MAMÍFEROS
MAMÍFEROS
ARDILLA COMÚN
(Sciurus vulgaris)
Descripción: Es un mamífero de pequeño tamaño, su cuerpo es alargado y estrecho,
con una larga cola de aspecto esponjoso y muy poblada de pelo. Puede medir entre 19 y 24 cm., a lo que hay que añadir la cola que mide
entre 15 y 20,5 cm. Su peso varía entre los18,6 y los 35,7 gramos. Durante el invierno, las orejas están provistas de unos pequeños pinceles
muy característicos en su punta, que pasada esta estación se caen. El color de su espalda puede ser pardo oscuro, rojizo o castaño vivo. Su
vientre es de color blanco. Se tienen observado ejemplares totalmente blancos
(albinismo) y más comúnmente totalmente negros (melanismo). Las patas traseras son de mayor tamaño que las delanteras, poseen 4 largos
dedos más el pulgar, de reducido tamaño, y poseen unas largas uñas curvadas.
Las patas delanteras poseen 4 dedos más un rudimentario pulgar, y también están
provistos de uñas. Su dentadura consta de 22 piezas, teniendo en la mandíbula superior, 2
incisivos de crecimiento continuo, 4 premolares y 6 muelas, y en la inferior, 2
incisivos, 2 premolares y 6 muelas, careciendo totalmente de colmillos. Las hembras están provistas de 2 pares de glándulas mamarias.
Existen en la Península Ibérica 5 subespecies pertenecientes a diferentes
zonas. La esperanza de vida de las ardillas en libertad es de aproximadamente 6 años,
pudiendo vivir en cautividad por espacio de 10 años.
Hábitat: Normalmente vive en las zonas sombrías de los bosques de
coníferas, aunque se le puede encontrar en los bosques de hoja caduca, y es más
frecuente en las zonas de baja montaña que en la altitud, prefiriendo los
bosques jóvenes y cerrados. Los nidos son esféricos, de un tamaño aproximado de 22 cm., y suelen tener
2 orificios de acceso para facilitar la huida, uno mayor que otro, pudiendo ser
taponados desde el interior. Suelen estar colocados entre ramas de los árboles
y su interior está tapizado de musgo, hojas, ramitas, paja o líquenes. Se adapta a la vida desde el nivel del mar hasta los 2.000 metros de altitud.
Su distribución dentro de la Península Ibérica es uniforme, faltando en
las Islas Baleares y en las Canarias. Esta especie no figura como amenazada, pero si figura en el anexo III del
Convenio de Berna, por lo su supervivencia podría verse amenazada de no tomar
especiales precauciones.
Reproducción: Tiene 2 periodos de celo, que varían dependiendo del clima y de la cantidad
de alimento. El primero tiene lugar entre los meses de enero y abril, y el
segundo entre finales de mayo y el mes de agosto. El periodo de gestación dura entre 40 y 60 días, tras los cuales nace la
primera de las dos camadas anuales. Pueden nacer entre 1 y 6 crías, aunque lo más frecuente es que nazcan 3 ó
4, sin pelo y con los ojos cerrados, pesando sólo unos 12 gramos. A la semana
de vida les nace el pelo y a la segunda tendrán ya la primera muda, teniendo
que esperar unos 7 meses para la siguiente muda de pelo. A las 3 semanas les
salen los dientes de leche, que no se convertirán en definitivos hasta pasadas
10 semanas. Transcurridas las 4 ó 5 semanas, abrirán los ojos y comenzarán a oír
y para cuando tengan aproximadamente 2 meses, ya estarán jugando delante de
la madriguera, siempre bajo la atenta vigilancia de la madre. Las jóvenes ardillas, no abandonarán a su madre hasta que sean adultas,
siendo capaces de reproducirse transcurridos entre 6 y 11 meses.
Alimentación: Come todo tipo de semillas de árboles, roe las escamas
de las piñas hasta alcanzar los piñones, se alimenta también de brotes,
yemas, tubérculos, hongos, avellanas, nueces, bellotas, ayucos, moras, líquenes,
muérdago, huevos y algún pájaro de pequeño tamaño, e incluso, en época de
escasez, le valen los invertebrados.
Vida y costumbres: Es una especie arborícola, que baja al suelo únicamente
para buscar alimento, trasladarse de un árbol a otro más distante o para
beber. La ardilla es muy ágil, trepa fácilmente y a gran velocidad a los árboles,
dando grandes saltos de árbol en árbol. Posee además una vista excepcional y
sabe también bucear. Su actividad discurre únicamente durante el día, comenzando la actividad al
amanecer y permanece activa durante todo el año, al no tener periodo de
hibernación, sin embargo durante la época de abundancia, recolecta alimentos
almacenándolos en su nido, para así en los días fríos del invierno,
permitirse el lujo de no salir a buscar alimento hasta que calienta el sol, o,
si se suceden varias nevadas, permanecer en el nido comiendo de la despensa. Camina con la cola estirada, ya que le sirve para equilibrarse y como órgano
de expresión. Fuera de la época de celo, los machos pueden unirse para formar pequeños
grupos, los cuales delimitan el territorio con orina. Emite un chillido estridente al que le sigue una voz ronca o un gemido. También
se le escucha una especie de "chuc chuc chuc" seco y rápido. Las crías
producen también un sonido muy agudo similar a un chillido. Sus principales enemigos son el
gato montés (Felis silvestris), el armiño (Mustela erminea), la
garduña
(Martes foina) y la marta (Martes martes), quién la persigue y alcanza saltando de árbol en árbol,
pudiendo luego instalarse en su nido. También es presa común de muchas aves
rapaces como el azor, el ratonero, los búhos y la águilas. Las huellas miden de ancho unos 3 cm. En las delanteras se aprecian 4 dedos,
y en las traseras 5. Los excrementos son cortos, casi esféricos, aplanados por un extremo y
afilados por el otro. En verano son de color marrón y miden de 5 a 8 mm de
largo por unos 5 ó 6 de ancho; en invierno son más oscuros y de tamaño
ligeramente menor.
COMADREJA
(Mustela
nivalis)
Descripción: Es el representante más pequeño de los mamíferos carnívoros
perteneciente a la familia de los mustélidos. Su cuerpo es pequeño, esbelto,
alargado y flexible, muy similar al Armiño (mustela erminea), aunque más
pequeño y sin la punta de la cola negra. La cabeza es aplanada, con el rostro
muy corto, las orejas pequeñas y redondeadas, ojos y nariz oscuros y el cuello
largo. Las patas son cortas, y están provistas de 5 dedos cada una. La cola es
también corta, midiendo menos del 25% de la longitud de la cabeza y el cuerpo
juntos (LCC). La medida de la Comadreja puede variar entre 15 y 33 centímetros, más su
corta cola que puede medir entre 4 y 13 cm. El peso del macho varía entre 60 y
170 gr., y el de la hembra entre 40 y 65 gramos. La coloración de la espalda es pardo canela o pardo rojizo, siendo durante
el invierno de un color pardo más intenso. El vientre es de color blanquecino
en el que suelen existir 2 pequeñas manchas marrones. La cola es del mismo
color que la espalda, y no presenta la punta negra. La unión entre la coloración
de las partes superiores y de las inferiores se puede producir mediante una línea
recta que junto con el color de los pies traseros blancos, nos encontraríamos
con la subespecie Mustela nivalis ibérica; si por el contrario la línea
de unión de las coloraciones superior o inferior es irregular y el color de los
pies traseros no es blanco, nos encontraríamos ante la Mustela nivalis
nivalis. Existen también ejemplares de coloración totalmente blanca
(albinismo), en cuyo caso se debe observar que la punta de la cola no es negra,
para poderla diferenciar del Armiño con pelaje invernal. Las hembras son de tamaño considerablemente inferior a los machos, y además
poseen 4 pares de glándulas mamarias. En cautividad puede durar entre 8 y 10 años, pero en libertad no suele
sobrepasar los 3 años, siendo lo más común que vivan como mucho 1 año. La Comadreja posee un total de 34 dientes, presentando en la mandíbula
superior 6 incisivos, 2 colmillos, 6 premolares y 2 muelas, y en la inferior
otras 2 muelas más.
