
|
Marcela sigue indignada por la actitud de Armando. Tanto es así, que no duda en ir al taller de Hugo para preguntarle qué está pasando entre Adriana Arboleda y su prometido. Allí, el diseñador le hace saber que entre el presidente y la modelo sólo existe una relación laboral y esto parece calmar los nervios de la joven.
Mientras tanto, Catalina llega a Ecomoda con unas invitaciones para acudir a una exposición de Picasso y anima a las chicas del “cuartel” a que asistan al evento. Betty, por su parte, no está dispuesta a ir. La fea asistente está muy celosa por la "supuesta" relación entre Adriana Arboleda y Armando y no quiere ver cómo su galán se pasea con la modelo. Más tarde, Mario aconseja a Armando que arregle las cosas con su asistente antes de partir a Estados Unidos. Armando hace caso a su amigo e invita a Betty a la exposición. La joven acepta encantada.
Por la noche, Armando pide disculpas a Betty por la actitud que ha mostrado con ella los días anteriores. Este gesto consigue disipar las dudas de Betty y la pareja vuelve a retomar su relación. Mientras tanto, las del "cuartel" planean tender una trampa a Freddy. Las amigas de Aura María quieren que los dos jóvenes se reconcilien y, para ello, proponen al mensajero que acerque a la recepcionista al bar donde la joven, supuestamente, ha quedado con una amiga. Allí, Freddy se da cuenta del engaño y, tras una larga conversación, la pareja se reconcilia. Por otra parte, Armando, siguiendo las instrucciones de Mario, vuelve a hacer el amor con Betty. Tras este dulce momento, la joven se sincera y le informa a su apuesto galán de quién fue la primera persona con la que hizo el amor. A la mañana siguiente, Armando le cuenta a Mario todo lo sucedido la noche anterior e intenta convencerle de que deben abandonar el plan de conquista. Marcela, por su parte, se siente muy triste, pues su prometido ha vuelto a rechazarla. Por la tarde, Hugo informa que Cecilia Bolocco va a pasarse por Ecomoda para ver su colección. Al día siguiente, Mario parte solo a Estados Unidos, ya que Armando se ha tenido que quedar para recibir a los nuevos proveedores y a Cecilia Bolocco. Antes de su marcha, Calderón le deja a su amigo una bolsa con todos los regalos y tarjetas de amor que debe ir dando a Betty, pues él estará en Palm Beach y no podrá suministrarle ideas. Por la tarde, Betty descubre la bolsa de regalos encima de la mesa de su jefe y, alentada por la curiosidad, decide abrirla. La desesperación pronto se refleja en su rostro. La joven lee las instrucciones que Mario ha dejado a Armando y descubre todo el engaño. Betty llora desconsoladamente, tiene roto el corazón, pues ve cómo las dudas que siempre había tenido se han hecho realidad. Todo era demasiado bonito para ser verdad. En ese momento, Cecilia Bolocco entra en el despacho y, al ver a Betty llorando, intenta consolarla, pero resulta imposible.
|