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Freddy y las secretarias del “cuartel” deciden ir al Bogotá Fashion Show con las entradas de los ejecutivos que no han acudido. Una vez allí, el mensajero conoce a Gabriela. Haciendo gala de su tremenda simpatía e intentando con ello agradar a la empresaria mexicana, Freddy se hace pasar por el presidente de Ecomoda, presenta a las chicas del “cuartel” como vicepresidentas y a Wilson como diseñador. Sorprendida por haber conocido tan pronto a los directivos, Gabriela y su compañero, Kenneth, quedan con ellos para el día siguiente, con el fin de poder firmar un acuerdo comercial con Ecomoda. Tras una cordial despedida, Freddy sufre el reproche de sus amigas, que no entienden cómo el mensajero les ha podido meter en semejante lío.
Al día siguiente, Betty, Armando, Nicolás y Gutiérrez se reúnen para hablar de los despidos, pero todos llegan a la conclusión de que esto les saldría carísimo y perjudicaría la imagen de la empresa. Mientras tanto, Freddy y el “cuartel” reciben la visita de Gabriela y Kenneth. Nerviosos por la situación que se les avecina, todos juntos les enseñan las instalaciones. Horas más tarde, Betty y los demás directivos llegan a Ecomoda y descubren la farsa que Freddy ha montado. Armando, fuera de sí, les pide a todos que entren en la sala de juntas. Mientras, Gabriela y Kenneth esperan, solos, en un despacho y se sorprenden por la extraña situación que están viviendo. Pero, con todo y con ello, están conformes con lo que han visto y están dispuestos a firmar el acuerdo. Entre tanto, Betty y su esposo se muestran muy molestos con la farsa que ha montado Freddy y, apoyados por Gutiérrez, deciden llevar adelante los despidos. Con la carta de despido en la mano, el “cuartel” decide entrar en el despacho de Betty para pedirle disculpas. La presidenta, aunque siente que sus fieles amigas la han defraudado, considera la propuesta que éstas le hacen. Está dispuesta a reconsiderar su decisión, si consiguen que Fashion Group firme el acuerdo con Ecomoda. Mientras, Mario habla con Armando sobre el problema con los empleados. Seguidamente, el “cuartel” decide que Aura María se cite con el americano para cenar esa misma noche y le cuente la verdad de lo ocurrido. Así lo hace, y de esta manera es como Kenneth se entera de la trama. Rápidamente, el empresario se lo comunica a Gabriela, que, sin dar crédito a lo que está escuchando, se enfada muchísimo y se niega a hacer negocios con Ecomoda. Tras esto, Kenneth llama a Aura María, que está en su apartamento con su querido Freddy, y le comunica la mala noticia.
Sin embargo, el mensajero, que no está dispuesto a perder su puesto de trabajo, se presenta en el hotel de la mexicana y, con un ramo de flores en la mano, una caja de bombones y al son de las rancheras de unos mariachi, le pide perdón. Tras la serenata, a Gabriela se le ablanda el corazón y, sin decirle nada al mensajero, decide ir a ver a los verdaderos presidentes de Ecomoda para hablar con ellos. Al día siguiente, Kenneth y Gabriela se presentan en la empresa y, muy amigablemente, hablan con Betty, Armando y Hugo Lombardi. Empezada la reunión, Mario se presenta en la sala y saluda a todos muy cordialmente, excepto a Betty, a quien sólo tiende la mano. Finalmente, la empresa Fashion Group se asocia con Ecomoda.
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