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Álvaro, satisfecho, observa cómo Laura se bebe el agua que él mismo ha preparado. Poco a poco, el fármaco que el hijo de Teresa ha puesto en el vaso comienza a hacer su efecto. La hija de José, desbordada por el trabajo, se encuentra cada día más nerviosa, por lo que le pide a su amiga Eva que sea su socia. El ánimo de la chica empeorará cuando el médico que le hizo los análisis a Javier les comunique que no son los padres de María, pero que es posible que Javier tenga alguna relación con la niña. Laura, fuera de sí, se enfrenta a su ex novio y le acusa de haberla engañado.
Martina y Álvaro discuten sobre su relación; la ginecóloga quiere formar parte de la familia, pero el hijo de Teresa no parece dispuesto a permitirlo. Más tarde, en casa, Teresa le deja claro a su hijo que no quiere a Martina como nuera. Rosa, que ha observado el nuevo acercamiento entre Javier y su esposa, le pide al chico que esté alerta, pues ella cree que el embarazo de Álex es sólo un arma para retenerle a su lado. Días después, Laura le pide a Constantino que le deje hablar un segundo con María. La joven quiere explicarle a su hija que, de momento, no van a poder seguir viéndose. Para sorpresa de Laura, María le confiesa que, a veces, Beatriz le hablaba de ella y que en una ocasión le dijo que era su otra mamá. Muy emocionada, la hija de José promete a la chiquilla que nadie las separará nunca. Dispuesta a alejar a Martina de su hijo, Teresa pide al investigador que ha contratado un informe sobre la ginecóloga. Con él en la mano, la mujer telefonea a la familia de una paciente que denunció a Martina por negligencia. No contenta con su maquiavélico plan, la madre de Álvaro también pretende que Constantino y Rosa sufran por la homosexualidad de su hijo, así que llama al novio de Luis, que es paisajista, para pedirle un presupuesto y así hacer pasar un mal rato a los empleados. Como era de esperar, la situación será muy tensa cuando Alfonso aparezca en casa de los Luarca, atendiendo a la llamada de Teresa. Álex está desesperada, Javier no quiere mantener relaciones sexuales con ella y el tiempo para quedarse embarazada se le acaba. Si no se acuesta pronto con su esposo, éste pronto sabrá que no está esperando un hijo. Después de su conversación con María, Laura, decidida, entra en el despacho de Álvaro y le cuenta todo lo que la niña le dijo. Sintiéndose acorralado, al hijo de Teresa no le queda otra opción que confesar toda la verdad. Sin embargo, pronto recupera la compostura y, aprovechándose del delicado estado de la muchacha, debido a las drogas y al exceso de trabajo, le propone casarse con él como único modo de estar cerca de María. Durante una conversación sobre el embarazo de Álex, Martina felicita a Javier por su próxima paternidad y, sin darse cuenta, le comenta que le retiró el DIU dos meses antes. Sorprendido, el muchacho se enfrenta a su mujer por haberle engañado y haberse quedado embarazada sin su consentimiento.
El detective al que Teresa está pagando para seguir a Laura se presenta en los Laboratorios Bollter, fingiendo ser un repartidor. La muchacha, al verlo, se pone histérica y, gritando, le pregunta quién le envía tras ella. Todos en la empresa comienzan a pensar que la muchacha está volviéndose loca. En la mansión, Anita descubre un chicle pegado en la suela del zapato de Teresa y, extrañada porque eso significa que la mujer puede caminar, telefonea a Nicolás. Álex, por su parte, acude a la consulta de Martina y, tras confesarle que no está embarazada, le pide que le recomiende una clínica para someterse a un tratamiento de inseminación artificial. Después de oír a Álvaro confesarle que está enamorado de ella y aunque se siente chantajeada, Laura acepta su proposición de matrimonio. Cuando Teresa se entera de la noticia, advierte a su hijo que no permitirá que se case con Laura, pero él la amenaza con llevar a la Policía la lupa que encontró junto al cadáver de Francisco.
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