Sobre las 7.30, un comunicante anónimo telefoneó a la DYA de San Sebastián para advertir de la colocación de un artefacto en el entorno del Parador Nacional, que haría explosión entre las 8 y las 8.30. La Guardia Civil activó rápidamente un dispositivo de emergencia y acordonó los accesos al establecimiento por la carretera autonómica A-127. Cuando los agentes rastreaban la zona en busca de la bomba, se escuchó una detonación. Procedía de una antena de telefonía móvil ubicada a la entrada del municipio, en lo alto de un monte.
La llamada recibida en la DYA sólo hablada de una bomba y de un objetivo. Por ello, la Guardia Civil acudió al lugar de la explosión pero siguió buscando otro artefacto en las inmediaciones del Parador, cerrado por vacaciones entre el 2 de enero y el 11 de febrero.
Apenas diez minutos después del primer estallido, se produjo un segundo. Y esta vez, la detonación sí procedía del edificio de la red de Paradores Nacionales. Concretamente, del exterior de una puerta de emergencia situada en la planta calle.
El delegado del Gobierno, Javier Fernández, explicó ayer que la segunda detonación fue más fuerte que la primera, aunque no pudo precisar ni el tipo de explosivo ni las cantidades empleadas. En cuanto a los daños, la bomba colocada en el repetidor dejó sin servicio de telefonía móvil a los clientes de Amena. El artefacto del Parador provocó una gran onda expansiva, que afectó a la planta calle y a la tercera, donde se encuentra la galería de la cafetería. De hecho, destrozó puertas, cristales e incluso algún falso techo.Los terroristas sabían que el parador de Sos podía ser un objetivo fácil. Primero, porque está situado a las afueras del casco urbano, a los pies de la carretera autonómica A-127. Y segundo, porque cierra durante todo el mes de enero, lo que se anuncia incluso en su página web. Al parecer, el edificio sólo cuenta con un par de cámaras de vigilancia, lo que todavía pudo permitirles actuar con más comodidad. Los investigadores no descartan que quienes colocaron el artefacto lo hicieran además durante la noche.
El primer explosivo, no anunciado, estuvo a punto de convertirse en una trampa mortal. Y no porque alguien estuviera cerca del repetidor, sino porque confundió a los agentes que rastreaban el entorno del Parador.
Cinco minutos antes de que se produjera la segunda detonación, un alferez examinó la puerta de emergencia donde se encontraba el artefacto. Al parecer, allí sólo había una maceta. Y nada más alrededor. Puede que el explosivo estuviera dentro del tiesto. Si hubiera explosionado entonces, las consecuencias hubieran sido fatales.El Ayuntamiento de Sos celebró ayer un pleno extraordinario para condenar el atentado y mostrar "su apuesta inequívoca por la democracia, la libertad y una Europa de los pueblos que no quede supeditada a la intolerancia de unos pocos".