Hábitat: La Comadreja se adapta a todo tipo de suelos, prefiriendo
los campos de cultivo terrenos con matorral bajo, muros de piedra, matorrales
cercanos a prados, en especial los terrenos no muy húmedos pero con agua cerca,
rehuyendo de los bosques cerrados y de las zonas encharcadas. Normalmente vive
cerca del medio humano, frecuentando construcciones humanas a menudo
abandonadas. El territorio ocupando por los machos suele tener unas dimensiones
aproximadas de unas 34 hectáreas, y el de las hembras unas 12 hectáreas. Dentro de ese territorio, ubica su cubil, que en verano lo suele instalar
entre piedras, muros, huecos de árboles, etc., y durante el invierno es
frecuente que se instale en construcciones humanas abandonadas. La Comadreja sirve de alimento a muchos otros animales, entre los que están
las aves rapaces, tanto diurnas como las nocturnas y los carnívoros (lobo,
zorro, gato montés, marta, garduña, turón,
visón, etc.). Las crías de Comadreja pueden ser devoradas por grandes lagartos
y culebras. Figura como no amenazada en la Lista de ICONA, pero aparece reflejada en el
anexo III del Convenio de Berna, con lo que de no tomar medidas para su protección,
podría verse en peligro.
Reproducción: El periodo de celo abarca desde enero hasta principios
de octubre, siendo durante la primavera la época más frecuente. Durante esta
etapa, los machos se reúnen para perseguirse y pelearse, emitiendo agudos
chillidos, siendo el macho vencedor el que se aparee con la hembra. La hembra tiene una gestación aproximada de entre 34 y 37 días, no
realizando ningún retraso entre la cópula y la fecundación de los
espermatozoides. El parto normalmente es de entre 4 y 8 crías, si bien pudieran nacer hasta
un total de 19 crías, y puede tener lugar entre el mes de marzo y mediados de
diciembre, siendo normal que nazcan entre mayo y junio. Pueden acaecer 1 ó 2
partos anuales, o incluso 3 si las condiciones fueran favorables. Tras el parto, los machos abandonarán a las hembras.
Las crías nacen sin pelo, con los ojos cerrados, y pesan tan sólo entre 1 y
3 gramos. Entre los días 11 y 21 contarán con la dentadura de leche, que será
sustituida por la definitiva entre la 4ª y 10ª semana. Cuando las pequeñas
comadrejas tengan entre 26 y 32 días, abrirán los ojos, continuarán mamando
entre 4 y 12 semanas, alternando a partir de las 3 ó 4 semanas estas comidas
con carne. A partir del mes de vida, saldrán fuera de la madriguera para jugar,
y poco después, entre la 6ª y 8ª semana, comenzarán a cazar. Durante el verano o a principios del otoño, las jóvenes comadrejas se irán
independizando, para alcanzar la madurez sexual a los 3 ó 4 meses. Los machos
estarán completamente desarrollados entre los 3 y los 6 meses, y las hembras
entre los 3 y los 4 meses.
Alimentación: Es un animal muy voraz, la principal base de su
alimentación son los roedores (ratones, topillos, ratas, lirones, etc.), pero
también da caza a conejos, pájaros, grillos, saltamontes, miel, anfibios y
reptiles, etc. Al parecer siente predilección por la sangre de sus víctimas,
siendo ésta la primera sustancia que aprovecha al cazar algún animal.
Vida y costumbres: Tanto el macho como la hembra son territoriales y
solitarios, con excepción de la época de celo, durante la cual se pueden
formar grupos familiares. No tiene periodo de reposo invernal, por lo que se le observa durante los 12
meses del año. Su actividad transcurre tanto por el día como por la noche, con
una cierta preferencia por la actividad al atardecer, siendo fácil observarla
durante los días calurosos, con fuerte viento, o cuando cambia el tiempo. Está provista de unos sentidos bien desarrollados destacando la vista
adaptada a la visión diurna y nocturna, y el oído y el olfato de una destacada
sensibilidad. Al parecer se siente atraída por los colores rojizos. Se desenvuelve a la perfección en el medio que ocupa, desplazándose
normalmente a saltos, sabe trepar y nadar, valiéndose de ello para pescar.
Puede introducirse en todo tipo de madrigueras de roedores, donde les da caza
dentro de sus galerías. La Comadreja es un animal extraordinariamente curioso y audaz, es también
muy voraz, pudiendo dar caza a animales de tamaño bastante superior al suyo,
como es el caso por ejemplo de las liebres o los conejos. Cuando se encuentra en peligro desprende un fuerte olor característico.
La huella de la Comadreja es pequeña, midiendo de ancho sobre 1 cm., y de
largo sobre 1,4 centímetros. En ella normalmente sólo se aprecian 4 de los 5
dedos, estando presente en el talón, las impresiones de los 3 lóbulos. La
huella trasera es de mayor tamaño que la delantera. Los excrementos son largos y delgados, retorcidos, generalmente de color
pardo oscuro o negruzco, y suele depositarlos en letrinas o a lo largo de los
caminos que utiliza durante sus correrías. Emite un potente grito, así como un silbido prolongado y, durante el celo,
un penetrante "kri kri". También se le escuchan arrullos, ronroneos y
bufidos.
CONEJO
(Oryctolagus
cuniculus)
Descripción: El conejo de campo tiene un pelaje espeso y
lanudo, pardo pálido a gris sobre el dorso y blanquecino en su vientre. Su
cabeza es redonda y sus ojos grandes y marrones. Se caracteriza sobre todo por
sus largas orejas, de hasta 7 cm (más cortas que las de la liebre común). Su
cola es muy corta y carece de una mancha negra en el dorso que sí posee la
liebre, y cuyo color blanco se distingue fácilmente cuando el conejo huye. Las
patas anteriores son más cortas que las posteriores. No presenta dimorfismo
sexual. Una manera fácil de distinguir al conejo de la liebre, aparte de su
menor tamaño, es plegando las orejas hacia delante: en el caso del conejo no
sobrepasan el borde del hocico. Mide de 33 a 40 cm entre la cabeza y el cuerpo,
y tiene una cola de 4 a 6 cm. Su peso es de 1,5 kg aproximadamente.
Hábitat: Vive en praderas secas, linderos de bosques, parques, etc.
En montañas llega a vivir hasta los 1.500 m de altura, aunque es más bien una
especie típica del monte y matorral mediterráneo, sobre todo el encinar y el
coscojar. Es muy adaptable, aunque evita los grandes bosques. Requiere un suelo
donde pueda excavar. Está distribuido por toda la Península Ibérica y las
Baleares.
Reproducción: Para la reproducción construyen una cámara
especial de 150 cm de longitud, excavada a una profundidad de 50 cm. En la
naturaleza, el período de acoplamiento se extiende desde marzo a septiembre,
durando la gestación unos 30 días. Con 3 a 4 partos por año, dan a luz a 4 ó
5 crías. La madre amamanta a los conejitos durante unas tres semanas, tras las
cuales éstos abandonan el nido o conejera a las cuatro semanas. La madurez
sexual la alcanzan a la edad de tres o cuatro meses. El número de partos puede
verse aumentado si la colonia de conejos de una determinada zona es lo
suficientemente densa.
Alimentación: El hecho de que se coman sus propios excrementos durante la noche se
interpreta como una actividad rentable para su propia economía, ya que así
puede aprovechar las sustancias producidas por las bacterias de su intestino. Se
alimenta de plantas de todas clases, preferentemente sus yemas, hojas, cortezas,
frutos y bayas silvestres, que son consumidos con avidez, así como de hongos.
En ocasiones ingiere materia animal como dieta suplementaria.
Vida y costumbres: El conejo es de costumbres casi siempre
crepusculares; sin embargo, los días calurosos es frecuente encontrarle desde
el mediodía o incluso durante toda la mañana. Vive en colonias que suelen
construir laberínticas galerías subterráneas, llamadas conejeras. Los límites
de sus territorios son marcados con precisión a través de las heces,
existiendo además, al parecer, un preciso estamento jerárquico entre los
machos de la colonia. Se desplaza a pequeños saltos. En caso de alerta, el
conejo se levanta sobre sus patas traseras (consigue una visión de 360º), con
las orejas erguidas, preparado para la huida.
