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Viva España con Honra

¿Y si el rey hubiera apoyado el 23-F?

 

 Luis fumaba inquieto su sexto cigarro desde la cena. A su lado, su mujer Mercedes movía el pie de forma intranquila, pendiente de que su hijo de siete años no se despertara. Ambos permanecían atentos a cualquier posible noticia que dieran por televisión. Finalmente, el himno español sonó y en la pantalla apareció Don Juan Carlos.

- Españoles: quisiera dirigirme a todos vosotros con brevedad y concisión en las circunstancias extraordinarias que en estos momentos estamos viviendo. Pido a todos la mayor serenidad y confianza, y os hago saber que ya ha sido cursada a los Capitanes Generales de las regiones militares, aéreas y marítimas la orden siguiente: “Ante la situación creada por los sucesos desarrollados en el palacio del Congreso, y para evitar cualquier posible confusión, confirmo que he ordenado a las autoridades pertinentes que tomen las medidas necesarias para restablecer el orden y la verdadera justicia de nuestra Patria. Cualquier medida de carácter militar que, en su caso, hubiera de tomarse deberá contar con mi aprobación directa.”

 La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la Patria, no puede tolerar en forma alguna acciones o actitudes que pretenden interrumpir el orden y la paz de la Nación. Nuestra democracia ha sido golpeada continuamente desde su nacimiento hasta el día de hoy. La constitución, votada por todos los españoles, ha sido pisoteada por aquellos que no han sabido valorarla. La unión con la que tan ilusionados comenzamos se ha convertido hoy en tensión, despertando viejos rencores. Los políticos, guías en esta dura senda, han fallado, os han fallado, permitiendo, si no facilitando a propósito, el desmoronamiento de aquello que intentábamos construir. Ahora veo claramente la situación. Los odios del 36 siguen vigentes, alentados tras los cuarenta años de dictadura. Es hora de acabar de forma total y absoluta con esos odios y unirnos de nuevo. España, y sus españoles, no han sabido recorrer este camino solos y nadie les ha servido como guía. Por ello, me veo en la obligación de ocupar ese puesto y regir los designios de la Patria. Desde la noche de hoy y apoyado por el Ejército, siempre fiel al Bien de la Nación, la Constitución queda suspendida y tomo posesión de las riendas del Estado. A partir de hoy caminaremos hacia un futuro de hermandad y de unión y, cuando el pueblo español esté preparado, caminará sin más guía que la de los elegidos por él. Nos aguarda un duro camino en el que seremos criticados e incluso golpeados, pero debemos permanecer en pie. Por ello, os pido vuestra colaboración, para que este proyecto de utopía se haga por fin realidad. Sin más, me despido de todos vosotros, no sin antes desearos suerte y ánimo para el futuro. Buenas noches.

 Mercedes apagó el televisor y se quedó mirando como su marido encendía el séptimo cigarro.

- Y ahora… ¿qué?- preguntó.

- ¿Ahora? Vuelta a empezar de nuevo.- su mujer lo miró interrogante.- Franco aguantó cuarenta años. Ya veremos cuánto aguanta éste.

 Mercedes miró nerviosa el reloj que había colgado sobre el sofá. Eran las tres de la mañana del 24 de Febrero de 1981.

 

 El timbre sonó anunciando el fin del recreo. Los alumnos empezaron a remolonear buscando los últimos segundos de descanso mientras los profesores intentaban meterlos en clase. En el aula 202, los alumnos de bachiller charlaban mientras esperaban a David, el profesor de Historia que, como siempre, llegaba tarde. El Rey los miraba fijamente desde su retrato, colgado sobre la pizarra, junto a un crucifijo. Finalmente, y tras cinco minutos de espera, el profesor llegó mascullando sus ya diarias disculpas. Los estudiantes sonrieron mientras se sentaban en sus sitios. David les caía bien;

era estricto, sí, pero justo, y sabía cómo tratar con la gente joven. Había conseguido que sus alumnos de ciencias conectaran a la perfección con la Historia.

