Perdona si arañando entre la luna

dormida en el estanque de tu casa,

busco el blanco sueño de tus ojos,

o persigo el unicornio de tu aliento.

Perdona por lamer el mar de tus palabras,

disperso en el espacio donde habitas,

Perdona, amor,

por destrozar la enredadera de tu nombre,

por haberme inmiscuido en tus refugios,

por inventar a tu piel en mis labios.

Colgada de tu ausencia

invoco al dios de tu mirada,

por él mendigo a la noche

su oscura daga de sombra

para volver a clavarme hasta el fondo de tu pupila

Como un fantasma errante

tu voz acaricia mis sueños

como un vapor, un perfume,

como un hilo finísimo atado al perfil de mi oído.

Para soñar tu sonrisa nací.

Colgada de una estrella imagino un corazón,

el tuyo,

por él mueren los rosales.

Perdona por llorar cuando no llegas.

Perdona por robarte el aire que respiras.

O, agazapada en la noche

si llego a alcanzar con la brisa de tus pestañas.

Perdona por contemplar en la tarde que muere

el mismo pedazo de cielo que miras.

Por encerrarme en tu cuerpo.

Por oler la rosa blanca de tu alma.

CARMEN NOËL

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