Agrupación de tamborileros salmantinos
Agrupación de tamborileros salmantinos
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                                                             La gaita y el tamboril

                                     

                                                                                                                                

                               El Tío Medes y el Tío Frejon contándose correrías de Juventud

                                               ( desgraciadamente los dos han fallecido)

 

                              HISTORIA DE LOS INSTRUMENTOS POPULARES SALMANTINOS

 

El inmenso valor de la música folklórica reside en su sencillez y profunda emoción.    

 ( Leopoldo Stokowsky)

 

- Flauta de tres agujeros (GAITA)

- Tambor (TAMBORIL)

 

                                                             La “GAITA”              

                             

 

 

Nombre popularizado de esta variedad de flauta de  pico con tres agujeros es, según Felipe Pedrell, “el instrumento más antiguo de música: aparece en las edades prehistóricas, como testimonio de las primeras manifestaciones del instinto musical”.

 

         Las primeras representaciones  plásticas de los tañedores de flauta, aparecen en las tumbas egipcias y en diversos relieves de Asiria y Babilonia.

 

                El profesor García Matos cree que la idea de acomodar tres agujeros a la flauta tiene su origen en los pueblos del Asia Menor. Pasa después a Egipto. Los frigios la introducen en Grecia (monoaulós). Las tribus arábigas la recogen con el nombre de     “gosba" o "gorba ". Llega a la China y pasa también a América. En España, esta flauta, en su versión no evolucionada, se introdujo también en la mismo época remota. Siguiendo el estudio del profesor García Matos, los arqueólogos encontraron dos ejemplares pertenecientes al período paleolítico de nuestra prehistoria; pero la introducción de la flauta con su embocadura ya perfeccionada, es posterior en nuestro país. El pueblo que perfeccionó la flauta de pico fue Grecia, y de aquí se pasó a España por conducto de los romanos, ya perfeccionada. Ellos la trajeron para interpretar a solo. Su simultaneidad con el tamboril se cree de origen español. El P. Olazarán de Estella, en su "Método de Flauta vasca'; incluye fotografía de un juglar manejando a un tiempo flauta y tamboril; corresponde a una escultura del siglo XII del Monasterio de la Oliva (Navarra).

En la provincia salmantina, salvo las tierras de Cantalapiedra y Peñaranda y puntos de la Tierra de Alba y el Alto Tormes (que usan la dulzaina y el redoblante), se utilizan el tamboril y la "gaita "para acompañar las danzas, ramos, procesiones y las alboradas de bodas o las dedicados al santo patrón de las localidades donde no se han perdido del todo las tradiciones. Según el profesor Dámaso Ledesma, estos instrumentos se utilizaban para acompañar unisonalmente a la voz humana.  

         

                                                                  EL TAMBORIL            

                                                                       

                           

Thoinot Arbeau, en su Orchecographie escrita en 1589, dice que: «tiene una longitud aproximada de dos pies pequeños y un pie de diámetro; sobre las membranas se colocan unas cuerdecitas que son causa de que, cuando se golpea el tamboril con un palillo o con los dedos, el sonido de dicho tamboril sea estridente y vibrante».

En Provenza (Francia) donde también existe tradición en el empleo de la flauta o caramillo y tamboril se da, en el ámbito tradicional y en el culto, una variedad de forma y sonido diferentes, que para Bainess (en su artículo del Grove Dictionary), es una tipología que data del siglo XVI (Fig. 6).

Se trata de un cilindro que en longitud llega a medir dos veces su diámetro; el tambourin provenzal se toca igualmente colgado del brazo izquierdo y con una sola baqueta.

Según información que aparece en el Diccionario de Brenet estuvo en boga en la sociedad parisiense durante la segunda mitad del siglo XVIII; e incluso se incorpora a la orquesta de la ópera y a la de la comedia italiana.

En 1772 un tal Cháteauminois poseía una escuela de tamborileros de alta sociedad (había una cierta «moda pastoril» o bucólica entre la aristocracia); en esta época se trató de refinar el sonido de estos tamboriles colocándole unas cuerdas metálicas que vibraban por simpatía y no por el roce inmediato con el parche.

De nuevo en nuestro ámbito geográfico y cultural la tipología del tamboril puede presentar variaciones notables, de norte a sur. En León, según José Luis Alonso Ponga, el tamboril se llama también caja y se hacía antiguamente de un tronco de nogal de unos 60 cms. de alto por 40 de ancho; el tamboril tiene unos aros metálicos donde se enroscan las pieles que podían ser de corzo, aunque lo normal es utilizar pieles de cabra, oveja o perro. En la actualidad para el cilindro se pueden aprovechar latas metálicas; en cuanto al sistema de tensores antiguamente eran de cuerdas con agazaderar o cartigaderas (grapas de cuero) mientras que modernamente se utiliza un sistema de tornillos con mariposas similar al de los redoblantes.

En Zamora, en su mitad norte, pueden verse ejemplares que responderían a la tipología leonesa, pero también los hay de tronco de árbol ahuecado; la anchura del cilindro es menor que la del diámetro de los parches; pero a medida que nos adentramos en la mitad sur de Zamora, provincia de Salamanca y Cáceres, la longitud del cilindro se hace mayor; precisamente en la provincia de Badajoz, en la de Huelva y en el Alentejo portugués los tamboriles son de enormes proporciones y por tanto de sonoridad muy grave. En todos los casos el tambor se percute con una única baqueta, cachera o porra que porta el tamborilero en su mano derecha. La técnica de ejecución también varía de norte a sur: En el norte, León, mitad norte de Zamora y de Portugal, se emplea una técnica de golpeo de abajo a arriba y con movimiento de muñeca, los ritmos suelen ser rápidos y recargados de golpes que suenan como engarzados unos con otros (no se suele tocar en el aro).

En la mitad sur de Zamora, Salamanca y norte de Cáceres aparecen los ritmos con golpes acentuados a contratiempo: el charro y su familia, y los ritmos cojos o <aksak» sobre todo en Salamanca, la charrada y su gran familia (picaos, perantones, etc.). Hay gran maestría en el empleo de toques en el aro y en las distintas partes del parche obteniéndose distintos sonidos (en la zona de la Sierra y norte de Cáceres se emplea mucho el contraste de intensidades sonoras, golpes suaves, medios o fuertes en el transcurso de los temas musicales).

La zona sur, al tener unos tambores de sonoridad tan grave, no da pie a la profusión de golpes, manteniendo casi siempre ritmos simples y básicos.