CORZO
(Capredus
capredus)
Descripción: El corzo español pertenece a la misma especie,
Capreolus capreolus, que el resto de corzos de Europa. Sin embargo existen
multitud de pequeñas diferencias entre nuestros corzos y los del norte de
Europa que hacen necesario un estudio en profundidad de la especie. El menor de
los cérvidos; aspecto grácil con delgadas extremidades adaptadas al salto,
orejas grandes y cuerna solo en los machos, de tres puntas.
Hábitat:
Puede encontrarse en los bosques de toda Europa, con la excepción de
Escandinavia, en el Caucaso en los bosques del sur de Siberia. Aunque prefiere
los bosques, se le puede encontrar en terrenos despejados, matorrales y parques.
Reproducción: La época de celo de los machos dura desde
mediados de mayo hasta finales de junio. Después de la fecundación, el óvulo
de la hembra permanece estacionario cerca de cuatro meses, es decir, hasta la
mitad de diciembre, en cuyo momento empieza a desarrollarse con singular
rapidez. Por lo tanto, la gestación tiene una duración de unas cuarenta
semanas.
Cuatro o cinco días antes del parto la hembra se retira a un lugar aislado
del bosque. Las jóvenes suelen dar a luz una sola cría en cada parto, y las
de edad más avanzada, dos y a veces tres. La madre esconde a los recién
nacidos durante el mayor tiempo posible y al menor peligro les advierte del
mismo golpeando el suelo con una pata o emitiendo un silbido especial.
La gestación de los corzos es bastante curiosa al producirse una implantación
diferida del embrión en el útero. Cada hembra puede parir entre una y tres crías.
Alimentación: Frente a la plasticidad alimenticia de otros
cérvidos,
esta especie elige sus bocados entre vegetales de alto valor nutritivo con bajo
contenido en fibra. El corzo se alimenta habitualmente de yemas y brotes de árboles,
cereales verdes y distintos tipos de hierbas. Le gusta la sal y tiene
necesidad de agua pura: después de las grandes lluvias se conforma con las
gotas que quedan sobre las hojas y, en caso de necesidad, aprovecha incluso el
rocío.
Vida y costumbres:
No es un animal sedentario en el verdadero sentido de la palabra, siéndolo
tan sólo en aquellos lugares en los que se considera completamente seguro.
Siente una verdadera pasión por la libertad y goza de ella mucho más que el
ciervo o el gamo.
Sus movimientos son ágiles y elegantes: da saltos portentosos, con los que
salva anchos fosos y pasa, sin dificultad, por encima de setos y matorrales.
Nada y trepa muy bien; además es astuto y prudente, aunque bastante confiado
por naturaleza. Mientras es joven resulta un animal muy simpático por su
mansedumbre; pero al envejecer se vuelve testarudo, desabrido y de mal carácter.
ERIZO COMÚN
(Erinaceus
eropaeus)
Descripción: Tiene todo el cuerpo, con excepción del vientre,
recubierto de púas que miden sobre 1 mm. de grosor por 2 ó 2,5 de largo. Su
aspecto es algo aplanado, macizo, rechoncho y pesado, llegando a alcanzar los
1.100 gr. de peso y a medir entre 22 y 29 cm de longitud total (LT, incluida la
cola). No tiene cuello y en su cabeza, los ojos son salientes muy oscuros y
pequeños, las orejas redondeadas y cortas, menores que la distancia que existe
entre el ojo y el hocico, que es puntiagudo. Sus patas son cortas y poseen 5
dedos cada una y están provistas de fuertes uñas. La cola también es corta.
Los machos son mayores que las hembras, y tienen el vientre de un color que varía
entre el pardo oscuro y el pardo amarillento, mientras que el de las hembras es
color ceniza. Su dentadura consta de un total de 36 piezas, teniendo arriba 6
incisivos, 2 colmillos, 6 premolares y 6 muelas, y en la mandíbula de abajo, 4
incisivos, 2 colmillos, 4 premolares y 6 muelas. Las huellas tienen 5 dedos y uñas
generalmente largas. El pulgar no suele marcarse. Tanto la delantera como la
trasera miden unos 2,5 cm. Su paso suele ser andando y más raramente el trote.
Los excrementos son similares a los de gato doméstico, pero en los de erizo se
aprecian restos de insectos, como patas, cabezas, élitros, antenas, trozos de
caparazón de caracol, etc. Tiene una voz ronca con la que emite resoplidos,
silbidos y husmeos.
Hábitat: Prefiere los bosques, zonas de monte bajo, arbustos, setos,
matorrales, bordes de los bosques, zonas de cultivo, lugares pedregosos, y en
general en los lugares menos fríos y húmedos. Es muy común cerca de pueblos y
aldeas y en invierno puede utilizar construcciones humanas para protegerse del
frío. Su territorio, varía según el alimento disponible de la zona, entre 5,5 y
102 hectáreas. En Iberia el erizo ocupa todo el territorio, compartiendo parte del mismo con
su congénere el erizo moruno, que ocupa una estrecha franja a lo largo de toda
la costa mediterránea. No figura como amenazado según la lista de ICONA, pero sí aparece en al Capítulo
III del Convenio de Berna, según el cual su supervivencia podría verse
amenazada de no adoptarse medidas especiales. El índice de mortalidad causado por el hombre es alto, tanto en atropellos
como al eliminarlo por creerlo perjudicial para la caza. También es frecuente
que muera envenenado por el uso de pesticidas.
Reproducción: Generalmente tiene dos periodos de celo, uno entre mayo
y junio, y el segundo entre agosto y septiembre. En esta fase del ciclo
reproductivo, tiene lugar la parada nupcial, que se asemeja a una pelea entre
machos, que siguen a la hembra con el hocico pegado a la cola. El cortejo tiene
una duración que varía entre 30 y 180 minutos. La gestación (periodo de embarazo) dura de 35 a 40 semanas y al finalizar ésta
tiene lugar el parto (2 anuales), en el que pueden nacer de 2 a 10 crías. Las crías, que nacen con los ojos cerrados, desnudas y de un color rosáceo,
miden en ese momento de 6 a 9 cm y pesan de 11 a 25 gr. Mamarán durante unos 20
días. A los 3 días disponen ya de unas espinas duras de color blanco, y a las
2 semanas abren los ojos, momento en que suelen pesar unos 70 gramos. A los 20 días
dejarán de mamar y a partir del mes de vida, ya acompañan a la madre en sus
salidas. A partir de las 5 ó 6 semanas se independizan, y para cuando llegue el
invierno deberán alcanzar los 400 gr. de peso. La madurez sexual (edad a partir de la cual pueden reproducirse) la alcanzan
a los 10 meses aproximadamente.
Alimentación: Es un mamífero insectívoro. Suele salir a
buscar alimento después de que empiece a llover, siendo frecuente verlo entre
los matorrales del bosque.
Vida y costumbres: Su actividad la desarrolla fundamentalmente de
noche y puede ser visto desde el atardecer al amanecer. Durante el día se
cobija en nidos construidos por hojarasca, pelo, hierbas, etc. Y los sitúa en
la base de matorrales densos. Dispone de varios nidos distribuidos dentro del
territorio, cambiando frecuentemente de nido. Su olfato está muy desarrollado,
camina mucho y sabe nadar muy bien. Su defensa en enroscarse como una bola para
presentar sus púas por todos los flancos. Los erizos viven entre 7 y 10 años,
presentando una mortalidad del 60% durante el primer año de vida. Los machos,
son agresivos y posiblemente territoriales. Desde el mes de octubre hasta abril,
dependiendo del clima (normalmente cuando la temperatura baja de los 10 grados),
los erizos tienen un periodo de reposo llamado hibernación, entrando en ese
periodo los machos antes que las hembras, y por último los ejemplares jóvenes.
Su principal enemigo es el hombre, mejor dicho el coche con que se atropellan a
millones de ejemplares. Otros enemigos son los perros, el zorro,
el tejon, las águilas
y los búhos. Las crías son presa de culebras y mustélidos, como el tejón,
turón, etc.
