Los secretos del té verde

 

El té verde como anticancerígeno

Muchas de las investigaciones de los efectos del té verde están centradas en el cáncer. Una de las más importantes acciones anticancerígeneas se debe a la inhibición de sustancias carcinogénicas como las nitrosaminas (usadas en Occidente como conservantes y presentes en los cigarrillos).

Estudios recientes realizados en la China, el Japón y los Estados Unidos confirman que el té bloquea en gran medida el desarrollo de diversos tipos de cáncer en los animales.

El doctor Allan Conney, de la Universidad Rutgers, encontró que, en concentraciones iguales a las consumidas normalmente por los seres humanos, el té contribuyó a bloquear en ratones hasta el 87% de los cánceres de la piel, el 58% de los cánceres gástricos y el 56% de los cánceres pulmonares. Otros estudios demuestran que los compuestos del té oolong y del té negro (té verde horneado y fermentado) también inhiben en cáncer en los animales.

Estos agentes anticancerosos se encuentran en el té de las marcas tradicionales, como Lipton y Twining, y también en el té de otras marcas comunes. Pero, para obtener el mayor efecto, prefiera el té verde, el cual se consigue en los mercados y restaurantes asiáticos.

La concentración de catequinas, sustancias anticancerosas, es mayor en el té verde. Los japoneses han identificado una catequina especialmente potente: la epigalocatequina (EGCG). Chi-tang Ho, químico de la Universidad Rutgers, descubrió las mayores cantidades de EGCG en el té verde.

El té oolong tiene apenas un 40% de este agente, mientras que el té negro contiene solamente un 10%. La razón es que una parte de las catequinas se destruyen cuando el té verde se procesa para producir el té negro.


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Anticancerígeno
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