Tradiciones
Fiesta de Reyes
En la noche del día 5 de enero, los mozos se reúnen, hacen limonada y cenan todos juntos ya de madrugada, cantan por todo el pueblo la Alborada de Reyes. En las primeras horas del día 6 el tamboril, interpretando el alegre y antiguo pasacalle de "El Alba" trasmite a los sequereños el matinal saludo, los mozos aunque con sueño se presentaran en la plaza de Eloy Bullón con las caballerías engalanadas recorren las calles del pueblo pidiendo para la iglesia, al final hay convite y ofertorio, al terminar la misa se realiza una carrera de caballos desde el "Castaño redondo". Antiguamente este día por la tarde y el martes de carnaval se solía correr los gallos una tradición que después de prohibirse se cambio por correr las cintas, esto consistía en tirar una cuerda en la "Llanada" con varias cintas de unos veinte centímetros terminada en una arandela la cual metiendo un palo por ella había que arrancarla de la cuerda, con el caballo a galope tendido.
Santa Águeda
En la noche del día 4 de febrero ya de madrugada, las mozas y mujeres casadas se juntan para cantar la Alborada de Santa Águeda, una de las alboradas más bellas. El día 5 de Febrero las representaciones y ritos en las que se manifiesta el dominio de la mujer sobre el hombre, que acepta sumiso su poder, son de extraordinaria curiosidad. En Sequeros, como en el resto de localidades de la provincia de Salamanca muchas mujeres del pueblo se vuelven a reunir para disfrutar de la jornada. El programa comienza con el pasacalle del tamborilero y continua con una celebración religiosa para luego acudir a tomar unas tapas y un vino por todos los bares del pueblo acompañadas del tamborilero. Mas tarde todas se reúnen para comer en un restaurante del pueblo donde terminan con baile y chocolate con churros ya por la oscurecer. Antiguamente se nombraba alcaldesa durante este día a la mujer del alcalde.
¿Cuál es el
origen del Día de la Cruz? Como afirma Antonio Merino Madrid (Ensayo sobre
fiestas populares), los libros litúrgicos contienen dos fiestas dedicadas al
culto de la Cruz: La Invención de la Santa Cruz, el 3 de mayo, y la Exaltación,
el 14 de septiembre. La Exaltación, que conmemora la dedicación de las basílicas
de Jerusalén, es de origen oriental y no pasó a occidente hasta fines del siglo
VII, a través del rito romano.
La Invención de la Santa Cruz, en cambio, es conmemorada desde antiguo. En
España aparece en todos los calendarios y fuentes litúrgicas mozárabes,
poniéndola en relación con el relato del hallazgo por Santa Elena de la
auténtica Cruz de Cristo. Este relato figura en los pasionarios del siglo X y
puede resumirse así: En el sexto año de su reinado, el emperador Constantino se
enfrenta contra los bárbaros a orillas del Danubio. Se considera imposible la
victoria a causa de la magnitud del ejército enemigo. Una noche Constantino
tiene una visión: en el cielo se apareció brillante la Cruz de Cristo y encima
de ella unas palabras, In hoc signo vincis ("Con esta señal vencerás"). El
emperador hizo construir una Cruz y la puso al frente de su ejército, que
entonces venció sin dificultad a la multitud enemiga. De vuelta a la ciudad,
averiguado el significado de la Cruz, Constantino se hizo bautizar en la
religión cristiana y mandó edificar iglesias. Enseguida envió a su madre, santa
Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo. Una vez en la ciudad
sagrada, Elena mandó llamar a los más sabios sacerdotes y con torturas arrancó
la confesión del lugar donde se encontraba la Cruz a Judas (luego San Judas,
obispo de Jerusalén). En el monte donde la tradición situaba la muerte de
Cristo, encontraron tres cruces ocultas. Para descubrir cuál de ellas era la
verdadera las colocaron una a una sobre un joven muerto, el cual resucitó al
serle impuesta la tercera, la de Cristo. Santa Elena murió rogando a todos los
que creen en Cristo que celebraran la conmemoración del día en que fue
encontrada la Cruz, el tres de mayo.
En Sequeros se celebra esta efemérides, que nos recuerda en la liturgia, desde
muchos siglos atrás (1.232), la invención de la cruz de Jesús por santa Elena es
celebrada en Sequeros, al parecer desde el siglo XV, como fiesta grande, aunque,
por los indicios, se puede deducir que su devotería enraíza con los albores del
medioevo. Lo que si es cierto que la vida, oráculos y milagros de la profetisa
Juana-la Moza Santa- están íntimamente ligados a este tradicional culto, el
cual, a través de los años, tan inusitado fervor y profunda fe alcanzo, que
pronto la Santa Cruz se convirtió en patronazgo.