- Disculpad el retraso- comenzó- pero he estado liado con unos papeles. En fin, si no recuerdo mal, ayer nos quedamos con el golpe de estado del 23-F, ¿verdad?- sus alumnos asintieron- Bien, ¿alguien tiene alguna duda? ¿No? Perfecto, o lo sabéis muy bien, o no tenéis ni idea.- una sonrisa cruzó la cara de los alumnos ante el fallido intento de broma- En fin, como decíamos, el 23 de Febrero del 81 un grupo de guardias civiles comandados por el teniente coronel Tejero entró en el Congreso y retuvo allí a los diputados. Al mismo tiempo, en Valencia, el general Milans del Bosch sacó los tanques a la calle, asumiendo el control de la ciudad. Tras los momentos de confusión iniciales, algunos activistas y sindicalistas intentaron hacer frente a los soldados, pero pronto se vieron superados tanto en número como en medios. El golpe parecía estar calculado al milímetro para evitar cualquier posible fallo. Sin embargo, sí hubo fallos, errores que a punto estuvieron de dar al traste con el golpe. La intención de los sublevados dirigidos por el general Armada, antiguo tutor del monarca, era presentar a Su Majestad un hecho consumado. El rey no tendría más que dar su aprobación y el resto de bases militares se levantarían y someterían el país. Pero don Juan Carlos era partidario de dar otra oportunidad al proceso democrático. Finalmente, tras reunirse varias horas con Armada, el monarca compareció ante los medios. En el llamado “Manifiesto de la Madrugada”, don Juan Carlos proclamó su apoyo al golpe y anunció la cancelación de la Constitución del 78. Es decir, el Rey no provocó el golpe, al menos oficialmente, pero sí lo aprovechó para asumir el poder, en un intento de remodelación de la sociedad para poder implantar una auténtica democracia en los años siguientes, hecho que, como sabéis, está muy próximo.

<<Lo primero que hizo su Majestad fue asumir la presidencia del gobierno al día siguiente. Contrariamente a lo que muchos esperaban, Don Juan Carlos no disolvió las Cortes, si no que las mantuvo bajo el nombre del Consejo del Reino. Seguirían representando a la población española y seguirían siendo elegidos por votación, pero a partir de entonces, su función sería la de aconsejar al monarca sobre distintos aspectos de la vida política y del gobierno. El primer gabinete del rey estuvo formado por los principales instigadores del golpe: Tejero fue nombrado ministro de Defensa, Milans de Bosch de Asuntos Exteriores y Armada se ocupó del ministerio de Gobernación. Sin embargo, el rey nombró ministros también a Santiago Carrillo, de Información y Turismo, lo que hoy es el ministerio de Prensa; a Felipe González, de Trabajo; a Manuel Fraga, de Hacienda; y a Suárez, de Educación. La intención de su Majestad era crear un gobierno fuerte, que pudiera plantearse el reto de cambiar la sociedad, integrado por todos pero sin posibilidad de desacuerdos entre partidos, ya que la última palabra era siempre la del monarca. Los miembros más radicales de la izquierda hablaban de traición cuando sus líderes, Gonzáles y Carrillo, aceptaron su puesto, no sin muchas dudas. Al mismo tiempo, multitud de ultraderechistas consideraban que la labor del golpe de Estado quedaría incompleta mientras se permitiera a esta gente tener responsabilidades políticas y formar parte de un gobierno.

 

 <<La oposición a esta nueva forma de gobierno no tardó en aflorar. Los sindicatos se apresuraron a convocar una huelga general que paralizó España desde el día 26 de Febrero. González y el rey mantuvieron numerosas entrevistas con los líderes sindicalistas, pero sin resultados. A su vez, los miembros más extremistas se levantaron contra el nuevo gobierno, especialmente en la zona de Andalucía y de Cataluña. Los jornaleros y obreros de estas zonas ocuparon mediante las armas los distintos cuarteles de la Guardia Civil y las Casas de Gobernación. Ante la situación, Tejero no vaciló a la hora de, con el consentimiento del monarca, responder mediante la fuerza y enviar al Ejército para sofocar las revueltas. Se produjeron diversos tiroteos y más de cien personas fueron encarceladas. La situación se volvía turba y el rey parecía dudar sobre si había escogido la opción correcta. Sin embargo, los acontecimientos dieron un giro radical en Abril.

