Esta iglesia era de estilo mudejar y se parecía a la iglesia toledana de Santa María la Blanca, pero se destruyó en 1899 por un incendio y no volvió a recuperar su aspecto original.
En esta iglesia es donde comenzó la revuelta
comunera en Segovia.
El médico se reunió con otros judíos en la sinagoga y decidieron arrojar la hostia consagrada en un caldero de agua hirviendo que tenían puesto al fuego. Pero antes de llegar a rozar el agua, la forma se detuvo en el aire, la sinagoga empezó a temblar y un muro se abrió de arriba a abajo: por allí salió mágicamente el cuerpo de Cristo y sobrevoló toda la ciudad para ir a refugiarse al monasterio de Santa Cruz. Dicen que para entrar hizo un pequeño agujero en la puerta que nunca se ha podido tapar.
Desde entonces, la sinagoga
se convirtió en templo cristiano y se estableció, en acción
de gracias, una fiesta anual que se celebra en catorce iglesias (cada año
en una iglesia): es la llamada fiesta de la catorcena.