GARDUÑA
(Martes
foina)
Descripción: Se trata de un mamífero carnívoro de mediano tamaño,
muy similar a la marta
(Martes martes) ambas pertenecientes al género martes, siendo la
principal diferencia entre ambas, el color de la mancha del pecho, amarilla o
naranja en la marta y blanca en la Garduña. Su cuerpo es esbelto y alargado, la cabeza grande y
alargada, más clara que el resto del cuerpo, con las orejas no muy pequeñas y
bordeadas de blanco. El hocico es alargado y termina en una nariz color carne.
Sus patas son cortas, más oscuras que el cuerpo, y están provistas de 5 dedos
sin pelo en las plantas. Presenta una coloración parda más o menos oscura, con
una mancha blanquecina que tras ocupar toda la garganta y el pecho, se divide
para alcanzar la parte superior de las patas delanteras. La cabeza junto con el
cuerpo de la Garduña mide entre 41 y 51 cm, la cola entre 23 y 27 centímetros,
variando su peso entre 1,3 y 2,3 kilogramos. Las hembras están provistas de 2
pares de glándulas mamarias. La dentadura de la Garduña consta de un total de
38 piezas, contando la mandíbula superior con 6 incisivos, 2 colmillos, 8
premolares y 4 muelas, y la inferior con 2 muelas más. Existe una subespecie de
Garduña en las Islas Baleares, la cual se sospecha que se encuentre ya
extinguida.
Hábitat: La Garduña habita zonas montañosas y rocosas, con poca
vegetación. También se le encuentra en bosques de robles, hayedos, encinares,
etc. Su territorio puede alcanzar entre 8 y 10 metros de radio, por el cual
normalmente se desplaza por senderos y generalmente recorre todas las cimas y
elevaciones que en el existen.
Reproducción: Existen diversas opiniones acerca de los periodos de
reproducción de este animal, por lo que pudiera tener 2 épocas de celo, una
durante el mes de febrero, y la otra entre los meses de junio y agosto. No
obstante diferentes autores afirman que la primera es sólo un periodo de
excitación o falso celo, mientras que el segundo periodo corresponde al más
intenso y productivo o verdadero celo. Durante este celo real, los machos se juntan, peleándose y emitiendo
chillidos similares a los que produce un perro pequeño o un gato, recorriendo
largas distancias hasta encontrar una hembra con la cual aparearse y olvidándose
totalmente de la cautela y precaución que les caracteriza. Este periodo de celo
dura en cautividad unos 15 días. Tras la cópula, el macho suele abandonar a la hembra, la cual construye el
nido en el interior de una de las madrigueras, valiéndose para ello de hierbas,
plumas, hojas, musgo, etc. Debido a una característica común en algunos animales denominada
"implantación retardada", la hembra retendrá los espermatozoides
vivos del macho en su interior hasta aproximadamente el mes de enero, momento en
que los fecundará dando lugar al comienzo de la gestación real, que durará
unos 56 días, con lo cual desde el momento del acoplamiento hasta el momento
del parto habrían transcurrido unos 8,5 ó 9,5 meses. Tiene 1 sola camada anual, pudiendo tener lugar el parto entre los meses de
marzo y julio, en el cual pueden nacer de 2 a 7 crías, siendo lo normal que
nazcan entre 2 y 5. Las crías nacen sin pelo y con los ojos cerrados, pesando
en ese momento unos 30 gramos. Transcurridos unos 36 días, abren los ojos y
seguirán mamando hasta que cuenten con de 2 ó 2,5 meses de edad. Progresivamente irán saliendo al exterior de la madriguera para jugar,
siempre bajo la atenta vigilancia de la madre, a la que abandonarán cuando
alcancen la edad aproximada de 3 meses. Las Garduñas son capaces de reproducirse cuando alcancen una edad de entre
1,5 y 3,5 años.
Alimentación: Se puede alimentar de liebres y
conejos,
pájaros y sus huevos, ardillas, ratas, ratones, topillos, también de peces,
anfibios, reptiles, de miel, de frutos, sobre todo en otoño, sintiendo especial
predilección por los higos. Esporádicamente puede cazar crías de corzo y entrar en gallineros en busca
de aves de corral, matando muchas veces más de lo que necesita, comportamiento
debido posiblemente al revuelo de las aves al verla aparecer, lo que el instinto
de protección de la Garduña le lleva a zanjar los aspavientos rápidamente
para no ser descubierta. En mi modesta opinión, si al entrar la Garduña en el
gallinero, las aves permanecieran inmóviles y silenciosas, estoy seguro que
nuestra amiga únicamente mataría lo necesario y se lo llevaría velozmente a
algún lugar seguro donde disfrutar del festín.
Vida y costumbres: Es un animal solitario, con la excepción de la época
de celo, aunque a pesar de no formarse las parejas más que en esa época, sus
territorios durante el resto del año, no distan mucho unos de otros. Los machos son territoriales, no dudando en defender su territorio ante la
incursión de otro macho adulto. La actividad diaria discurre del anochecer al amanecer, aunque los jóvenes y
los adultos en celo, pueden tener también actividad durante el día. Permanece
activa durante todo el año, puesto que no sufre letargo. Su olfato está bien desarrollado, al igual que su vista, adaptada a la visión
nocturna y diurna, pero el más destacable de sus sentidos es su excelente oído,
que le previene del más mínimo indicio de peligro o de la presencia de una
posible presa. Este animal se desplaza normalmente dando pequeños saltos, es un buen
trepador (deja marcas de las uñas) y aunque también sabe nadar, evita el agua
a no ser que la temperatura sea elevada, a donde acudirá entonces para
refrescarse. Las huellas que deja la garduña, son parecidas a las de Marta, pero más fáciles
de localizar, ya que al no tener la planta recubierta de pelo, las marcas son más
nítidas. Normalmente aparecen impresos 4 dedos con uñas, midiendo las de la
pata delantera unos 3 ó 4 cm. de largo, por unos 3 ó 3,5 de ancho y las
correspondientes a la trasera, unos 4 cm de largo por 3 de ancho, medidas que
varían enormemente en función del tipo de suelo donde queden impresas. Los excrementos son sólidos y alargados, de unas medidas aproximadas de
entre 6 y 10 cm de largo por 1 ó 1,2 de ancho, su olor no es demasiado
repulsivo y normalmente son depositados en elevaciones del terreno, o cuando
aparecen en construcciones humanas, sobre un plástico, periódico, cartón,
etc. El color depende en gran parte a lo que comiera el animal, así, si se
alimentó de sangre, la cagarruta presentará un color negruzco, si comió
moras, morado, rojiza si ingirió bayas de ese color, etc. Suele afilar las uñas en la base de troncos gruesos, donde pueden quedar las
marcas de los arañazos. Si caza algún pájaro, abandonará restos como plumas, alas, patas, etc. Si
una Garduña mordiera una pechuga de pollo, la distancia entre los orificios de
los colmillos superiores distaría aproximadamente 1,5 cm. Cuando se excita o se asusta, emite una serie de sonidos muy estridentes
similares a chillidos, aunque también puede gruñir, gritar o producir
chirridos. Entre los animales que se alimentan de la Garduña destaca las grandes águilas,
el gato montés (Felis
silvestris), el lobo
(Canis lupus), el zorro
(Vulpes vulpes), etc. Dentro de ese territorio dispone de varias madrigueras las cuales ocupa
indistintamente, y pueden estar situadas entre piedras, tocones de árboles
viejos, grietas, etc. Durante el invierno suele frecuentar o instalarse en
construcciones humanas abandonadas o poco frecuentadas, como casas abandonadas,
graneros, pajares, etc. Dentro de la Península Ibérica, su distribución es más
o menos regular, siendo más abundante en el Noroeste, Álava, Cáceres y parte
de Granada. La Garduña de la Península no figura como amenazada. Por el
contrario falta en las Islas Canarias y en las Baleares se encuentra prácticamente
extinguida. La Garduña se encuentra en regresión debido principalmente a la
caza ilegal por parte de los furtivos, a las molestias ocasionadas por los
humanos y a la destrucción de su hábitat con la consiguiente reducción de sus
biotipos. Aparece recogida en el capítulo III del Convenio de Berna, el cual
indica que se debe investigar su situación en Ibiza, si es que todavía queda
algún ejemplar.