<<En ese mes, una bomba estalló en una de las fabricas de las afueras de Toledo. En su interior había un grupo de huelguistas que pretendían impedir que se reactivaran las máquinas. La fuerza del artefacto explosivo y el posterior derrumbe de la estructura acabaron con la vida de todos ellos. En un comunicado enviado a un diario vasco, ETA se responsabilizaba del atentado. Al parecer, su objetivo era matar al rey, que tenía previsto reunirse en la fábrica con el líder sindicalista de la ciudad. Sin embargo, la bomba estalló antes de lo esperado, llevándose por delante a más de doscientos obreros inocentes. Aunque resulta paradójico, el atentado fue el desencadenante de la salvación del gobierno. En un comunicado televisivo, don Juan Carlos condenó el atentado y pidió la unidad de todos los españoles para acabar con la lacra del terrorismo, y la población respondió. Los sindicatos desconvocaron las huelgas como muestra de rechazo contra el grupo armado y de su apoyo al ejecutivo en su lucha contra el terrorismo. Los levantamientos y enfrentamientos contra la autoridad desaparecieron, permitiendo que el estado de excepción proclamado en diversas ciudades desapareciera. De inmediato, se inició una campaña atroz contra los etarras y contra sus ideales. Por primera vez desde el golpe, todas las fuerzas políticas se unieron en un objetivo común. La masacre de Toledo había hecho que los etarras perdieran la simpatía de la población vasca, y dejaron de recibir ayudas de su parte. Muchos terroristas huyeron hacia la frontera francesa, pero la mayoría fue atrapada antes de cruzarla. Otros decidieron quedarse y resistir. En especial un grupo dirigido por el actual dirigente de la banda, Iñaki de Juana Chaos, que aguantó durante tres días con sus tres noches en un caserío vizcaíno disparando contra todo aquél que intentara acercarse. Al amanecer de cuarto día, un grupo especial de asalto enviado desde Madrid logró entrar en la casa y arrestar a todos los terroristas excepto a de Juana, que al parecer había escapado abandonando a sus compañeros la noche anterior por un túnel que tenía preparado para la ocasión. El 25 de Julio de ese mismo año se atrapó al dirigente de la banda de la época, Eugenio Etxebeste, “Antxon”. El gobierno había conseguido vencer al terrorismo, si no al menos definitivamente, sí de una forma contundente y que debilitaría a la banda hasta convertirla en una sombra de lo que fue.

<<Desde entonces, todo marchó sobre ruedas para don Juan Carlos y su gobierno; los sindicatos le dieron una oportunidad y lo aceptaron como legítimo gobernante, los ciudadanos volvieron a disfrutar de paz y tranquilidad, los rumores de levantamientos cesaron,… El gobierno se había enfrentado a una dura prueba, y la había pasado con buena nota. Como veis, 1981 fue un año bastante movidito e importantísimo para la historia de España. En él se decidió el futuro del país y de la sociedad tal y como la conocemos. ¿Tenéis alguna duda?

- Esto, profesor.

- ¿Sí? Dime Rosa.

- Que es que el timbre ha sonado hace cinco minutos.

- ¿En serio? Disculpad, pero me pongo a hablar y se me pasa el tiempo volando. En fin podéis salir, y si tenéis alguna duda, buscadme en el departamento o en los recreos. Yo me marcho que ya llego tarde a otra clase y….

- David.

- ¿Qué?

- Es última hora, ya no hay más clases.

- Pues tienes razón.- responde tras mirar su reloj-¿Veis lo que os digo? Se me va la cabeza. Hasta mañana entonces.

 Los alumnos salieron con una sonrisa en los labios. David era un caso, siempre despistado. El profesor esperó hasta que todos sus alumnos salieran y cerró la clase. Dejó los libros en el departamento, cogió sus llaves y se fue a buscar el coche. De camino a casa, se puso a pensar en lo ocurrido el 23-F. Por aquel entonces él no tenía más que siete años y no entendía por qué sus padres parecían tan inquietos ni por qué permanecían despiertos hasta tarde, atentos en todo momento de la televisión. Aquella noche, el rey tomó el control del Estado y lo dirigió durante 30 años. Durante esa época, España había vivido grandes momentos de esplendor salpicados de cortos periodos de intranquilidad, como el asesinato en 1987 de Santiago Carrillo por  parte de ETA o las bandas ultraderechistas que organizaban marchas violentas durante Noviembre del 94. Y ese gobierno, que tanta fe y esperanza había proporcionado al país, finalizaría pronto. El rey había anunciado que dentro de dos meses, coincidiendo con el aniversario del golpe de Estado, abandonaría el poder, restauraría la Constitución del 78 e implantaría una verdadera democracia. Muchos eran los que opinaban que debería seguir gobernando, pero según palabras del propio monarca, “esta sociedad ya es capaz de recorrer sola el camino del futuro sin tropiezos”.