Escríbenos:

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Introducción
El término moonmilk proviene del nombre de una cavidad kárstica situada en
Suiza, al sur del monte Pilatus, a una altitud de 1.710 m s.n.m. Esta cueva,
conocida desde el siglo XVI, se denominaba con el nombre de “Höhle mondmilchloch”,
es decir “Caverna de la leche de luna”, debido a la existencia en su interior de
unos depósitos no consolidados de color blanco, muy apreciados por sus supuestas
virtudes terapéuticas. De hecho, este material ha sido utilizado por la
farmacopea centroeuropea durante los siglos XVI a XVIII, como remedio para
numerosas enfermedades (como secante de úlceras, como antiácido y antidiarreico,
contra las fiebres malignas) y como cosmético de belleza para caras y manos
(Hill y Forti, 1986). Desde entonces, el moonmilk ha sido citado en cavidades
kársticas de más de una veintena de países, repartidos entre Europa central y
meridional, Centroamérica, Caribe, Estados Unidos, África central, Sureste
asiático y Australia. Ha sido objeto de numerosas controversias en relación con
su definición, composición mineralógica, génesis y nomenclatura, habiendo sido
utilizadas hasta 79 denominaciones diferentes (Heller, 1966, en Hill y Forti,
1986). Sin embargo, son muy escasos los trabajos encaminados a relacionar su
presencia con factores ambientales.
En este trabajo, se pone de manifiesto la presencia de depósitos de tipo
moonmilk en cavidades de la Península Ibérica, avanzándose, por primera vez en
este ámbito, algunos datos de su distribución geográfica, composición
mineralógica, posibles controles litológicos y ambientales y su génesis.
Definición y composición del moonmilk
El moonmilk de la cueva suiza donde fue inicialmente descrito es un depósito muy
plástico en estado húmedo, de color blanco, compuesto por más del 95% de calcita
micro o criptocristalina, dispuesta en capas de aproximadamente una décima de
milímetro de espesor (Fischer, 1993). Este autor limita la aplicación del
término moonmilk a los depósitos de composición exclusivamente carbonática,
sugiriendo la denominación “pseudomoonmilk” para aquellos otros formados
por especies minerales diferentes (sulfatos, fosfatos, silicatos). Bernasconi
(1981) propone el uso de la denominación “white plastic masses” para
todos los depósitos subterráneos similares al moonmilk, cualquiera que sea su
composición mineralógica, siempre y cuando constituyan un sistema de dos fases,
sólido y agua, reservando el término moonmilk para los depósitos cuya fase
sólida supere el 90% de calcita identificada mineralógicamente. Sin embargo,
frente a estos dos autores que restringen el término a los depósitos de una
composición mineralógica determinada, son numerosos los autores (e.g. Hill y
Forti, 1986) que describen el moonmilk como un tipo de espeleotema o depósito
endokárstico de origen químico (o bioquímico, como se comentará más adelante),
caracterizado por sus propiedades físicas y su aspecto, compuesto por diferentes
especies mineralógicas, entre las cuales se encuentran, además de los carbonatos
más comunes en medio kárstico (calcita y aragonito), otros menos habituales,
como monohidrocalcita, dolomita, magnesita, huntita, hidromagnesita,
nesquehonita e hidrocincita; también en algunos casos se ha citado la presencia
de pequeñas cantidades de minerales ajenos al grupo de los carbonatos, como
yeso, algunos fosfatos y silicatos (Bögli, 1980; White, 1988; Hill y Forti, 1986
y 1997; Ford y Williams, 1992; Moore y Sullivan, 1997). Incluso llegó a
proponerse a principios del siglo XX un nuevo mineral (lublinita) para una
variedad de calcita fibrosa típica de este tipo de depósitos. No obstante, la
mayor parte de los autores modernos (Bernasconi, 1981) desaconsejan la
utilización de ese término. Hill y Forti (1986) establecen que la calcita es el
mineral más abundante en el moonmilk presente en las cuevas desarrolladas en
calizas, mientras que la hidromagnesita lo es en los depósitos existentes en
aquellas cavidades abiertas en rocas dolomíticas.
Génesis del moonmilk
La génesis del moonmilk ha
sido objeto de numerosas controversias, y aún permanece poco clara. Es un
depósito que sólo se ha identificado en ambientes subterráneos (Bull, 1983),
bien sean naturales (cavidades kársticas) o artificiales (túneles). Se han
propuesto varios mecanismos para explicar el origen de este tipo de depósitos.
Hill y Forti (1997) citan los siguientes: 1) el enfriamiento de la caliza debido
a la acción de agua subterránea a muy baja temperatura puede producir la
expulsión del dióxido de carbono contenido en la roca, provocando la formación
de un fluido lechoso en las paredes de la roca; 2) la desintegración o
transformación de la roca o de espeleotemas previos; 3) la precipitación directa
de los componentes del moonmilk a partir de soluciones provenientes de la
interacción con la roca del agua de infiltración rica en dióxido de carbono,
bajo determinadas condiciones ambientales que impiden el crecimiento
macrocristalino; y, por último, 4) una génesis ligada a la presencia o actividad
de microorganismos, bien por corrosión bioquímica de la roca por ácidos
orgánicos producidos por los mismos, o bien por precipitación activa de moonmilk
por ciertos grupos de bacterias. Como puede verse, alguno de estos mecanismos
sólo son aplicables en condiciones muy determinadas, y descartables en función
de las circunstancias concurrentes en cada caso a analizar.
