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Aguas Sucias ANTONIO PIEDRA ABC - 14 de Mayo de 2001 La central térmica que los americanos de la Enron Corporation, tan afecta a Bush, quieren endosarnos a los vallisoletanos, y en consecuencia a todos los habitantes de la ribera del Duero desde Valladolid a Portugal, tiene todos los visos de convertirse en ecológica realidad tras ir consumiendo, lenta pero con seguridad, unos cómodos plazos administrativos. El peor indicio -ojo pirojo, que digo indicio y no otra palabreja- lo ha suministrado la Consejera de Medio Ambiente, quien ha calificado de "apresuradas" las críticas a la central. ¡Vaya por Dios! Idéntico comentario hicieron antaño las autoridades soviéticas cuando el desastre de Chernobyl nos dejó a todos los europeos pendientes de un jadeo letal. La puntillada, con bodoque primoroso y de imparcialidad exquisita, la dio la misma Silvia Clemente cuando precisó con el desparpajo de quien siembra avena loca, y en referencia al rechazo que la benéfica central tuvo ya en Tarragona, que éste no era el caso de Tordesillas y que no era quién para prejuzgar "los condicionamientos en otros lugares". Tiene huevos la huevera. Ya son tontos esos catalanes que dejan escapar una ocasión dorada. Pero lo que se dice tontos de remate por no comprender cómo las emisiones de gases tóxicos de una macrocentral dejan de ser nocivos para la salud cuando se estudian las cosas con serenidad científica. Nada, hombre, que los americanos se vengan echando virutas a Castilla y León en donde el dióxido de carbono es salud -"cada fin de semana, unas vacaciones"-, y en donde se aplica razonablemente aquello de que no hay nada tan peligroso como un buen ejemplo. A lo mejor la central térmica no llega a instalarse en Tordesillas, como anuncian los agoreros, porque la Virgen de Fátima obra aquí el milagro que ocultó a los creyentes en las elecciones vascas. Pero mientras esperamos el prodigio, hacen lo que deben quienes desconfían de esta y de cualquier administración que piensa de la ecología y del medio ambiente lo que del coño de la Bernarda: que todos la soban y ninguno la cata. Como para fiarse de la Administración está el ciudadano de a pie. Un ejemplo elemental. El cabreo con las antenas de telefonía móvil sirve como lección de un cinismo grosero y al servicio de una ambigüedad calculada que siempre, no sé por qué, perjudica a la salud del ciudadana. Resulta vergonzoso que ante la duda, sea el administrado un sospechoso y se bendiga al que contamina con el gracioso argumento de que se trata de críticas "apresuradas". Apresuradas o no, la instalación de Tordesillas de una central térmica de semejantes características resulta intragable por un montón de razones. Las científicas, en cualquier caso, matan con precisión sumarísima. Las ecológicas despuesblan para desahucio de funcionarios ciegos. Las económicas provocan la risa de inversores limpios porque nadie a estas alturas da duros por pesetas. Las sociológicas provocan diarrea porque la multinacional se gastará menos euros en empleo fijo que la Pasionaria en escapularios. Las de aprovechamiento de recursos tienen fecha de caducidad porque en esto aquí somos excedentes. Y las turísticas nos dan por el culo porque hacen de la historia una cloaca y del paisaje una inmundicia. |
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