Sigilosamente, como el que no quiere despertar a una persona que duerme, me acerque a él. Lo observe detenidamente mientras el mar seguía arrojándole agua sin parar. Era una pieza pequeña, de color marrón, con unas letras grabadas en uno de los laterales; en los demás lados habia dibujos pirograbados que lo convertían en una verdadera obra de arte.
Las letras parecían hechas con un cuchillo o algo similar: la era un poco mas grande que la . Los dibujos representaban diversas escenas: en uno de ellos pude ver a una joven de pelo largo que entregaba una llave a un joven fuerte y alto; en otro, habia un dragón que echaba fuego por la boca; y el ultimo grabado era una representacion teatral en la que un chico y una chica se miraban y entrelazaban sus manos. En la parte superior no habia ningun grabado, sino una llave de hierro que estaba dentro de una cajita de plastico transparente que estaba pegada al baúl.
Todavía tuvieron que pasar unos minutos hasta que me atreví a tocarlo. Con sumo cuidado lo cogí con las dos manos y lo lleve lejos del alcance del mar. "¿Habría algo en su interior?", no dejaba de pensar en ello y dudaba que hacer. De pronto, note que el cielo se oscurecia y un ligero viento empezaba a soplar proviniente del mar. Pense que sería efecto de las mareas que a esa hora suelen cambiar, pero algo extraño sucedía; me parecía que una persona venía desde el mar hacia mí; una persona con una tunica blanca que iba andando sobre el agua. Efectivamente, era una joven de pelo corto rubio, muy alta, extraordinariamente alta, y con una cara que rezumaba paz, confianza y tranquilidad. Sus ojos azules me miraban con profundidad y parecía que me traspasaba con su mirada. Yo no atinaba a articular palabra alguna, creo que lo único que hice fue abrir ligeramente la boca y quedarme inmóvil y atontado durante unos instantes. La joven me hizo un gesto con la mano indicandome que me sentara. Asi lo hice y el la se acerco hacia mi. Con una voz muy dulce, empezo a contarme la historia del pequeño baúl:
"El baul pertenecia a una niña que viajaba en barco con sus padres y hermanos por una isia del Pacifico. Por culpa de una gran tormenta, el barco se fue a pique y toda la familia se lanzo al mar en una de las lanchas salvavidas; pero la pequeña, que iba abrazada a su baúl, resbaló y cayo al mar. Fueron inútiles los esfuerzos de sus padres y hermanos por rescatarla y sumidos en una gran tristeza, al día siguiente del percance embarcaron en un pequeño pesquero que por allí pasaba y que los trasladó a tierra firme.
Durante mucho tiempo, sus padres junto con grupos de voluntarios de las islas de aquella zona estuvieron buscandola, aunque su ilusión por encontrarla se desvanecía con el paso de los días. Tenían la esperanza de que algún otro barco la hubiera recogido, pero despues de contactar con las autoridades de todas las islas habitadas de aquel lugar, comprobaron que su hija se les habia ido para siempre.
La familia regreso a su pais de origen, siempre con el pensamiento en aquellas aguas en las que la pequeña desapareció. Aunque la familia nunca lo supo, la pequeña Linda, que asi era como se llamaba, se hundió en el fondo del mar junto con su baúl, pero pudo sobrevivir ya que cayo dentro de una cueva que milagrosamente tenía oxigeno que la pequeña aprovecho durante varios días. Como el hambre le rondaba el estomago, penso que tendría que salir de donde estaba y buscar un lugar seguro para poder encontrarse con sus padres. Algo había en el interior del baúl que le ayudó a subir a la superficie y llegar hasta una isla desértica en la que había gran cantidad de arboles frutales y un lago enorme. Por fin Linda pudo comer algo y beber aqua dulce. Cuando llego la primera noche en la isla, Linda se entristeció porque suponía que estaba perdida y que nunca volvería a ver a sus padres y hermanos. Fue en la isla cuando se dio realmente cuenta de su situación, porque los dias pasados bajo el mar fueron de total inconsciencia, ella no sabía qué ocurría. Los días avanzaban con lentitud; todo parecía estar lleno de tristeza. Linda sólo pensaba en su familia y anhelaba reunirse con ella lo más pronto posible. El pequeño baúl no se separaba de Linda en ningún momento; había una fuerza extraña que les atraía mutuamente. El baúl la protegía y ella protegía al baúl.
En la isla no había nada que hacer; los alimentos caían de los árboles o se encontraban al alcance de las manos de Linda; el agua brotaba por todos sitios. Linda se dedicaba a recoger conchas de la orilla y hojas de árboles, a observar pequeños animalitos que habitaban la isla y a contemplar durante horas el mar. Con la mirada perdida en el horizonte, se quedaba sentada en la playa durante mucho tiempo; su pensamiento estaba en su familia, en sus padres hermanos. Poco a poco, Linda iba madurando psicológicamente; su fuerza interior crecía por momentos y nunca perdía la esperanza de poder salir de aquella isla que se había convertido en su salvación primero y luego en cárcel permanente. Transcurrieron muchos meses, que cada vez se hacían más largos, y Linda iba creciendo. El pequeño baúl siempre a su lado, cuidando de ella, mimándola y dándole fortaleza.
