Tú y yo y todos nosotros hemos sido educados en esta estúpida ideología:
"Siempre nos falta algo para estar completos, y solo completos se puede
gozar de lo que se tiene. Por lo tanto, nos enseñaron, la felicidad
deberá esperar a completar lo que falta.... Y como siempre nos falta
algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida. Pero
que pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos
cuenta, así, de golpe, que nuestras 99 monedas son el cien por ciento
del tesoro, que no nos falta nada, que nadie se quedó con lo nuestro,
que nada tiene de más redondo cien que noventa y nueve, que todo es
solo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros para que seamos
estúpidos, para que halemos del carro, cansados, malhumorados, infelices
o resignados. Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo
siga igual... eternamente igual! Cuantas cosas cambiarían si pudiéramos
disfrutar de nuestros tesoros tal cual como están."