidamente es trasladada al hospital. Allí, mientras le están realizando un lavado de estómago, Francisco piensa que su mujer ha intentado suicidarse por su culpa.
Días después es la propia Teresa quien le confiesa a Elvira que todo lo de su suicidio estaba calculado y que lo hizo porque necesitaba tener a Francisco a su lado. José recibe la inesperada visita de Paulina. La mujer le confiesa que estaba angustiada por su operación, pero el padre de Laura le responde que ahora es demasiado tarde para preocuparse por él. Además, le pide que se vaya de su casa. Mientras el padre Miguel habla con otro sacerdote y le confiesa que está enamorado de una mujer llamada Laura, Eva teme que su amiga decida abortar. Por eso, la joven visita a Javier y le cuenta que Laura está esperando un hijo suyo. Asombrado, él no puede creer lo que está escuchando y decide preguntarle a la propia Laura si es cierto o no lo de su embarazo. Ésta se lo confirma y ambos se enzarzan en una nueva discusión. Al día siguiente, Laura le dice a Álvaro que Javier ya sabe que está embarazada. Entonces, el marido de Beatriz no deja pasar la oportunidad y le hace creer a Laura que Javier le ha entregado un billete de 500 euros para que ella aborte.
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