Después de mucho tiempo, un día algo sorprendente ocurrió: el pequeño baúl desapareció de donde Linda lo había dejado la noche anterior. Linda no dejó de llorar durante todo el día hasta que el cansancio pudo con ella y se durmió. Y como podrás suponer, ese baúl que ha llegado del mar y que ahora está a tu lado es el baúl de Linda. Te preguntarás por qué el baúl ha venido justo hacia este lugar y en este momento; pero no es casualidad, todo estaba previsto y ese baúl ha alcanzado su destino, esdecir, tú. Tú eres la persona encargada de salvar a Linda con la ayuda del baúl; tú eres el elegido para esta misión".
Yo ya no sabía qué hacer; la narración que acababa de escuchar me había dejado confuso y me preguntaba qué podía hacer yo para salvar a esa chica.
Entonces le pregunté a la joven del mar por qué era yo el elegido y cómo podía ayudar a Linda. Me contestó lo siguiente:
"Como habrás observado, en el baúl hay dos letras yque Linda mandó grabar porque eran letras que ella creía que le harían bien en el futuro, y efectivamente, esas dos letras van a salvarla; esas letras son las iniciales de tu nombre: Domingo Martín. En cuanto a la ayuda que puedes prestarle, lo único que tienes que hacer es abrir el baúl con la llave que está en la cajita de plástico y cerrar los ojos".
Sin pensármelo dos veces asi lo hice y de repente noté que me elevaba y avanzaba a gran velocidad; no tenía miedo porque confiaba en aquella joven y quería salvar la vida de Linda. Cuando toqué tierra otra vez, abrí los ojos y pude contemplar un paisaje maravilloso: todo estaba lleno de vegetación, la playa tenía una arena de color casi blanco y un increíble silencio invadía todo el lugar. Empecé a andar y fui viendo la riqueza que había en aquel lugar. Todo era perfecto; el agua manaba por todos sitios y los frutos abundaban en cada árbol. Una gran variedad de aves de esplendoroso colorido sobrevolaban toda la zona. Aquello parecía una isla porque el mar la rodeaba, pero no era una isla común, algo especial, algo extraño se podía sentir en el ambiente. Seguí avanzando y vi una pequeña casa hecha de troncos de madera y cubierta con grandes hojas de palmera. Cuando me acerqué lo suficiente pregunté si había alguien allí y una muchacha de lindo rostro, muy blanca de piel, con el pelo negro muy oscuro y de estatura mediana salió de aquella casita y esbozó una gran sonrisa. Se la veía muy feliz y contenta por verme y se acercó muy lentamente sin dejar de mirarme a los ojos. Sus ojos tenían un color castaño claro y brillaban como si fueran estrellas. Cuando la tuve justo enfrente, soltó una lágrima que recorrió su mejilla derecha hasta caer al suelo.
Era una señal de alegría. Me dijo que estaba muy contenta de verme y que la esperanza de poder salir de allí siempre la había tenido. Yo le dije que me gustaría ayudarla pero que no sabía qué hacer.
-"¿Está el baúl contigo?- Me preguntó ella con gran excitación.
-Sí, aquí está-, le contesté rápidamente.
-Seguro que él nos da la respuesta- afirmó con rotundidad.
-¡Vamos a abrirlo y cerremos los ojos! Grité con entusiasmo.
Así lo hicimos y de pronto una voz muy grave nos dijo lo siguiente:
"Por fin, querido Domingo, estás aquí para salvar a Linda y devolverla a sus padres, a su vida. Sus padres no se merecen perderla ahora y además puede ayudarles mucho en el futuro. Yo por eso la he traído aquí mientras te encontraba y la he cuidado lo mejor que he podido. Sin embargo, para que ella pueda volver con su familia es necesario que tú. Domingo, te quedes aquí en esta isla mágica que está en el camino entre la vida terrenal y la eterna. Aquí cuidarás de todas las personas que te envíe para probar si deben volver a su vida anterior o no.Por eso, a partir de hoy tú serás mi principal ayudante y serás de gran ayuda a muchos seres que te necesitarán."
Dicho esto oímos cómo la tapa del baúl se cerraba de golpe y abrimos los ojos. Para mi sorpresa, la muchacha de lindo rostro, que efectivamente era Linda, había desaparecido. Comprendí que había vuelto con sus padres y hermanos y que estaría llena de felicidad. Yo también estaba muy contento de estar en aquel lugar y poder ser útil a otras personas que como Linda necesitasen ayuda. El pequeño baúl también se había ido, seguramente en busca de otra persona a la que socorrer. Con tantas emociones como había tenido, el cansancio pudo más que yo y me quedé profundamente dormido.
Cuando desperté, creí haber estado durmiendo durante muchísimo tiempo. Cuando abrí los ojos vi que estaba en la playa, tumbado sobre la húmeda arena y comprobé que no era la isla maravillosa que había visto con anterioridad. Todo había sido un sueño magnífico, fantástico, un sueño dentro de otro sueño que me ha dejado un grato recuerdo y que me ha enseñado algo que debo recordar para siempre el resto de mi vida y que, por supuesto, no olvidaré.
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