Sepúlveda
es uno de los lugares de mayor tradición de Segovia, de Castilla
y de toda España. Constituye uno de los focos del románico
castellano y forma junto a las Hoces del Duratón el corazón
mágico de la provincia.
De origen antiquísimo
los romanos aprovecharon la protección orográfica que
los ríos Duratón y Caslilla confieren a su terreno. Fue
poblada por visigodos y disputada por moros y cristianos incluyendo
al conde Fernán González. Tras la conquista de Toledo
por parte de Alfonso VI en el año 1085 varios lugares al norte
del Sistema Central se constituyen en núcleo defensivo.
De esta época
datan los restos de sus murallas, y las iglesias románicas que
alberga: El Salvador, Virgen de la Peña, San Bartolomé,
San Justo y Santiago (románico-mudéjar y reconvertida
en museo de interpretación de la Naturaleza).
Desde cualquier
acceso es imponente y majestuosa la villa con las torres del Salvador
y virgen de la Peña en las posiciones más altas. Sus estrechas
y serpenteantes calles rezuman raigambre y su plaza es de un pintoresquismo
que ha inspirado a pintores y poetas. Esta plaza mayor es un espacio
casi rectangular que en uno de sus extremos se cierra con los restos
del antiguo castillo reconvertido en ayuntamiento
Los restos de
la muralla no abundan, sin embargo la llamada “puerta de la fuerza”
con sus dos cubos flanqueando el vano de ingreso ofrece una estampa
de ruda solidez medieval.
Iglesia románica de San Salvador
La
iglesia de El Salvador de Sepúlveda pasa por ser la más
antigua de las segovianas, edificada en la última década
del siglo XI. Su arquitectura es noble por sus volúmenes del
mejor románico heredado del Camino de Santiago, por lo que su
maestro de obras debió provenir de allí. Sin embargo las
tallas de canecillos y capiteles muestran una encantadora rudeza más
propia de lo prerrománico. Tiene nave, presbiterio y ábside
con columnas y ventanales, además de una galería porticada
de datación incierta y una estupenda torre con ventanales ajimezados.
Iglesia románica de la Virgen
de la Peña
La
iglesia de Virgen de la Peña debió construirse en parte
en la primera mitad del siglo XII, como así certifica una inscripción
de su gran torre románica. A pesar de que otras partes son de
época posterior el parecido con El Salvador es evidente. Sin
embargo su portada tiene la peculiaridad de disponer de tímpano,
y toda ella decoración abundante con Pantocrátor y Tetramorfos,
ángeles sosteniendo un Crismón, los veinticuatro ancianos,
etc. Este tipo de puerta no se repite en toda la provincia.