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Después de un largo y estresante trabajo en Cartagena de Indias, Betty y Catalina regresan a la capital colombiana. Desde este momento, la chica tendrá que enfrentarse a los problemas de Ecomoda, y eso le aterra. Lo único que quiere es olvidar su paso por la empresa y, sobre todo, su tormentosa relación con Armando.
Cuando llegan al aeropuerto, Catalina coge un taxi y acompaña a la joven hasta su casa. Allí, Betty se despide de su amiga, no sin antes agradecerle todo lo que ha hecho por ella. Después Beatriz se enfrentará a los groseros comentarios de los chicos del barrio, que no dan crédito a su nueva imagen.Al entrar en casa, sus padres y Nicolás se quedan muy sorprendidos por el cambio de la joven y, tras saludar a todos como corresponde, Betty debe enfrentarse a su padre. Hermes, enfurecido, la tacha de irresponsable y la regaña por su actuación en Ecomoda. El señor Pinzón siente que su hija le ha defraudado y ha tirado por la borda todos los valores éticos y morales con los que se la educó desde pequeña.En Ecomoda, el “cuartel” intenta averiguar algo más sobre las causas por las que don Hermes ha ido a hablar con Roberto.Poco después, Nicolás le comunica a Betty que tienen que reunirse con los abogados para redactar unos nuevos poderes y devolver Ecomoda a sus antiguos dueños. Además, el joven le confiesa que, en su ausencia, trató de que su padre no conociera la verdadera situación, pero que fue Armando quien apareció en su casa y le informó de todo.Más tarde, Betty se da cuenta de que su diario no está en el mismo sitio donde ella lo dejó y, pensando en la extraña forma de actuar de su madre desde su llegada, sospecha que ésta lo ha leído.Paralelamente, en Ecomoda, la Junta sigue reunida y Santamaría alaba ante todos el buen manejo que hizo Betty de las cuentas de la empresa cuando ella fue la responsable financiera. Pero, con todo y con ello, la deuda sigue siendo de ocho millones de dólares. Ante el problema, Roberto sugiere a todos los socios que vendan sus bienes para tratar de cubrirla, pero como esto no es suficiente, Santamaría les aconseja que Terramoda siga con el embargo sobre Ecomoda hasta que ésta produzca beneficios, lo que sucederá dentro de unos seis meses. Con la propuesta sobre la mesa, los accionistas deliberan qué hacer, ya que o se pide una prórroga del embargo, o se quedan sin empresa. Pronto los bancos se les van a echar encima para cobrar las deudas pendientes. Finalmente, todos, excepto Daniel, acceden a hablar con Betty para pedirle que continúe con el embargo. El hermano de Marcela está muy molesto con Armando y, durante la Junta, no deja de reprocharle sus errores. Ante de acabar, Santamaría sugiere cancelar la cita con Betty y propone que sea la Junta la que le pida el favor a la joven.Al mismo tiempo, Betty, muy ofendida, le pregunta a su madre por qué leyó su diario sin su consentimiento. Doña Julia, por su parte, se excusa diciendo que estaba muy preocupada por todo lo que estaba sucediendo y que necesitaba saber qué le pasaba y cuál era la razón por la que no quería hablar con Armando. Tras una larga charla, Betty perdona a su madre y le explica que con su cambio de imagen quiere empezar de cero.
En su apartamento, Marcela, que está muy preocupada por el regreso de la asistente, discute con Armando y le hace saber que tiene miedo de que este hecho suponga una nueva ruptura entre ellos. Pero Armando la tranquiliza diciéndole que lo suyo con su ex asistente ha terminado para siempre.A la mañana siguiente, Betty recibe una llamada de su abogado para decirle que la cita ante el juez se ha cancelado y que la llamarán de Ecomoda para decirle qué es lo que tiene que hacer. Por otro lado, Patricia se lamenta por su grave situación económica y, aunque intenta poner solución a sus problemas, no lo consigue. Así que sigue pidiéndole dinero a Marcela.
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