La procesión es el acto mas
emotivo y peculiar de la celebración , a los sones del tamboril, y la gran
devoción que expresan los sequereños por la Santa Cruz. Esta sigue siendo en
Sequeros su primera y mas importante festividad.
En cualquier caso, el día 3 de mayo - como cada año - los Sequereños se lanzarán
a la calle a celebrar el Día de la Cruz;
Noche de San Juan
Antiguamente la que la juventud tenia por costumbre la
Noche de San Juan después de las hogueras y bien entrada la madrugada, ir al Arroyo Don Benito para acompañarse de baños antes de la
salida del sol, finalizando al amanecer con una chocolatada en la Fuente
Herrero.
También esta noche tenia lugar la declaración
de amor. Se adornaba con ramas ventanas y balcones bajos de la casa de la
pretendida. El galanteador esperaba al pie de la enramada toda la noche la reacción
de la muchacha, que se levantaba temprano para mostrar su aceptación o rechazo.
A menudo, entre las ramas se colgaba fruta de temporada, o cualquier otra cosa.
Cuando los mozos se veían rechazados no dudaban en vengarse poniendo bajo el bacón
una rama de higuera
y así llamarla loca, mas grave era que la rama fuera de ciruelo, en este caso
se la tildaba de golfa.
Esta fiesta se comenzó a celebrar en Lieja en 1246, siendo extendida a toda la Iglesia occidental por el Papa Urbano IV en 1264, teniendo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Presencia permanente y substancial más allá de la celebración de la Misa y que es digna de ser adorada en la exposición solemne y en las procesiones con el Santísimo Sacramento que entonces comenzaron a celebrarse y que han llegado a ser verdaderos monumentos de la piedad católica. El Corpus Christi hace sus tradicionales procesiones dentro del bello marco del pueblo con altares en las calles y estas alfombradas de flores y tomillo, es un rito de gran solemnidad.
La trilla
La trilla es
una tradición que se ha perdido. Se hacia esta al estilo tradicional: se
cogía un trozo de era en la cabezuela, se limpiaba y segaba la hierba, llevando
la cebada y el centeno en haces. Una vez en la era, se esparramaba dejándolo a
la altura de un metro. El día elegido, a las ocho o las nueve de la mañana, se
comenzaba a trillar con caballos, mulos y burros tirando de un trillo.
Cada
cierto tiempo se le daba vuelta a la parva con las horcas para que toda ella queda
trabajada por igual. Con el pisado de la parva se consigue aplastar y quebrar la
paja, reduciendo su volumen. A la par se van desgranando las espigas y en el
caso de la cebada se puede llegar al desgranado total. Hecho esto se amontonaba
en el centro.
Al finalizar la tarde y si había viento
suficiente se comenzaba a limpiar, el grano para eliminar el polvo y la paja. A
esta hora es cuando habitualmente sopla el viento del sur que alivia el calor de
la jornada y permite esta labor. No era infrecuente el pasar la noche en la era
pendientes del viento para concluir la trilla.
Se comenzaba a limpiar con el biendro (Herramienta de madera en forma de tenedor
utilizado en la era para aventar la paja.), realizando una primera selección que
eliminaba la paja más larga. Después se pasaban a utilizar las palas. Las palas
están realizadas completamente en madera y tanto el mango como la cuchara forman
una sola pieza.
Mientras una persona limpiaba, otra iba apartando la paja pesada con una
escoba de brezo. Generalmente con esta operación el grano quedaba
suficientemente limpio, aunque todavía podía perfeccionarse mediante las cribas
. Las cribas, de diferentes tramas solían emplearse más para las grancias (El
grano en la era mezclado con paja antes de terminar) que se habían ido apartando
con la escoba. Las cribas dejan pasar el grano, pero no la paja.
Una vez separado y cribado se llevaba para casa listo para su consumo por
animales o para moler.
La Purísima
Tres siglos de tradición contemplan a la Cofradía de la Purísima de la Concepción, 321 años de
historia recogidos rigurosamente en un antiguo libro de cuentas.
En Sequeros se guarda celosamente uno de sus grandes tesoros bajo vigilancia de Martín Fuentes.
Él es el secretario de la Cofradía de la Purísima Concepción y encargado de custodiar el libro
de cuentas de la antiquísima agrupación, el cuaderno de actas y las alhajas de la Virgen.
El tiempo no ha pasado en vano por esta cofradía y ha sucumbido ante la modernidad transformando
parte de sus estatutos. A pesar de ello, alguna de las tradiciones perduran después de más de 300
años.
