ESTE TEXTO INTENTA DECIR LAS COSAS COMO SON, NI MÁS MÁS NI MÁS MENOS. AUNQUE PAREZCA INCREIBLE, TODAVÍA HAY PERSONAS QUE NO SÓLO NO VALORAN LA PELIGROSIDAD DEL TABACO, SINO QUE NI SIQUIERA ESTÁN INFORMADAS DE LA MISMA. OTRAS CREEN SABERLO, PERO IGUAL NO ES ASÍ. PARA TODAS ELLAS VA
El miedo suele ser un argumento bastante disuasivo en cualquier especie, incluida la humana. Pero en problemáticas como la del tabaco es quizá más importante la dependencia psíquica que la física la que dificulta la rehabilitación del fumador. Es quizá por ello que las campañas basadas en el miedo físico no sean demasiado efectivas, algo que ocurre asimismo con el alcohol, la carretera, etc., en donde este tipo de campañas rebajan algo los resultados de las estadísticas de mortandad mientras duran, pero casi nadie luego las tiene en cuenta y las estadísticas se vuelven a poner rápidamente en su sitio. Nosotros desde este humilde medio no pretendemos tampoco gran cosa, sólo que si logramos que unas cuantas personas se conciencien y renuncien al vicio o simplemente no lo cojan, nos parecerá un logro importante.
El peligro del miedo como antídoto suele darse cuando el que recibe el mensaje saca a relucir de su inconsciente el
síndrome de Faetón (desafío y autodestrucción) y resulte el efecto contrario del buscado. No suele ser lo más corriente. Lo más corriente es la pasividad: dejar hacer, dejar pasar. Sin embargo, quienes padezcan este síndrome, posiblemente encontrarán un nuevo estímulo en esta página y se regodearán una vez más fumándose pitillo tras pitillo mientras la leen. Eso, claro, si es que llegan hasta el final. ¿Eres tú un@ de es@s? En cualquier caso, si lo deseas, aquí tienes la puerta.
Mientras lees esto, alguien se estará iniciando en el tabaco, alguien estará empezando a fumar, alguien estará apagando su enésimo cigarrillo, alguien estará siendo operado de enfermedad relacionada con el tabaco, alguien estará agonizando por culpa del tabaco, alguien acabará de morir por causa asociada al mismo (una persona cada 3 segundos, según la O.M.S.), pero también alguien estará apagando su último cigarrillo, alguien estará disfrutando de su abandono del tabaco, alguien habrá decidido dejar de fumar definitivamente, alguien estará recordando el primer pitillo que le ofrecieron y supo rechazar . . . (en el mundo han conseguido dejar de fumar alrededor de 100 millones de personas, desde que se hacen estadísticas ¿Por qué no ibas a poder tú también?). ¿En dónde has hecho tú cola?
El tabaquismo es una lotería siniestra en la que el premio gordo es la muerte; hay ya 56.000 de éstos cada año en España y millones en el resto del mundo; la pedrea es muchísimo más numerosa: enfermedades sin cuento; y del reintegro ¡para qué te voy a decir!, ni siquiera flores para tu funeral. Al que juega no se le devuelve ni un céntimo, se le paga en servicios. Todo el dinero que recaudan se lo quedan unos siniestros señores que lo tienen montado de esa manera. Es mucho más fácil pescar en esta lotería que en cualquiera otra. Sin embargo, millones de personas en todo el mundo adquieren a todas horas, uno tras otro y sin descanso, boletos para la misma. Los establecimientos que expenden estos boletos se llaman estancos o tabaquerías en España. Y cigarrerías en otras latitudes. Los Estados, como en todas las loterías, siempre salen beneficiados, los que más, por supuesto. ¡Increíble!
Más de mil millones largos de personas en todo el mundo fuman. De ellas aproximadamente 10 millones serán víctimas directas de esta adicción cada año. Cerca de cinco millones morirán.
El número de cigarrillos que se consumen al año en todo el mundo es de casi 6 billones o, lo que es lo mismo, 1.000 cigarrillos por habitante. ¿Quién se está fumando los tuyos?
A razón de esto, una persona vale lo que una tonelada de tabaco, es decir, por cada tonelada de tabaco que se produce, muere una persona fumadora.
Al día se tiran, a la basura (o en cualquier lado) en todo el mundo, 75 millones de cajetillas vacías, lo que equivale a 1.500 millones de colillas, más las de los puros y las cachimbas. Horroroso pensar en la inmensidad de tal montón.
En EE.UU., uno de los países con más fuertes restricciones al tabaquismo, mueren, sin embargo, a causa del mismo, unas 420.000 personas cada año. En la Unión Europea unas 500.000; en el conjunto de Europa unas 1.200.000 y en el mundo entero cerca de 5 millones.
