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Ajenos al revuelo que se ha creado en casa de los Luarca, Javier y Verónica no pueden salir de la estación de esquí y se alojan en un hotel. La chica aprovecha la ocasión para tratar de seducir al hijo de Francisco y, aunque al principio el muchacho intenta resistirse, finalmente se deja llevar.Al día siguiente, Francisco encarga a su secretaria que averigüe quién ha regalado el doberman a su mujer, pero Teresa ya se ha ocupado de hacer lo necesario para que no descubran que fue ella misma quien lo envió. En efecto, después de varias llamadas, la asistente de Francisco averigua que el pago del perro se efectuó con la tarjeta de crédito de Javier.
Álvaro continúa preocupado por su trabajo en el laboratorio y, como sabe que Beatriz mantiene una buena relación con Francisco, le pide que sea cariñosa con él para que le dé un buen empleo. Poco después, la mujer habla con su suegra y le pregunta si es cierto que Francisco está muy enfermo; Teresa le asegura que no.Poco después, Álvaro le comenta a su madre que ha decidido abandonar la clínica y que, después de hablar con Javier, ambos han decidido unirse y decirle a su padre que quieren trabajar junto a él.Sin embargo, la incorporación de Javier al laboratorio no parece viable, ya que la relación entre padre e hijo no pasa por su mejor momento. El patriarca de los Luarca está convencido de que fue Javier quien envió el perro a Teresa y no hay forma de convencerle de su inocencia.
Mientras se encuentra sola en la oficina del taller, Laura oye un ruido extraño y, al ver que alguien se mueve tras unos estantes, propina un fuerte golpe en la cabeza al intruso. Sin embargo, al darle la vuelta, se da cuenta de que es Javier. Cuando el muchacho vuelve en sí, ambos se quedan en el taller para revisar las cuentas. No pasa mucho tiempo sin que sus miradas se crucen y, tras un apasionado beso, terminan entregándose a la pasión. Finalmente, las diferencias entre Francisco y Javier parecen solucionarse cuando el patriarca anuncia que Álvaro trabajará con él en el laboratorio. La única que no parece muy contenta es Teresa.Paulina le pide a Beatriz un favor: cuidar de una chica embarazada. Es lo mismo que hiciera Paulina con Beatriz hace diez años y ésta se siente chantajeada, pero no le queda otra opción que aceptar.
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