JABALÍ (Sus
scropha)
Descripción: El jabalí es muy parecido al cerdo doméstico. Su
cabeza es alargada y más o menos cónica, y termina en una especie de callo
plano. Los ojos son sumamente pequeños y densamente negros. El cuerpo es macizo
y robusto, con las patas bastante cortas pero muy fuertes. Las traseras son
ligeramente más bajas que las delanteras. La cola es corta. El pie está
provisto de dos dedos con pezuña, así como de dos rudimentos traseros más
elevados. Sus huella es muy característica. El pelaje está compuesto por cerdas largas y ásperas y una densa lana
inferior. Su coloración es de gris oscura a negra. as crías (jabatos) son
marrones, con tres o cuatro bandas longitudinales amarillentas a cada lado del
cuerpo. La cola es mediana y termina en una borla. Los caninos inferiores del macho están transformados en estructuras de
defensa. Los inferiores son largos y cortantes, mientras que los superiores están
curvados hacia arriba y son conocidos como colmillos o remolones. Los machos miden de 0,9 a 1,6 m, y las hembras de 0,9 a 1,2 m. Pesan de 155 a
265 kg. El macho es más robusto. El hocico de la hembra es más prolongado y
sus colmillos menos desarrollados.
Hábitat: El jabalí gusta de terrenos con matorrales, marismas,
bosque mediterráneo, bosques de coníferas, etc., regiones cubiertas de
abundante vegetación. Está presente en toda la Península Ibérica, siendo más
abundante en el centro, el norte de Andalucía y Cataluña.
Reproducción: Muy posiblemente, el jabalí se puede reproducir a
lo largo de todo el año, pero su época principal de celo se da entre noviembre
y principios de diciembre. Las hembras tienen un solo celo de 23 días al año y
fabrican una especie de "cama" con toda clase de vegetales. La gestación
dura cerca de cuatro meses y el parto ocurre entre febrero y abril. Tienen una
camada por año. Las crías, llamadas rayones, son capaces de ver y están bien recubiertas de
pelaje. Permanecen durante una semana en el cubil y después siguen a su madre.
Alcanzarán la madurez sexual a los dos años.
Alimentación: Se alimenta de todo, es omnívoro: frutos (bellotas,
castañas, bayas), tubérculos, raíces, cereales, gusanos, insectos, mamíferos
pequeños, culebras, hongos, frutas caídas, caracoles, huevos y pollos de aves
nidificantes en el suelo, crías de cérvidos, carroña, etc.
Vida y costumbres: El jabalí emite dos tipos de sonidos: gruñidos y
silbidos. De hábitos predominantemente nocturnos, durante el día suele
reposar en una especie de cama o pequeña excavación que realiza en el suelo,
al abrigo de rocas o matorrales. Su visión es escasa, pero su olfato y oído
son agudos. Generalmente vive en familias, con un macho y una hembra junto a sus
crías. Las hembras conducen a los rayones y a jabatos algo mayores, mientras
que los machos protegen la retaguardia del grupo. Los machos viejos viven también
en solitario. Los individuos de dos a cinco años suelen formar las conocidas
"piaras" o grupos separados de jóvenes machos. Tiene gran afición en
revolcarse en el barro y agua, con lo que elimina gran cantidad de parásitos de
su densa pelambrera, para a continuación frotarse fuertemente contra un árbol.
LINCE IBÉRICO (Lynx
pardina)
Descripción: El lince ibérico es un felino de tamaño mucho
mayor que un gato doméstico. Se caracteriza por su aspecto robusto, sus patas
largas y su cola corta con una borla negra en el extremo y que suele mantener
erguida batiéndola en momentos de peligro o excitación. Sus orejas están
rematadas por unos característicos pinceles compuestos por pelos negros rígidos
cuya finalidad posiblemente sea la de descomponer la redonda silueta de su
cabeza, favoreciendo de este modo su mimetismo. También son características
las patillas que cuelgan de sus mejillas y que aumentan progresivamente de tamaño
con la edad. Los jóvenes de pocas semanas carecen de patillas y casi de
pinceles y en los individuos de un año ya aparecen las patillas, aunque cortas,
que apenas cuelgan por debajo de la barbilla. Los machos tienen las patillas más
largas que las hembras. Su coloración varía de pardo a grisácea con los
flancos moteados de negro. Existen tres patrones de pelaje:
-
Mota fina: con numerosas manchas de pequeño tamaño y repartidas
uniformemente y de manera densa, que tienden a concentrarse en los flancos
laterales.
-
Mota gruesa A: Las manchas son de mayor tamaño y tienen cierta tendencia
a disponerse en líneas, apareciendo dos o más parejas de motas de mayor
tamaño a nivel de los hombros.
-
Mota gruesa B: Las motas son del mismo tamaño que en la mota gruesa A,
pero no se aprecia ninguna ordenación específica ni las manchas de los
hombros.
Los individuos adultos presentan un claro dimorfismo sexual en su tamaño y la
longitud de los penachos de las orejas y de las patillas. Sin embargo, machos y
hembras son muy similares en tamaño durante el primer año de vida. Las plantas
de sus patas son anchas y almohadilladas y le permiten desplazarse
silenciosamente.
Hábitat: El lince ibérico se encuentra exclusivamente en zonas muy
restringidas de España y Portugal. El hábitat principal del lince ibérico lo
constituyen las áreas de bosque mediterráneo bien conservadas, aisladas de la
actividad humana y con abundante matorral. El tamaño del territorio está
condicionado por la abundancia de presas potenciales, pero como media ocupa unos
10 kilómetros cuadrados. En zonas ricas en alimento, el territorio del lince
será algo menor que en zonas pobres. Dentro de este territorio suelen existir
distintas zonas vitales para el lince como las zonas de monte bajo para el
descanso y las zonas de campeo donde el lince estará en activo y que coinciden
con las de máxima densidad de conejos. Actualmente los núcleos mejor
conservados se limitan a Sierra Morena Oriental, Montes de Toledo Orientales y
Doñana. También hay poblaciones reducidas en Sierra de San Pedro y Sierra de
Gata, Sierra Morena Central y Occidental y algunos puntos de las Sierras Béticas
de Jaén y Granada.
Reproducción: El celo comienza entre enero y febrero, adelantándose
en regiones meridionales. El lince es un animal de hábitos solitarios, aunque
en esta época del año suele permanecer con su pareja. Las madrigueras se hacen
en lugares bien protegidos y escondidos como roquedos, árboles huecos, etc. La gestación dura 62 ó 63 días, tras la cual la hembra pare una media de 2
crías. Es la madre la que se hace cargo de los pequeños. A las cuatro semanas
suele cambiar de madriguera, y a los dos meses las crías son capaces de acompañar
a su madre en las cacerías. En otoño comienza la fase de dispersión, durante la cual los individuos
juveniles abandonan el territorio natal. Su capacidad de dispersión puede
llegar a ser considerable, atravesando zonas de regadío o plantaciones de
eucalipto. A pesar de esto, es demasiado frecuente que estos jóvenes se
encuentren con numerosas barreras infranqueables como carreteras, pozos, cepos y
lazos, y no lleguen a su destino. El lince ibérico alcanza su madurez sexual al año y medio de vida y llega a
vivir de 10 a 15 años.
Alimentación: El lince ibérico es el único carnívoro considerado
como especialista en conejos.
Esta especie le aporta del 80 al 90% de su alimentación. También consume anátidas,
ungulados, perdices, micromamíferos y aves. La aparición de estas presas en su
dieta depende de la época del año, de la disponibilidad de presas y de la
zona.
Vida y costumbres: En la mayoría de los casos, vive de manera
solitaria y nómada, mostrándose más sociable en la época de celo. Es un ágil cazador. Se aproxima sigilosamente a la pieza y salta sobre ella
con rapidez. Menos frecuentemente espera oculto a que pase cerca una pieza. Cuando las temperaturas máximas aumentan, los linces pasa más tiempo
descansando, al contrario que con las precipitaciones. Los linces juveniles son
básicamente crepusculares y diurnos, con un aumento de su actividad nocturna
después de su primer año de vida. Durante el invierno, los linces pueden tener actividad durante las 24 horas
del día, contrastando con sus hábitos casi estrictamente nocturnos en verano.