Cada calada que pegas a un pitillo te metes entre pecho y espalda unos dos billones de radicales libres. Los radicales libres se generan en las mitocondrias de las células y son moléculas inestables creadas como subproducto cuando se consume oxígeno en incontables reacciones del cuerpo humano o por exposición a factores ambientales, tales como el humo del tabaco. Se cree que son responsables de algunos efectos del envejecimiento y de la enfermedad. Se cree asimismo que intervienen en el desarrollo de insuficiencias coronarias, cataratas y posiblemente algunos tipos de cáncer. La mejor forma de combatirlos, además de dejar el tabaco, es la de consumir antioxidantes en forma de frutas frescas, cereales, verduras, etc., sobre todo que contengan las vitaminas C, E y betacaroteno, así como alimentos ricos en zinc, cobre, hierro y selenio.
Las muertes causadas y que causará esta plaga, mientras no se erradique, superará con mucho a todas las guerras y catástrofes juntas que ha padecido la Humanidad a lo largo de toda su historia, a menos que un holocausto nuclear le haga la competencia. A la vuelta de una generación será la causa principal de muerte en todo el mundo.
La mayor amenaza que se cierne sobre el fumador es la del cáncer: de estómago, de vejiga, de pulmón, de intestino, de garganta, etc., el enfisema pulmonar, las cardiopatías y las apoplejías. Los tumores cancerosos siegan la vida en España de 75.000 personas al año, un alto porcentaje de ellos debidos al tabaco. No menos de 25 enfermedades importantes más le siguen.
Si fumas, las posibilidades que tienes de morir de cáncer son de más del doble que las de quienes nunca han fumado. Y quienes conviven contigo tienen entre el 20 y el 50% de contraerlo también. Cada año mueren en España entre 5.000 y 6.000 personas no fumadoras por causa del tabaco. Una auténtica ruleta rusa para todos, ¿no crees?
El 70% de los adultos está habitualmente expuesto al humo del tabaco ajeno. De ellos un 30% en el lugar de trabajo y entre un 12% y un 16% en el propio hogar.
Los fumadores pasivos son personas no fumadoras pero viven en ambientes de fumadores. Por tal hecho tienen un 30% más riesgo de padecer cáncer de pulmón y un 25% más de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
Cuando compras una cajetilla de tabaco es como si depositaras una ficha en una siniestra ruleta americana jugando a rojo/negro, par/impar o falta/pasa, es decir, de 37/38 números juegas aproximadamente a la mitad.
Los estudios más recientes y serios que se han hecho sobre lo que le cuesta el vicio de fumar a la Sanidad Pública en España hablan de cerca de 2.584 millones de € al año, o sea, aproximadamente la mitad de lo que contribuyen todos los fumadores con sus impuestos: 5.109 millones de € (según ellos) al erario, o bastantes menos según fuentes oficiales. Pero ésa es una falacia más que no dice toda la verdad, porque en esos estudios se contabilizan sólo cierto número de enfermedades, aquellas sobre las que hay mayor unanimidad entre los científicos de que sea el fumar tabaco las que producen la muerte. No entran, sin embargo, enfermedades tales como el cáncer de laringe y otras que no necesariamente llevan raudas al óbito, ni los gastos derivados de la cronicidad de otras muchas, ni cuestiones tales como los gastos que se lleva la investigación sobre el cáncer, etc., ni las horas perdidas de trabajo, ni los gastos de pensiones, etc. Y ya no digamos otras muy diversas y tan difíciles de cuantificar como los daños producidos al planeta, etc. Por tanto, podemos decir, sin temor a pasarnos, que cada cigarrillo que te fumas le cuesta al mundo más de cien veces lo que pagas por él.
Si eres mayor y sigues fumando, vaya suerte la tuya si no te ha pasado nada grave ya, da gracias a que la naturaleza te haya proveído de un organismo tan resistente, pero ¿estás segur@ de que tu vida no hubiera sido algo mejor sin el vicio de fumar y de que tu esperanza de vida ahora no sería mayor?
No te creas eso que dicen muchos de que fumar puros o en cachimba es inocuo, lo único inocuo es el no fumar en absoluto ni vivir cerca de quienes fuman, puede que no cojas ninguna porquería en los pulmones o más abajo pero nadie te garantizaría no cogerla en los labios, lengua, garganta, etc.
pipa
puro
cigarrillo
El 80% de los cánceres de garganta está asignado a fumadores. ¿Tienes ya el boleto? ¿Te imaginas tener que hablar regurgitando aire, como eructando a cada momento, si llegaras a sufrir una amputación de las cuerdas vocales? Quizá conozcas a alguien.
El tabaco es la segunda causa productora de cáncer (25-30%) después de la dieta (35-40%) y seguida de lejos de factores genético-hereditarios (16%), ciertos padecimientos víricos (5%), condiciones laborales (4%), bebidas alcohólicas (3%), irradiación solar (3%), aditivos y productos farmacológicos (1%).
En España se diagnostican cada año más de 100.000 casos nuevos de cáncer, de los cuales aproximadamente 90.000 conducen directamente al camposanto. De todos esos diagnósticos y muertes más del 50% corresponde a personas con el vicio del tabaquismo.
A pesar de los avances de la medicina, el cáncer de pulmón resulta fatal en más del 90% de los casos. ¿Estás apuntad@ ya?
