
|
Al ver el camisón que le ha comprado Álvaro, Laura se queda impactada y le deja claro que, aunque se han casado, no va a haber ningún tipo de intimidad entre ellos. Al día siguiente, Anita se percata de que alguien ha dormido en el sofá y que la cama de los recién casados no ha sido usada como se hace en una noche de bodas. Luego, durante el desayuno, Laura se queda de piedra al enterarse de que Teresa se marchará a vivir con ellos cuando terminen las obras de su casa.
Lo que no sabe la chica es que su suegra no sólo no está dispuesta a marcharse de la mansión, sino que tampoco quiere que lo haga su hijo, así que ha pagado al hombre que les iba a vender la casa para que se eche atrás.
Estrella llora en brazos de Rosa porque se ha dado cuenta de que está enamorada de Ángel y sabe que es un amor imposible. En ese mismo instante, en el hospital, Ángel le da las gracias a Javier por haberle salvado la vida.
Por si su primera idea falla, Teresa pone en marcha otro plan para lograr que todos sigan viviendo en la mansión de los Luarca y convence a María para que se deslice por la barandilla de la escalera.
Segundos después, los habitantes de la casa acuden al lugar de donde provienen los gritos de Teresa. Sorprendidos, observan cómo la mujer, de pie, sujeta a María, que está a punto de caerse de la barandilla. Tras el susto inicial, todos se muestran contentos al ver que Teresa puede andar, aunque también lo consideran sospechoso.
En los laboratorios, Da Vinci le dice a Nicolás que el cerdo envenenado con amilofreno ha muerto. Esto significa que, si los resultados del estudio de los pulmones del animal son iguales a los datos obtenidos en la autopsia de Beatriz, el caso podría reabrirse.
Luis le reprocha a Alfonso haber hablado sobre él con Constantino. Y es que al hijo de Rosa no le gusta que su pareja piense que no puede solucionar sus problemas.
Siguiendo las instrucciones de Álex, Javier le pide a Álvaro que se marche de la mansión lo antes posible. Sin embargo, el médico se excusa y le explica a su hermanastro que tendrán que quedarse durante algún tiempo, ya que no pueden comprar el chalet que tenían pensado y, además, es mejor no cambiar las rutinas de Teresa, para evitar una recaída.
Tras su conversación con Javier, Álvaro, preocupado, vuelve al lugar donde enterró el cadáver de Martina. Para su sorpresa, la tierra de la fosa que cavó está removida y, en su lugar, hay un precinto policial. Teresa también está intrigada por el paradero de Martina, pues no se cree que una amante despechada se haya ido tan rápido y sin dejar ningún rastro.
Ángel está a punto de recibir el alta en el hospital y Eva le propone que se vaya a vivir con ella y con Estrella para poder cuidarle, por lo menos hasta que pueda valerse por sí mismo.
Javier va a ver a Lizarralde y el abogado le aconseja que espere a que Álvaro y Teresa se marchen de la casa voluntariamente, porque si llegan a juicio, será difícil echarles, ya que llevan viviendo en ella toda la vida y tienen derechos adquiridos.
Paralelamente, en la mansión de los Luarca, Elvira le comenta a su hija que no sabe si decidirse por Tobías o por Lizarralde, ya que los dos le gustan. Poco imagina la mujer que su prima está pagando al primero para que la seduzca.
La relación de José y Paulina es cada vez más estrecha y doña María le dice a Laura que les ha visto besándose.
Ignorando que Javier sospecha que las pruebas de paternidad podrían estar equivocadas, Álex llora al comprobar que no está embarazada. Desconsolada, la mujer se lamenta de que el tratamiento hormonal al que la está sometiendo Álvaro no haya dado los resultados deseados.
Por su parte, Álvaro, que realmente siente algo por Laura, intenta acercarse a ella, pero la chica sabe muy bien lo que quiere y le rechaza. Luego, charlando con Javier, Laura se disculpa y le asegura que ella y su marido se marcharán en cuanto puedan. Como respuesta, el muchacho la invita a quedarse el tiempo que quiera.
Rosa, celosa al ver que María quiere cada día más a Laura, comenta con el padre Miguel que está preocupada porque si la niña se marcha de casa, no podrá cuidarla como le había prometido a Beatriz. El sacerdote promete a la empleada que irá a visitar a la pequeña cuando se vaya y le dice que no debe preocuparse por su bienestar, ya que Laura es la persona más indicada para cuidar de la niña.
Álex, furiosa al enterarse de que Laura y Álvaro seguirán viviendo en la mansión, se enfrenta a la ex novia de su marido y le exige que se aleje de su vida y de la de Javier. Luego, dispuesta a destruir a su rival, entra en el ordenador de Laura para ver las propuestas que ha preparado con vistas a la próxima asamblea de Laboratorios Bollter.
Tras asegurar a Laura que vio a José y a Paulina besándose, doña María le dice a la chica que no cree que haya nada entre Paulina y su padre, ya que una amiga le ha contado que José tiene algo con una mujer que en el pasado le hizo mucho daño.
Finalmente, Ángel accede a la petición de su novia y se muda al apartamento de Eva y Estrella.
Cuando regresa a casa, Laura escucha sin ser vista una conversación entre Teresa y Álex. La muchacha no puede creer lo que oye cuando su rival le confiesa a la madre de Álvaro que todavía no se ha quedado embarazada.
|