El lince ibérico se declaró especie protegida en 1966. Es el felino más
amenazado del mundo. De las 31 zonas en las que habitaba el lince en 1960, solamente quedan linces
en 8. La evolución de la distribución de la especie ha sido claramente
regresiva. Sólo en puntos muy concretos parece que la especie se ha mantenido
en buen estado. El lince ha ido perdiendo territorio debido generalmente a las
infraestructuras humanas, y por tanto las poblaciones se han ido separando paulatinamente unas de otras hasta llegar a estar totalmente
incomunicadas,
fragmentadas y aisladas por barreras de distintos tipos que impiden el
intercambio genético entre poblaciones. Éste es uno de los problemas actuales
más importantes para la conservación de la especie. Además de la fragmentación de las poblaciones, se enfrenta a otros
problemas, como los siguientes: El descenso de las poblaciones de conejo por enfermedades como la mixomatosis
o la neumonía hemorrágico-vírica. La pérdida de su hábitat, típicamente de zonas de cobertura vegetal densa
y baja densidad humana, a la que han afectado también las repoblaciones con
especies de crecimiento rápido (pino, eucalipto) que evitan la proliferación
de matorral, así como la ganadería intensiva con la consiguiente
sobre-explotación del estrato herbáceo, que limita las poblaciones de conejos.
La caza indirecta y los métodos no selectivos de caza, como los cepos y
lazos.
MURCIÉLAGO COMÚN
(Pipistrellus
pipistrellus)
Descripción: Es la especie de murciélago más pequeña de toda Europa. Su pelaje es de
color variable, aunque generalmente pardo rojizo, con el vientre más pálido.
También se conocen tonalidades grisáceas, pardas y hasta pardo-oscuras. Las
orejas son cortas, al igual que el hocico, triangulares y redondeadas en la
punta. No presenta dimorfismo sexual. Su tamaño es de 3 a 5 cm de longitud y de 19 a 25 cm de envergadura. Pesa
unos 8 g. La mayoría de los murciélagos tienen ojos muy pequeños, a veces tan
diminutos como la cabeza de un alfiler, capaces solamente de distinguir entre
luz y oscuridad, pero incapaces de diferenciar formas o tamaños. Desde muy antiguo, lo que más ha llamado la atención de los murciélagos
ha sido su peculiar sistema de orientación, basado en la ecolocación, el mismo
principio en que se inspiran nuestros sonares: emitiendo sonidos y recogiéndolos
después de rebotar en presas y obstáculos, el murciélago es capaz de volar y
cazar sin vacilación incluso en la más tenebrosa y negra de las noches. Su vuelo es rápido y espasmódico.
Hábitat:
Vive en zonas antropizadas, tales como pueblos, parques o ciudades, así como
en bosques, siempre y cuando encuentre refugios. Se distribuye por toda la Península.
Reproducción: La hibernación se produce desde noviembre hasta la primavera. El
apareamiento se lleva a cabo a finales de verano o primeros de otoño, formando
cada macho un harén de 10 hembras. Paren a mitad de junio, una o dos crías,
que volarán al mes de vida.
Alimentación: Es una especie gregaria que se concentra en densas masas tanto para hibernar
como para criar. Se alimenta de presas de pequeño tamaño, ya que ella misma
cabe incluso en la palma de una mano. Entre sus presas se encuentran mosquitos,
coleópteros y mariposas pequeñas.
Vida y costumbres:
Los quirópteros constituyen uno de los grupos de mamíferos con mayor
número de representantes en nuestro planeta. Cerca de mil especies de murciélago
han colonizado con éxito islas y desiertos, selvas y ciudades, campos y montañas.
Excepto en las regiones polares y unas cuantas islas oceánicas, hay murciélagos
en todo el mundo. Los quirópteros son, además, los únicos mamíferos que han adquirido la
capacidad de volar. Su enorme proliferación se debe probablemente a esta
extraordinaria habilidad. Y al hecho de que no han entrado en competencia con
los demás animales voladores: las aves. El reino de los murciélagos empieza
justo a la hora en que termina el de la mayoría de las demás criaturas aladas:
ellos son los amos del crepúsculo y de la noche. Quizá sea éste también uno de los orígenes de las oscuras leyendas y
supersticiones que rodea a estas inofensivas criaturas, incapaces de hacer daño
a nada que no sea un insecto. Gracias a ellos, en efecto, nos vemos libres de más
de una plaga. La ecolocación en los murciélagos consiste en la orientación por medio del
eco de los sonidos que previamente emiten los animales. Para poder emitir esos
ultrasonidos, los murciélagos disponen de una laringe de fuerte musculatura y
de unas cuerdas vocales muy desarrolladas. En general, son cuatro los tipos
diferentes de sonido que los quirópteros pueden emitir:
-
los verdaderos ultrasonidos, que, según las especies, son de cadencias y
número de impulsos variables, no excediendo en general las ondas ultrasónicas
de los dos o tres metros y pudiendo permitir al murciélago la distinción
entre una presa viva y un objeto inerte de tamaño semejante;
-
un grito de atención y alarma, en general, audible por el ser humano, con
una frecuencia de unos siete kilociclos;
-
una especie de ronquido emitido también en situación de alerta;
-
un suave tric o cric, rápido, de difícil interpretación y
prácticamente inaudible por el hombre.
Las alas de los murciélagos son superficies tan finas como el papel, de piel elástica,
que van desde la barriga y la espalda hasta las patas y la cola. La piel lleva
fibras musculares, conductos sanguíneos y nervios. El murciélago abre sus alas extendiendo los brazos y los esbeltos huesos de
las manos que refuerzan las alas. Durante el vuelo, el murciélago agita sus
alas usando sus grandes músculos pectorales. Las alas del murciélago no se
mueven simplemente de arriba a abajo. Los dos extremos delanteros de las alas
forman una elipse en el aire al bajar hacia la espalda, vuelven hacia delante y
se elevan otra vez por encima de la cabeza. En función de su tamaño, los murciélagos pueden batir sus alas de 12 a 18
veces por segundo. Una vez que ha ganado velocidad mediante el aleteo, el murciélago
también puede continuar su vuelo planeando.
Otras especies de murciélagos
son:
Murciélago de bosque
(Barbastella barbastellus)
Murciélago grande de herradura
(Rhinolophus
ferrumequinum)
Murciélago hortelano
(Eptesicus serotinus)
Murciélago orejirroto
(Myotis emarginatus)
Murciélago orejudo meridional
(Plecotus austriacus)
Murciélago ratonero grande
(Myotis myotis)
Murciélago ribereño
(Myotis daubentonii)
Nóctulo pequeño
(Nyctalus leisleri)
RATA COMÚN
(Rattus norvegicus)
Descripción: Su cabeza es maciza, con grandes orejas recubiertas de fino pelo, que
si las doblamos hacia abajo no llegan a los ojos. Éstos son prominentes, muy
vivos y normalmente negros. El color de la espalda es gris parduzco y el del vientre
gris más pálido.
La cola es larga, casi sin pelo, recubierta por unas escamas finas que forman
unos anillos, generalmente tiene 2 colores y mide menos que la longitud de la
cabeza y el cuerpo juntos (LCC). Las patas delanteras poseen 4 dedos más el pulgar
casi atrofiado, y las
traseras 5 dedos. La Rata Común suele medir entre 17,2 y 27 cm. a lo que hay que añadir la
cola que varía entre 14,9 y 23 cm. Su peso se sitúan entre los 180 y 580
gramos. Las hembras suele tener un total de 12 glándulas mamarias, distribuidas
normalmente en 4 pectorales, 2 abdominales y 6 inguinales. Su dentadura consta de 32 piezas, presentando tanto en la mandíbula superior
como en la inferior, 2 incisivos de crecimiento continuo, y 6 muelas, careciendo
de colmillos y premolares. Este animal normalmente no suele superar el año de vida.
