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LOS DRAGONES DEL EDÉN, de Carl Sagan. (continuación) <<No resulta difícil imaginar que el lenguaje por señas o por ademanes fuese sustituido gradualmente, y finalmente suplantado de lleno, por el lenguaje oral, que en un principio tal vez consistiera en simples sonidos onomatopéyicos, es decir, imitativos del sonido del objeto o de la acción que estamos expresando. Los niños llaman a los perros "guauguaus". En casi todos los lenguajes del hombre el término que el niño utiliza para decir "madre" parece una evocación del sonido que emitía inadvertidamente mientras era amamantado. Pero lo importante es que todos estos hechos no pueden haberse producido sin una reestructuración del cerebro.>> (Pág.107) <<A la sazón disponemos de un
nutrido acopio escrito y filmado de conversaciones en Ameslan y otros lenguajes
por señas con Washoe, Lucy, Lana y otros chimpancés estudiados
por los Gardner y diversos investigadores. Algunos chimpancés poseen
un repertorio de cien a doscientos términos y, además, son
capaces de distinguir entre diversos modelos de sintaxis y reglas gramaticales.
Y lo que es más significativo: se han mostrado singularmente ingeniosos
en la construcción de vocablos y expresiones de nuevo cuño.
<<Al parecer los sueños son básicamente una función de los mamíferos y, lo que es más, en el hombre el reposo nocturno acompañado de sueños es más intenso durante el periodo posnatal. Aristóteles afirmó con bastante contundencia que los lactantes no sueñan. Por el contrario, se ha comprobado que en muchos casos pasan soñando la mayor parte del tiempo. Los neonatos alumbrados dentro del plazo de gestación normal sueñan, por lo que toca al estado de ensoñación REM, durante más de la mitad del tiempo en que están dormidos. Los lactantes nacidos con unas pocas semanas de antelación sueñan durante las tres cuartas partes o más del tiempo total dedicado al sueño, y en la fase intrauterina, es muy probable que el feto esté soñando todo el tiempo. (Ciertamente, se ha observado que los gatitos acabados de nacer permanecen mientras duermen sumidos en la fase REM.)En tal caso, la recapitulación vendría a indicar que la ensoñación es, básicamente, una función propia de los mamíferos que se configuró en una etapa primeriza de la evolución.>> (Págs.153-154) <<Se han llevado a cabo estudios estadísticos
de las categorías más comunes de los sueños, estudios
que, por lo menos hasta cierto punto, deberían aclarar la naturaleza
de los mismos. En el curso de una encuesta llevada a cabo entre estudiantes
universitarios en torno al contenido de los sueños, el orden resultante,
tomado como base las cinco temáticas más frecuentes, fue
el siguiente: 1) Caídas; 2) ataques o persecuciones; 3) repetidos
y frustrados intentos de llevar a cabo una tarea o una empresa; 4) sueños
relacionados de una manera u otra con los estudios; 5) experiencias sexuales
diversas. El sueño reseñado con el número cuatro parece
guardar relación específica, justificada por lo demás,
con el grupo objeto del muestreo. En cuanto a los restantes, si bien forman
parte de la experiencia vital de los estudiantes, por lo general se aplican
también a muchas personas que no lo son.
<<1.Suele decirse de la marihuana que potencia nuestra apreciación y facultades en el orden musical, de la danza, el arte, el reconocimiento de configuraciones y signos y receptividad de la comunicación de carácter no verbal. Que yo sepa, nunca se ha dicho de esta droga que mejore la capacidad para leer y comprender a Ludwig Wittgenstein o Emmanuel Kant, calcular la resistencia de los puentes o computar las transformaciones de Laplace. A menudo, el sujeto incluso tiene dificultades para plasmar sus ideas por escrito de una manera coherente. Me pregunto, si, más que intensificar, los cannabinoles (ingredientes activos de la marihuana) no se limitan a anular la actividad del hemisferio derecho y permitir el encendido de las luces de la imaginación. Puede que este sea, también, el objetivo de los estados de meditación que preconizan muchas religiones orientales.>> (Pág.174) <<El habla humana se regula en el neocórtex.
De ahí se infiere que uno de los pasos esenciales en la evolución
del hombre debió ser el trasvase del control del habla desde el
sistema límbico a los lóbulos temporales del neocórtex,
transición de la comunicación a través del instinto
a la comunicación por conducto de un proceso analítico. Con
todo, la notable capacidad de los simios para acrecentar su repertorio
gestual, así como los indicios de la laterización detectados
en el cerebro del chimpancé, denotan que la adquisición voluntaria
de un lenguaje simbólico por parte de los primates no es una innovación
moderna, sino que, antes bien, se remonta a muchos millones de años
atrás, en sincronía con los indicios que aporta el examen
de los moldes de la cara interna de los cráneos fósiles sobre
la existencia del área de Broca en los especímenes de Homo
habilis.
<<Por regla general, las sociedades
humanas no son innovadoras, sino más bien jerárquicas y ritualistas.
Cualquier sugerencia de cambio se acoge con recelo, ya que implica la incómoda
transformación futura del ritual y la jerarquía imperantes,
es decir, la sustitución de una serie de rituales por otra o, tal
vez, por una sociedad menos estructurada y regida por un número
inferior de rituales. Sin embargo, llega un momento en que es preciso que
las sociedades cambien. "Los dogmas de un pasado tranquilo son insuficientes
para un presente tumultuoso", aseveró Abraham Lincoln. Buena parte
de las dificultades que surgen al intentar reestructurar las sociedades
norteamericanas y de otros pueblos arrancan de la resistencia que oponen
los grupos que tienen intereses creados en el statu quo. Es probable
que una transformación profunda de la sociedad obligue a los que
ocupan el pináculo de la jerarquía a descender muchos peldaños,
lo cual les irrita y les mueve a ofrecer resistencia.>> (Pág.195)
<<Existen muchos otros ejemplos de desapego hacia todo lo nuevo en las sociedades de corte tradicional, y podrían abstraerse numerosos casos ilustrativos repasando las vidas de personajes como Leonardo, Galileo, Erasmo, Darwin o Freud.>> (Pág.196)
Textos extraídos de Los dragones del Edén;
Carl Sagan; Ed.Crítica.
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