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Terminada la jornada laboral, Sandra y Mariana se reúnen en casa de Aura María para que la pitonisa del “cuartel” les lea las cartas. En el mismo momento en el que están empezando la sesión, Calderón se presenta en el apartamento para recoger un disquete de ordenador que Sandra le tiene que dar. Las chicas le reciben vestidas con unos pijamas muy sexys, y Mario se queda muy impresionado con los cuerpos que lucen, sobre todo, con el de Sandra.
A la mañana siguiente, en Ecomoda, Calderón le comenta a Armando lo cambiada que encontró a Sandra la noche anterior y le confiesa que va a intentar tener algo con ella. Sin dudarlo, el galán se pone manos a la obra y le pide a su secretaria que se quede con él después del trabajo, porque necesita que le ayude a preparar unos documentos. Sandra acepta encantada la propuesta.
Por fin, Mario y su secretaria se quedan solos. Con la amabilidad que le caracteriza, Calderón ofrece una copa a la muchacha, le da un masaje y termina besándola en el cuello. Sandra, emocionada, se deja llevar por un impulso y con gran pasión, se quita las gafas, tira a su jefe sobre el sofá y empieza a besarle. Sorprendido por la respuesta de la chica, Mario sale corriendo a toda prisa de la oficina.
Al día siguiente, Sandra, muy feliz, le cuenta a Betty lo que pasó con Calderón. Pero la alegría pronto deja paso al desconsuelo: Mario le dice que se olvide de lo que ha pasado.
Llega el fin de semana. Betty se va con sus padres fuera de Bogotá, y Armando se queda con Camila. El joven vuelve a caer en una trampa de Mario, al permitirle que “utilice” a la niña para ligar con una de sus amigas. Mario se hace pasar por un padre viudo delante de su “víctima” y acaba metiéndose en problemas.
Mientras tanto, Nicolás consigue una cita con Ximena, una misteriosa mujer que ha conocido en un chat de Internet. Pero, nuevamente, el joven financiero vuelve a fracasar en el amor.
Pasan los días y en Ecomoda todos los galanes de la empresa salen a celebrar el “Día del Hombre”. Armando le pide permiso a Betty para ir y se une a ellos.
Pero la noche no va a terminar bien. Guiados por Gutiérrez, los chicos conocen a un grupo de atractivas mujeres y aceptan irse con ellas a una casa, para seguir allí la fiesta. Armando, que no se siente nada cómodo, decide irse, pero las chicas se lo impiden. En ese momento, todas, a punta de pistola, les roban, les desnudan y les dejan encerrados en la habitación. Mientras, sus mujeres, preocupadas, se preguntan dónde estarán.
Finalmente, todos ellos llegan a sus casas. Pero antes se han puesto de acuerdo para dar una versión falsa de lo sucedido.
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