Hábitat:
Se defiende en todo tipo de habitats, como edificios, alcantarillas,
graneros, granjas, basureros, setos cercanos a cultivos, etc. Perfora sus galerías
a unos 40 ó 50 cm. de profundidad, cuyas entradas son localizadas debido a que
acumula la tierra formando montones a su lado. Para la construcción del nido emplean diversísimos materiales, como son
tela, plástico, papel, paja, etc. La entrada a las madrigueras tiene entre 6 y
9 cm. de diámetro. Está situada en terrenos pendientes, de ella parten unas
sendas de entre 5 y 10 cm de ancho que unen los agujeros en la superficie, fácilmente
reconocibles por el montón de tierra que suele existir al lado de cada entrada.
Esta especie no tiene ningún problema de supervivencia.
Reproducción:
Tiene entre 5 y 6 camadas anuales. La cópula dura solamente de 2 a 3 segundos, durando la gestación entre 20 y
24 días. Pasado ese periodo, las hembras dan a luz de 1 a 16 crías, normalmente 7 u
8, y son alimentadas durante aproximadamente 1 mes. Las crías nacen sin pelo y
ciegas, y no abrirán los ojos hasta los 6 días. Las jóvenes ratas, serán aptas para la reproducción cuando hayan pasado
unas 11 semanas desde su alumbramiento.
Alimentación:
Su alimentación es omnívora, es voraz, pudiendo consumir diariamente lo
equivalente a 1/3 de su peso y todo le vale para comer, prefiriendo los
alimentos ricos en proteínas y féculas, como cereales; Aunque prefiere comer
materia vegetal como semillas, también come carne, lombrices, pececillos, y no
desprecia otros materiales como cartón, huesos, etc. Durante las estaciones de primavera y verano, puede alimentarse de huevos y
polluelos de aves, pequeños mamíferos, insectos, ranas y sapos, etc.
Vida y costumbres:
Es una especie nocturna, aunque donde no la molestan se vuelve algo más
diurna. Aumenta su actividad al amanecer y al atardecer. Sabe nadar y bucear
perfectamente, trepando también sin dificultad. Entre sus sentidos cabe destacar su olfato y su oído que son muy buenos. Por
el contrario su visión no está tan desarrollada. Vive en grupos sociales que varían bastante en cuanto a su número de
ejemplares. Es de destacar que estos grupos a su vez están divididos en varias
jerarquías, la dominante y las dominadas, que a su vez se divide en randos. Un
fenómeno curioso es el denominado "Rey de las ratas", que se produce
cuando varios ejemplares entrelazan sus colas de tal manera que luego no se
pueden soltar, por lo que mueren al no poderse mover ni alimentarse. La huella trasera que dejan las ratas comunes mide de 3 a 4,5 cm. dejando en
terreno blando también el rastro de la cola. Los excrementos están agrupados en letrinas más o menos habituales. tienen
forma cilíndrica, con uno de los extremos afilado. Miden aproximadamente entre
1,2 y 1.7 cm de largo por unos 0,6 cm. de grosor. De sus comidas suele dejar restos como trozos de ranas, sapos, de los cuales
únicamente come las patas traseras y las vísceras. Emite unos sonidos similares a un penetrante chirrido, al pelearse los gritos
son agudos y al verse acorralada se asemejan a gruñidos. Sus principales enemigos son sobre todo el hombre, aunque también es atacada
por zorros, aves
rapaces, mustélidos y gatos.
TOPO IBERICO (Talpa occidentalis)
Descripción: tiene
el cuerpo alargado y de forma cilíndrica, casi sin cuello. Las patas delanteras
son redondeadas, en forma de pala y acaban en 5 garras largas y fuertes
preparadas para excavar. No tiene orejas y sus oídos se encuentran cubiertos
por el pelo. Los ojos están cubiertos de piel que se transparenta. Su hocico es
relativamente corto y afilado, y posee unas vibrisas que le sirven como sentido
del tacto. La cola es muy corta, muy peluda, y mide 1,5 veces la longitud del
pie trasero, está también provista de pelos que le sirven como sentido del
tacto. Normalmente el Topo ibérico es de color negro brillante con reflejos
plateados, a excepción del hocico y las patas delanteras, que son de color
blanquecino. La cabeza junto con el cuerpo mide entre 9,4 y 13 cm., la cola
entre 2 y 2,7 cm., y su peso varía entre los 34 y los 66 gramos. El Topo ibérico posee un total de 44 piezas dentales, así, tanto en la mandíbula
superior como en la inferior tiene 6 incisivos, 2 colmillos, 8 premolares y 6
muelas.
Hábitat: Habita todo tipo de prados hasta una altitud de unos 1.300 metros, evitando
terrenos muy pedregosos. Construye el nido en un lugar escondido entre la fuerte
vegetación. Ocupa toda la Península Ibérica con excepción de los Pirineos. Falta casi
por completo en Cataluña, norte de Aragón, Navarra y País vasco; por el
contrario es muy abundante en Asturias. No ha sido localizado en las Islas
Baleares ni en las Canarias. No figura como especie amenazada, pero sí aparece recogida en el capítulo
II del Convenio de Berna, por lo que se considera en peligro grave de extinción
si no se adoptan especiales cuidados en cada país. El hombre (Homo sapiens), figura como su enemigo, a pesar de ser los topos
muy beneficiosos para la agricultura, al capturar insectos y oxigenar el
terreno.
Reproducción: La época de celo tiene una corta duración, y normalmente tiene lugar entre
los meses de marzo y mayo. Los machos entran en celo antes que las hembras,
produciéndose la copula y a continuación el periodo de gestación que dura
entre 28 y 42 días. Durante este periodo la hembra construye un nido esférico,
situado aproximadamente a 1 metro de profundidad, para dar a luz entre abril y
mayo, la única camada anual. Pueden nacer entre 2 y 8 crías, aunque lo más
frecuente es que sean 3 ó 4. Éstas nacen sin pelo y con los ojos cerrados y
pesan alrededor de 3,5 gramos. Transcurridos los primeros 14 días de vida, les crecerá el pelo, y cuando
cumplen los 22, abrirán por primera vez los ojos, para alcanzar al cabo de 1
mes, los 80 gr. de peso. Continuarán los pequeños topos mamando de la madre
hasta que alcancen las 4 ó 5 semanas de edad, abandonando el nido
posteriormente para iniciar una nueva vida. Cuando los pequeños Topos ibéricos
tengan entre 6 y 12 meses, estarán ya capacitados para poderse reproducir.
Alimentación: La base de su alimentación son las lombrices de tierra que caza en el
interior de sus galerías, sus larvas, babosas, materia vegetal, etc. Es un
animal muy voraz, no aguanta demasiadas horas sin comer, y puede consumir entre
40 y 50 gr. de alimento diario.
Vida y costumbres:
Es un animal solitario y subterráneo, que vive en galerías que pueden estar
situadas a una profundidad de entre 5 y 70 cm., aunque lo normal es que estén
entre 5 y 30 cm. Normalmente sólo abandona las galerías para alimentarse,
beber durante la época de escasez, o cuando los juveniles abandonan el nido
para comenzar una nueva vida. Permanece activo durante las 24 horas del día, alternando periodos de
actividad y descanso. El Topo ibérico posee una vista casi nula y unos sentidos del olfato y oído
muy pobres, por lo que su tacto se encuentra muy desarrollado, y como dijimos
antes, se reside en los pelos del hocico y de la cola, pudiendo detectar presas
a 1 metro de distancia. Las huellas dejadas por el Topo ibérico son muy difíciles de encontrar
debido a su vida subterránea, miden entre 1,1 y 1,5 cm., y cuando las deja en
suelo blando, marca también el vientre al arrastrarse. Las 5 uñas dejan huella
en una fila curvada de 5 depresiones. Debido a su vida subterránea, tiene pocos enemigos, pudiendo ser capturado
cuando se traslada por galerías superficiales o cuando sale al exterior por
gatos y zorros,
que normalmente no se lo come. Emite un gorjeo suave, que se vuelve más intenso cuando entra en combate.