El enfisema pulmonar es una enfermedad en algunos aspectos similar al cáncer y está también asociado al vicio del tabaquismo. Al romper los tabiques pulmonares, hace muy difícil y angustioso el respirar. ¿Te imaginas estar ahogándote bajo el agua y que de repente lo único que te ofrecieran respirar fuera una bocanada de humo de cigarrillo?; pues algo así más o menos. Las enfermedades respiratorias se llevan en España al año alrededor de 25.000 personas, muchas de ellas debidas al tabaco, que fallecen prematuramente, con gran angustia respiratoria.
Muchas cardiopatías (150.000 personas al año mueren en España) también son producidas directa o indirectamente por el vicio tabaquil. El fumador tiene más del 100% de posibilidades de sufrirlas que los que no fuman. Las cardiopatías producen más de la mitad de las muertes en casi todo el mundo que dicen desarrollado. De muchísimas de estas cardiopatías los boletos se expenden en los estancos o tabaquerías.
La relación del tabaco con el cáncer de pulmón está más que demostrada a estas alturas por muchos informes médicos. Por lo menos el 30% de los casos se deben al tabaco. Otros estudios remarcan la capacidad aún superior del tabaco de provocar infarto al dañar el aparato cardiovascular, en especial las coronarias.
El colesterol malo es causante de muchas apoplejías o ataques cerebrales y el tabaco (aparte de ciertas grasas, el estrés, etc.) es una de las causas de la acumulación de este tipo de colesterol en el organismo y en el cerebro. Cada año muere multitud de gente por esta causa y otros se quedan gilitos.
En los estancos o tabaquerías se vende también el argumento.
¿No es triste que en unos 100 países pobres cultiven tabaco para obtener divisas extranjeras? Con esto lo que consiguen es emplear unos terrenos útiles para el cultivo de sus propios alimentos y desertizar aún más su territorio, a causa de la tala de árboles que la industria tabaquera requiere. Con las divisas que obtienen compran, entre otras cosas, alimentos, pero fuera y más caros, por supuesto. Encima la población está desinformada de la peligrosidad del tabaco y fuma comparativamente más y de peor calidad que en otras latitudes, llegando incluso mucha gente a preferir su ración diaria de tabaco a la de comida, si no tiene más remedio que elegir.
El cinismo de las tabaqueras llega al punto de afirmar que el agua clorada, la leche, las galletas, las berenjenas, etc. pueden llegar a ser tan peligrosas como el humo del tabaco.
A pesar de que el tabaquismo perdura ya más de 500 años, no se ha recogido que sepamos, en ninguna Declaración de los derechos del hombre ni en ninguna Constitución, el derecho de todo ser humano a un aire libre de humos tabaquiles, algo muchísimo más necesario que otros derechos y libertades que sí se recogen.
De cada 1.000 muertes en España, 150 se deben al tabaco, bastantes más, por tanto que, por ejemplo, el tráfico (25), el sida (3) o las drogas ilegales (1).
Si eres español y fumas puedes ser uno de esos aproximadamente centenar y medio que cada día (seis cada hora aproximadamente) muere por culpa del tabaquismo (¿tienes espos@, hij@s...?).
Y hasta un 70% de niños ya nacidos, y durante largos años de sus vidas, tienen que soportar a su alrededor, el humo venenoso de sus progenitores. De ellos, un 30% lo sufren a diario, continuamente y, a veces, durante horas. Tienen muchos más catarros, asma, toses, fatiga, cansancio, etc. En bebés, hay un aumento del 72% en las posibilidades de contraer una enfermedad respiratoria si su madre es fumadora (Journal of the British Thoracic Society).
Cada hora mueren ya en el mundo 5 mujeres por causas relacionadas con el tabaco.
La iniciación en el consumo de tabaco se suele hacer entre los 11 y los 18 años, es decir, cuando el individuo es más indefenso psíquica y físicamente. Entre la niñez y la juventud se hipoteca la vejez a la que renuncian con un 42% de posibilidades de no alcanzar los 73 años. Padres y educadores tienen mucho que hacer en estas edades. L@s chic@s se dejan en los estancos o tabaquerías sus segundas niñez y juventud. Cada día un ejército de unos 100.000 nuevos chavales en todo el mundo se inician en el fume. Es algo inmensamente horroroso, se mire como se mire.
Si el precio del tabaco subiera solamente un 10% en todo el mundo, se calcula que la cantidad de personas que dejarían de fumar sería de unos 41 millones y las muertes evitadas de unos 10 millones. Palabras de la O.M.S. Es un buen modo de controlar el crecimiento de la población. Las cínicas de las tabaqueras arguyen que subir demasiado el precio del tabaco lo que hace es fomentar el contrabando. Pero, vamos a ver, ¿quién proporcionaría el tabaco a los contrabandistas? Los Estados por su parte arguyen que con los impuestos sobre el tabaco se hacen carreteras, se pagan guardias, etc., por lo que no convendría apretar demasiado el gaznate al fumador.
Los médicos sólo fuman un 2% menos que el resto de la población. Hasta no hace mucho todavía fumaban incluso más. ¡Alucinante!
Y si quieres saber cuánto te queda de vida, tanto si fumas como si no, atrévete a pinchar sobre el reloj de abajo. O mejor lo dejas para otro día, ¿verdad?