Su masculina estructura piramidal mantiene en la cúspide al abad, Agustín Martín, que debe ser el
miembro más mayor de los cofrades, aunque por la ausencia de Sequeros de sus cuatro predecesores,
ha tenido que ocupar él este puesto.
Tras tomar la comunión, los niños pueden optar a ser aspirantes, consiguiendo ser cofrade con la
mayoría de edad.
El mayor orgullo para los miembros de la Cofradía es ejercer la mayordomía abriendo las puertas
de su hogar al resto de cofrades el 8 de diciembre, día principal para los cofrades en el que
honrar a su patrona y celebran la asamblea general. La cofradía nació con el ánimo de vigilar y
conservar las costumbres católicas y la devoción a La Purísima, con normas muy estrictas que
permitían expulsar a los miembros por no cumplir los mandamientos.
En la actualidad continúan con la tradición 46 cofrades y 2 aspirantes intentando que la
organización no se pierda como ocurrió con la Cofradía de la Vera Cruz, cuyo nacimiento se
pierde en la memoria del municipio y la ausencia de devoción hizo desaparecer.
En el libro de actas, de pergamino, se viene escribiendo desde el año 1765 las novedades de
cada temporada, sus hojas están ahora a punto de acabarse, y en el corazón de todos se desea
que no pase lo mismo con la Cofradía de La Purísima de Sequeros.
Petitorio de autoridades y casados
El día 26 de diciembre se celebra el Petitorio de autoridades y casados, todos ellos recorren las calles del pueblo.
La matanza
La Fiesta de la Matanza, una tradición castellana que se
está perdiendo, pero que algunos mantenemos en nuestra memoria, es una forma de
recordar viejos tiempos y de paso, enseñar a nuestros hijos los pasos que había
que dar desde que el cerdo salía de la pocilga, se cogía, se mataba, chamuscaba,
se le sacaba el vientre, se colgaba y se descuartizaba; y también la forma de
hacer morcillas, chorizos, salchichones. Para quienes pasamos la infancia en
pueblos de Castilla, llevamos grabado en lo más hondo de la memoria imágenes que
configuran una parte esencial e indivisible de aquel niño que fuimos. Son fechas
memorables: La Navidad con el canto de la Lotería en la radio, la Vendimia, los
Carnavales, el día de la fiesta del pueblo… pero el día de Fiesta por
antonomasia, era la matanza. Muchos eran los placeres que acompañaban a los días
de matanza. De un lado, se tenía la disculpa familiar para dejar de ir a la
Escuela; de otro que la comida que nos esperaba, además de abundante, era
variada, lo que constituía un contrapunto nada desdeñable con el sempiterno y
monótono cocido. Pero además disfrutábamos de juegos y entretenimientos que en
esas fechas nos montaban los mayores, (el columpio), eran muchas las novedades
que la matanza traía como para que no nos quedaran en nuestra memoria.
La matanza tradicional se hace en diciembre/enero, en toda la Sierra de Francia.
Era este un día de alegría y fiesta que se juntaba toda la familia para
realizarla. Este día se madrugaba mucho, había que preparar todos los utensilios
que se necesitarían a la hora de matar, ya que luego no se podía improvisar:
sacar los cuchillos que están en el cajón de la maquina de picar, envueltos en
un trapo blanco, para darles el último afilón, buscar los ganchos tanto de
cogerlo como de colgarlo. Y si no los tenemos los pediremos al vecino.
Todo debe estar preparado, las sogas, los barreñones, las artesas, la cazuela
para la sangre de las morcillas, el banasto, etc.
Antes, cuando el cerdo estaba en la pocilga de la casa, el animal ya se
barruntaba algo y se encontraba nervioso, bien porque se le había dejado sin
cenar la noche anterior o bien por que había movimientos extraños en la cuadra.
Hay que cogerlo entre unos cuantos, subirlo al banasto y sujetarlo, unos del
rabo, otros de las patas traseras y delanteras para que no se mueva y poder
clavarle el cuchillo en el sitio exacto para que el animal sangre con normalidad
y se pueda recoger la sangre adecuada para las morcillas, la cual al caer en la
cazuela se dará vueltas inmediatamente para que no se coagule. Se cogerá un poco
y el resto se recogerá en otro recipiente que se cocerá y se utilizará en la
comida.
Cuando el cerdo da las últimas sacudidas y sus chillidos apenas se oyen, los
niños que han estado presenciando toda la tragedia, resoplan tranquilos y se
recuperan del susto que les ha mantenido sobrecogidos. Algunos se acercarán a
tirarle del rabo, otros de la pata y otros, lo que quieren es verle pronto hecho
chorizos.
