Los secretos del té verde

 

El té verde

Origen e historia:

El té verde es una de las bebidas más antiguas del mundo y su origen e historia son un tanto curiosos. Durante siglos, el té verde o negro, permaneció como la bebida de preferencia en los países asiáticos. No fue hasta el siglo XVI que los exploradores europeos y comerciantes popularizaron el té en occidente. Entonces era carísimo. Rusia se convirtió en un importante país de paso para el transporte de té. Actualmente, es la segunda bebida más consumida mundialmente después del agua.

El té verde es consumido mayoritariamente en los países asiáticos (China, Japón e India). En estos países, el té significa bienestar, armonía, belleza, serenidad y se convierte en un ritual. China es el principal productor del té verde.

Características:

El té verde procede de la misma planta que el té negro (Camellia sinensis), y se obtiene secando las hojas por acción del vapor (sistema japonés) o por el calentamiento (sistema chino). Estos procesos casi no alteran su composición química. Las hojas del té verde no se dejan fermentar después de cosechado y antes del proceso de secado, para que retenga los ingredientes activos de la planta (polifenoles). Los polifenoles son esenciales en la fisiología de las plantas, para la pigmentación, crecimiento, reproducción y protección contra plagas. Algunos de los polifenoles dependen de la luz solar, por lo tanto, se encuentran en mayor concentración en las hojas y partes externas de la planta. Muchos de ellos han sido estudiados en la prevención del cáncer por su capacidad antioxidante. Entre ellos se encuentran: flavonas, isoflavonas, flavonoides, catequinas y taninas. El contenido de polifenoles varia en las diferentes plantas. El té verde contiene cuatro polifenoles, comúnmente llamados catequinas.

 

Información nutricional del té verde

Las hojas de té contienen muchas sales minerales, especialmente vitamina A, C, E y selenio (un buen equillo antioxidante), vitamina B-2, ácido fólico, calcio, cromo, magnesio, manganeso, hierro, cinc, fósforo, potasio, aluminio y flúor.

Contiene un 2-4% de alcaloides de los cuales los más abundantes son la cafeína y la teofilina.

Su 3 % en polifenoles (antioxidantes) son los que le confieren ese gran efecto medicinal antioxidante.

Como preparar la mejor taza de té:

La infusión tiene su importancia. Las catequinas del té verde son solubles en agua, y el grado de extracción de éstas depende del tiempo de contacto de las hojas en agua. Por eso, para aprovechar al máximo las propiedades de cualquier té lo mejor es hacer una infusión larga, de cinco o diez minutos. Con ello se consigue un té menos aromático y más áspero, justo lo contrario de lo que se plantea quien degusta y saborea el té, pero no siempre salud y gastronomía van unidas.
El agua es el factor que determinará el aroma y sabor del té. El agua mineral suele ser la más indicada. Con agua clorada no sale un buen té; ésta debe hervir 2 o 3 minutos para eliminarse el cloro. El agua blanda es preferible a la dura, pues el calcio "espesa" el ácido tánico contenido en el té.
El té verde no se ha de preparar con agua hirviendo, ya que saldría demasiado amargo. Por tanto, debe verterse en la tetera con las hojas justo antes de empezar a hervir, o en caso de que haya llegado al punto de ebullición, se ha de dejar enfriar un instante antes de verterla en la tetera.
Una buena tetera ha de tener la pátina que le da un empleo frecuente, pues mejora el sabor. La tetera ha de estar reservada sólo para el té. No es preciso lavarla, basta aclararla, ya que el jabón o el detergente disolverían la pátina y posiblemente estropearían el siguiente té. La tetera se calienta con un poco de agua hirviendo, que se hace girar en su interior, se tira y se deja secar antes de verter en ella el agua para la infusión. Entonces se introduce una cucharadita de té rasa (2 gramos) por taza, se vierte el agua caliente y se tapa la tetera. Los coladores de té dejan de ser buenos cuando se les cierran los orificios, ya que impiden que el aroma se expanda.
Las hojas de té verde se han de dejar reposar en agua entre 1 y 3 minutos como mínimo para que se desplieguen los aromas, pero pueden dejarse en infusión hasta 5 minutos. Cuanto más tiempo se dejen reposar, más pronunciado será el sabor amargo. Se puede tomar al natural o edulcorado. El azúcar aumenta algo el aroma, y en cambio la miel lo desvirtúa. Hay quien añade limón o una nube de leche.

 

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Anticancerígeno
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