Pedraza
es un símbolo de Segovia y de España. Se trata de una romántica
villa medieval plena de arte, un pueblo con muralla, castillo, plaza mayor
porticada, palacios, iglesias románicas y estrechas calles de ensueño.
Para hacer más deliciosa su vista no faltan los restaurantes típicos
y los hornos para degustar buenos a s de lechazo y cochinillo. Es un lugar
que nunca se olvida y al que siempre se vuelve.
Rodeada
de barrancos toda ella, la ciudad medieval, que inició su repoblación
en los siglos XI y XII, se asentó en lo alto del cerro, fortificado
con murallas, dejando sólo una puerta de acceso, la llamada "puerta
de la villa".
Fue declarada
Conjunto histórico-artístico en 1951 y muy recuperada
y mimada desde entonces con motivo del auge del turismo cultural y gastronómico.
Castillo
Se
encuentra al norte de la población, al filo de uno de los cortados
que rodea la villa. Fue construido entre los siglos XIII y XV y a su
porte monumental se le une su rica historia. Tras la batalla de
Pavía (1525) hospedó a los hijos del rey Francisco I de
Francia como rehenes reales. Zuloaga lo compró en 1927 para situar
su estudio de pintura. Hoy se puede visitar y contemplar, además
de la arquitectura gótica de sus muros, algunas buenas obras
del propio pintor Zuloaga. La mejor vista de esta fortaleza es al amanecer
desde la carretera que conduce al cercano pueblo de la Velilla.
Plaza Mayor
La
Plaza Mayor es una de las más bellas de España. Es un
espacio irregular con soportales que alberga, entre otros edificios,
el del Ayuntamiento y la Casa de la Comunidad de Villa y Tierra. En
este lugar se ubican algunos de los numerosos asadores y figones donde
se degustan buenas carnes de la tierra como cordero lechal y cochinillo,
además de morcilla y otros embutidos.
Iglesia románica de San Juan
Segovia
es tierra de buenas torres románicas como lo demuestra las existentes
en la capital o en Sepúlveda, entre otros muchas. En la villa
de Pedraza no podía faltar la suya que además forma parte
de la maravillosa vista de su plaza mayor. Pertenece a la parroquia
de San Juan, que por cierto, no es el único monumento de este
estilo en la villa. Además del campanario resta el ábside
original. La torre destaca por sus dos cuerpos superiores donde se abren
ventanales ajimezados enmarcados por columnas y arquivoltas de medio
punto.
Calles
Las
calles serpenteantes muestran un delicioso sabor añejo, como
consecuencia de esplendores pa s -sobre todo en el siglo XIII- y su
posterior paralización a partir del XVIII. Todas las casitas
tiene su encanto pero destacan sobremanera la antigua cárcel
y la casa de pilatos. La arquitectura, basada en la piedra caliza de
la comarca adopta tonos anaranjados y rosas muy cálidos, sobre
todo en los atardeceres soleados. Tampoco faltan las flores con las
que los pedrazanos adornan sus balcones.
Comarca pedrazana
Los
alrededores son también de un interés máximo para
el turismo pues la comarca pedrazana está salpicada de arquitectura
románica rural de encantadora sencillez. En aldeas casi abandonadas
o en prados verdes rodeados de bosques y montañas surge la milagrosa
estampa de la iglesia o ermita con columnas soportando arcos de medio
punto y encantadoras portadas que siempre intentan transmitir un mensaje
transcendente de paz y armonía a quienes se acercan. El "pórtico"
o galería porticada es, como en toda la provincia, el elemento
constructivo más característico y a la vez hermoso de
este arte segoviano y universal.
Ermita románica de la Virgen
de la Vega
Cercana
a la carretera que une Pedraza y Segovia, aislada en un prado, está
la hermosa ermita de Nuestra Señora de la Vega de Requijada.
Se dice que está ubicada sobre un viejo templo romano. Actualmente
tiene tres naves rematadas interiormente por tres ábsides, torre
en el lado norte, una buena portada de arquivoltas de medio punto y
una galería porticada con grandes capitales de cabezas humanas
entre volutas, aves picándose sus patas, sagitarios, arpías,
etc.
Castillo medieval de Turégano
De
origen e historia controvertida, el castillo de Turégano es una
caja de sorpresas porque al traspasar sus puertas no se encuentra un
patio de armas o dependencias militares sino la gran iglesia románica
de San Miguel, de tres naves de magnífica factura, de los siglos
XII y XIII. La espadaña del siglo XVIII es el único elemento
religioso que desde el exterior denuncia la presencia del templo. Los
muros exteriores y dependencias militares que rodean la iglesia son
fundamentalmente del siglo XV y XVI.
Iglesia románica de Sotosalbos
Se
trata de una de las iglesias más conocidas del románico
rural segoviano. Dispone de cabecera plana, torre am da en uno de sus
cuerpos y una hermosa galería de altas columnas dobles. Lo más
destacado, además de la talla de los capiteles, es la colección
de canecillos y metopas de la galería, con bustos de personajes
de la época, animales, flores y figuras geométricas de
inigualable imaginación y que se parecen a los de la cornisa
de San Juan de los Caballeros.
Iglesia románica de Torreiglesias
El
templo parroquial de Torreiglesias dedicado a Nuestra Señora
de la Asunción es un templo poco conocido, fundamentalmente porque
salvo los vecinos de la población y unos pocos estudiosos, nadie
conoce la monumental portada que queda escondida y olvidada por un porche
cerrado.
Aunque el interior
de la iglesia está renovado, es destacable su ábside de
tambor con tres ventanales. Lo más importante y que pasa desapercibido
-como hemos indicado- por estar tapada por un porche cerrado es su gran
portada de cinco grandes arquivoltas decoradas finos motivos florales,
además de con una serie de animales en diferentes actitudes que
se conservan perfectamente.
Ermita románica de El Arenal
Aunque
las galerías porticadas románicas en Segovia son muy abundantes,
no cabe duda que una de las más originales y de gran calidad
es la de El Arenal (Orejana) pues en sus capiteles se mezclan grandes
tallas de animales fabulosos con otros de figuras pequeñas enmarañadas
entre tallos vegetales, imitando el arte de Silos. No podemos olvidar
la entrada occidental de esta galería hermosamente decorada con
baquetones quebrados y una arquivolta con arquillos ocupados por cabezas
de personajes de la aristocracia medieval.