En la mayor parte de la Sierra, una vez que se mata al cerdo y se desangra, se
le cortan las manos, las orejas y el rabo, se baja del banasto, y se chamuscan
las cerdas (los pelos) con helechos bien secos y de poco tallo, cortados con
anterioridad para esto. Se prende empezando siempre por el morro y procurando
que se quemen todas las cerdas. Cuando la llama se apaga y habiendo comprobado
que está bien chamuscado, se le da la vuelta, y se vuelve a poner los helechos
sobre él para que chamusque por el lado contrario. A continuación se cogerán un
puñado de helechos y se quemarán las pezuñas para así poder quitarles las fundas
que están sucias.
Seguidamente se realiza el raspado de toda la piel con cuchillos para que el
corato quede limpio con unos cuchillos de hoja corta. Se rasca con el fin de,
por un lado, cortar los restos de cerdas que no se hayan quemado del todo, y,
por otro, limpiar la piel de todas las impurezas que tenga. También se retiran
las pezuñas de las patas del animal y son las más pequeñas por las que se pelean
y las que más gustan quitar a los niños.
A continuación se comienza a abrir el vientre para sacar las tripas. Después se
le corta el alma de la cual nos comeremos ricos torreznos y el resto de la panza
(la panceta). Teniendo cuidado de no cortar los intestinos, seguidamente se le
meterá un gancho por el hueco que habremos dejado al quitar el meano, junto con
el culo, y se le colgará, para que en está postura se le pueda sacar el vientre
sin ninguna dificultad. Una vez sacadas las tripas, se lavan, pues éstas serán
utilizadas en el proceso de embutir los chorizos, y también con el estómago y la
vejiga para meter tocino, mantos, lenguas, lomos, etc., todo ello bien adobado,
pero esto ya será el segundo día de la matanza. Antes de poder consumir alguna
parte del cerdo, hemos tenido que cortar la lengua, para que el Sr. Veterinario
la analice y saber si están en buenas condiciones.
Se deja colgado para que enfríen las carnes hasta el día siguiente.
El segundo día como el primero, se madrugará, para preparar los utensilios con
que destazar el cerdo, que ha pasado toda la noche colgado al sereno. Comienza
este segundo día o "día de los chorizos" descuartizando el cerdo y separando las
carnes que van a ser saladas. Lo iremos troceando, procurando sacar todas las
partes enteras. Para este cometido se necesita cierta práctica y habilidad, pues
de lo contrario destrozaremos partes tan sabrosas como los lomos, los solomillos
o los jamones. Después de haberlo troceado se separarán los pedazos que se van a
consumir como torreznos, la carne que se picará para chorizos, los huesos, los
jamones, cabeza, tocino, y el resto de los huesos, espinazo, patas que se
utilizarán en el cocido, las empellas para sacar la manteca con la que después
conservaremos los chorizos. También separaremos los trozos de tocino para
ponerlos a fuego lento, de donde sacaremos los chicharrones, los cuales con un
poco de sal suelen estar muy sabrosos. Estos mismos chicharrones y las migas que
van soltando serán los que formarán parte de las famosas tortas de chicharrones
que se hacen por toda Castilla.
La comida de este 2º día principalmente está formada por filetes de magro
veteado, que se hacen en la chapa de la cocina y que están sabrosísimos. Se pica
la carne que va a ser embutida en
chorizos y salchichones, la cual habremos
separado adecuadamente. La sanguina y los músculos más duros los picaremos
juntos, para los chorizos malos, y el resto para los chorizos y salchichones. En
barreños de barro o artesas de madera se hace el amasado, con pimentón, ajo,
sal, cominos, orégano y otras especias para los chorizos y nuez moscada,
pimienta blanca, orégano, clavo, anises, etc.,
para los salchichones, todo esto
bien amasado, se prueba friendo unas chichas añadiéndole lo que le haga falta
como sal, pimiento u otra especie, dejándolo listo para embutir, y habremos
finalizado. También se suele hacer este día las morcillas con la sangre que se
recogió del cerdo el día anterior y los farinatos.
El embutido de los chorizos
se realizará pasadas 48 horas, una vez que esta mezcla haya tomado el sabor de
los respectivos condimentos. Se meten en las tripas también los lomos y resto de
carnes. Todo ello, y una vez, embutido se cuelga en cocinas o lugares apropiados
para su curación.
Es una pena pero esta tradición se esta perdiendo, no solamente por la tradición
en si, sino por los embutidos, que, favorecidos por un clima especialmente
idóneo y unas materias primas de primerísima calidad, eran un manjar.