ZORRO
(Vulpes vulpes)
Descripción: El zorro es del tamaño de un perro mediano, aunque con el cráneo
alargado y con el perfil superior casi recto, hocico muy puntiagudo y las orejas
grandes y triangulares. La cola es larga y está densamente cubierta de pelo,
por lo general con la punta blanca. Su pelaje es suave y espeso, de coloración
amarillenta-rojiza hasta pardo-rojiza en sus partes superiores y blanca en las
inferiores, y lo muda una vez al año (de primavera a otoño). La parte anterior
de las patas y pies son negros. Su variación de color, tanto individual como
geográfica, es amplia. Posee cinco dedos en la pata delantera y cuatro en la trasera, con uñas no
retráctiles en ambas, y presenta pocas glándulas sudoríparas en la piel, por
lo que la regulación la realiza a través de las vías respiratorias y la
lengua. El macho ladra y la hembra chilla. El zorro pertenece a la familia
Canidae. En España fueron descritas las
subespecies Vulpes vulpes silaceus (Miller, 1907) y Vulpes vulpes
crucigera (Bechstein, 1789), aunque los últimos estudios señalan que en
Europa no existen subespecies concretas. Sin embargo, sí que parece evidente la
diferencia morfológica, al menos en cuanto a tamaño y pelaje, entre los zorros
ibéricos meridionales y los septentrionales.
Hábitat:
El zorro está presente en toda la superficie de la Península Ibérica,
pero no vive en las Islas Baleares y Canarias. Su hábitat son principalmente las zonas boscosas, aunque también abunda en
regiones abiertas e, incluso, en las proximidades de asentamientos humanos y
basureros periurbanos, de los que se alimenta.
Reproducción: El zorro puede ser monógamo o polígamo. El celo, que tiene lugar de
diciembre a febrero (se adelanta en latitudes más bajas), viene marcado por un
período de receptividad de las hembras que dura entre 2 y 3 días, aunque puede
llegar hasta 3 semanas. La cópula que tiene lugar en estos días receptivos
dura unos 30 minutos. La gestación dura de 52 a 53 días, hasta marzo o abril, momento en
que la hembra da a luz en el interior de una madriguera a una camada que puede
ser de 3 a 8 cachorros, con un máximo de 12. Los zorreznos nacen completamente
cubiertos de borra, no abren los ojos hasta los 8-14 días, y a las 4 ó 5
semanas salen del cubil. Con 8 semanas ya pesan más de un kilo y presentan un pálido
color crema. El destete tiene lugar hacia la novena semana (los zorreznos ya
pesan 2-2,5 kg). A las 7 ó 10 semanas abandonan por completo la madriguera. Con
cinco meses pesan más de 3 kg y alcanzan la madurez sexual a los 9 ó 10 meses,
pudiendo reproducirse en la temporada de cría siguiente a su nacimiento. El cuidado de los cachorros corre a cargo principalmente de la madre,
aunque ocasionalmente el macho u otra hembra pueden intervenir en sus cuidados. La dispersión de los jóvenes zorros tiene lugar a finales de verano o
principios de otoño. Los machos se dispersan en todos los casos, mientras que
las hembras en ocasiones se quedan en el territorio donde nacieron.
Alimentación:
La capacidad del zorro para incluir cualquier tipo de alimento en su dieta le
permiten adaptarse a una gran diversidad de hábitats. Aunque su dieta también sufre variaciones geográficas (hay gran densidad de
zorros cerca de basureros periurbanos y en zonas residenciales), son también
importantes las variaciones estacionales. Por ejemplo, durante la época de
mixomatosis el zorro se alimenta en gran parte de conejos,
y en otoño-invierno suele consumir una gran cantidad de frutos. En resumen, el
zorro es omnívoro; se alimenta de insectos, huevos de ave, pollos, crías de
diversos mamíferos, liebres, aves de hasta el tamaño de un ganso, desechos de
origen humano, aunque en poblaciones naturales sobre todo se alimenta de ratones
y otros micromamíferos (sobre todo en el norte peninsular), conejos (en el sur), bayas y frutos.
Vida y costumbres: El zorro está activo principalmente durante el crepúsculo y la noche.
Es generalmente un animal solitario, aunque también pueden vivir en parejas
permanentes o en grupos de un macho y dos o tres hembras. A partir de la época
de celo vive aparejado (desde comienzos a mediados de invierno). Hasta la época
de cría, el macho permanece junto a la hembra (desde el inicio de la
primavera), llevando alimentos para los cachorros. El zorro es un animal discreto, que caza sobre todo por la noche. Durante el
día permanece oculto entre los matorrales o en sus madrigueras, excavadas en
parejes secos y escondidos, a menudo entre las rocas, los barrancos herbosos y
las espesuras. El apareamiento tiene lugar en enero y febrero y las crías nacen
hacia abril o mayo. Los zorrillos se crían primero en la madriguera subterránea,
en un blando nido bien guarnecido que comunica con el exterior por varios
pasajes. Estas madrigueras se agrandan y perfeccionan constantemente, y el zorro
las utiliza durante años. Los zorros pasan generalmente toda su vida en el
mismo territorio, y no son amigos de las incursiones lejanas. Durante el
transcurso de sus expediciones nocturnas cazan pequeños roedores, pájaros e
invertebrados de gran tamaño, sin despreciar los conejos, los cervatillos o los
animales domésticos. Cuando consiguen una presa grande, la llevan hasta la
madriguera para disponer de una reserva. El zorro presenta manos con cinco dedos de los que se impresionan
cuatro, ya que uno está situado bastante arriba. Además de las almohadillas de
los dedos, y de las cuatro patas, se marcan las uñas y una almohadilla
principal. Las huellas, de 5 cm de largo y 3-4 de ancho, son muy similares a las
de un perro pequeño, aunque la trasera es más estrecha, lo que le confiere un
aspecto alargado. Se puede distinguir de la huella de cualquier otro cánido de
su tamaño trazando una línea recta que pase entre las almohadillas centrales y
las laterales sin cortar a unas ni a otras. En la delantera los dedos están más
abiertos, por lo que es más ancha y tiene un aspecto relativamente más
redondeado que la trasera. Generalmente se desplaza al trote y con las huellas
en posición oblicua a la dirección en que se desplaza. La separación entre
dos huellas consecutivas es de unos 30 cm. Las huellas de zorro son frecuentes en casi cualquier medio, incluidos
basureros y zonas periurbanas. Como otros muchos carnívoros, frecuenta los
caminos y pistas en sus desplazamientos, por lo que es fácli encontrar sus
rastros. Acostumbra a escarbar las madrigueras de sus posibles presas, por lo que este
dato es otra evidencia de la actividad trófica de este frecuente canino. Al igual que hace el
lince
y el gato montés,
la pluma de las aves será cortada a poca distancia de su nacimiento con un
limpio mordisco causado por la muela carnicera. Tanto tejón como zorro
"fabrican" cubiles muy similares en su estructura interna. Tanto ésta
como su planteamiento van desde un simple agujero con una cavidad espaciosa a
una ramificación extensa de galerías. La diferencia fundamental se encuentra
en que el zorro acumula la tierra extraída alrededor de la entrada quedando un
abanico claramente visible; el tejón por el contrario la amontona fuera
de su guarida. Además el zorro despide un fuerte olor muy característico que
impregnará la entrada de la zorrera; esto no ocurre en el caso del tejón .
Otro dato típico es que en el caso del zorro, en especial en época de cría,
habrá restos de comida en la boca del cubil. Suele utilizar madrigueras de
conejo u otros animales que agranda. Los cubiles suelen encontrarse en terrenos
de arenas o arcillas y en los alrededores suelen abundar los excrementos. Sus deyecciones son de tamaño muy variable (5-20 cm. de longitud y
1,5-2,5 cm. de grosor) y suelen estar divididos en varios cuerpos. El color varía
con el tipo de alimento ingerido, así como su olor. En otoño, cuando se
alimenta frecuentemente de frutos, los excrementos desprenden un olor afrutado
muy característico. Los suele depositar en lugares prominentes, sobre piedras,
en pequeñas matas o cualquier sitio donde destaquen y sean fácilmente
olfateados y vistos por sus congéneres, ya que desempeñan una misión
comunicativa. Son frecuentes los huesos y restos de frutos, así como los
elitros y trozos quitinosos de insectos.
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