Un aspecto recurrente en las
discusiones genéticas sobre este material ha sido la participación activa de
microorganismos. Pochon et al. (1964) cultivaron bacterias del género
Macromonas a partir de depósitos de moonmilk, sin demostrar que
participaran activamente en su génesis. También se ha citado la presencia de
otros micoorganismos, entre ellos Bacillus brevis, Perabacterium
spelei, actinomicetes y algas cianofíceas, sin que quede claro el papel
activo de los mismos.
Otro aspecto interesante es la
síntesis de moonmilk en laboratorio, que ha sido abordada por Gèze y Pobeguin
(1958), a partir del tránsito en tubos capilares horizontales de una disolución
acuosa de carbonato cálcico rica en CO2. Viehmann y Motiu (1974)
estudiaron el comportamiento en laboratorio, durante un periodo de tiempo largo,
de perlas de las cavernas de moonmilk procedentes de una cueva rumana,
apreciando incrementos y disminuciones de tamaño y peso en función de la humedad
ambiental.
El papel del clima (sobre todo
el control ejercido por la temperatura) también parece ser importante. Pese a
haber sido inicialmente descritos y estudiados en regiones alpinas frías, los
depósitos de tipo moonmilk parecen ser más abundantes, en lo relativo a las
cantidades depositadas, en las cavidades tropicales, y por extensión, en las
regiones templadas y cálidas.
Moonmilk en cavidades españolas

Fig. 1 |
Posiblemente sean muy numerosas
las cavidades de la Península Ibérica y Baleares donde estén
presentes depósitos de tipo moonmilk. Sin embargo, hasta la
actualidad no han llamado la atención de los investigadores. En este
trabajo se consideran cuatro cavidades en las que hemos identificado
dichos depósitos. Estas cuevas poseen características singulares que
las hacen especialmente interesantes para un análisis de conjunto de
la presencia del moonmilk y su posible significado. Las cavidades
son las siguientes: Cueva de Nerja (Nerja,
Málaga), Cueva del Agua (Iznalloz, Granada), Cueva de Valporquero (Valporquero,
León) y Torca de Bernallán (Ruesga, Cantabria) (Fig.1). |
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Las características de las cuatro cavidades, de su entorno y del
moonmilk presente en su interior se resumen en la tabla 1. Como puede
apreciarse, las cavidades están situadas en diferentes ámbitos
geológicos y geográficos, presentando distintas condiciones ambientales,
tanto exteriores como endokársticas.
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Loc |
Alt |
T ext |
P |
R/E |
Tip cav |
Sit |
|
Cueva de Nerja,
Málaga |
150 |
18 |
490 |
mármol triásico |
horizontal, con
grandes volúmenes |
techo,suelo |
|
Cueva del Agua,
Granada |
1.730 |
8,9 |
900 |
calizas y dolomías
jurásicas |
laberíntica, salas
de gran tamaño |
paredes, suelo |
|
Cueva de Valporquero, León |
1.309 |
9 |
1.500 |
calizas y dolomías paleozoicas |
rectilínea, con río subterráneo activo |
paredes y suelo de pequeños voladizos |
|
Torca de Bernallán, Cantabria |
940 |
8 |
2.500 |
calizas cretácicas |
sima y red horizontal inferior |
suelo detrítico y paredes de roca |
|
|
Loc |
T int |
Asp |
Ent |
Min |
Edad |
|
Cueva de Nerja,
Málaga |
19-20 |
masa untuosa, blanca-gris |
excéntricas y
fistulosas |
poliminerálico,
rico en huntita |
Pleistoceno Superior-
Holoceno actual |
|
Cueva del Agua,
Granada |
9,5 |
masa plástica, blanca |
fistulosas, goteos activos |
carbonatos ricos en magnesio |
Pleistoceno Superior-
Holoceno actual |
|
Cueva de Valporquero, León |
6-9 |
masa plástica blanca-gris |
excéntricas y fistulosas |
monominerálico,
hidromagnesita |
reciente-actual |
|
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Tabla 1.
Características de las cavidades con moonmilk y de los depósitos estudiados. |
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Loc:
nombre de la cavidad y provincia en la que se halla; Alt:
altitud de la boca, en m s.n.m.; T ext:
temperatura media anual en el exterior, en ºC; P:
precipitación media anual, en mm; R/E:
tipo y edad de la roca en la que se desarrolla la cavidad; Tip cav:
tipo de cavidad; Sit:
ubicación del moonmilk en el interior de la cavidad; T int:
temperatura interior de la cavidad en ºC; Asp:
descripción de visu del moonmilk; Ent:
características del entorno inmediato de los depósitos; Min:
composición mineralógica dominante en el moonmilk; Edad:
edad relativa del depósito. |
La Cueva de Nerja se encuentra en el extremo sureste de la provincia de Málaga,
muy cerca de la línea de costa mediterránea, a baja cota, con alta temperatura
media exterior e interior y precipitaciones medias anuales moderadas (ver Tabla
1). Es una gran cavidad, con un vacío de unos 265.000 metros cúbicos y una
superficie proyectada en planta de 35.000 metros cuadrados. Abiertas en mármoles
dolomíticos triásicos del Complejo Alpujárride (Zona Interna de la Cordillera
Bética), sus salas son de grandes dimensiones, con alturas de hasta 30 metros, y
una gran profusión de espeleotemas, pertenecientes a diferentes generaciones
pleistocenas (Durán et al., 1993). Es una cueva muy bien estudiada,
existiendo numerosos trabajos geológicos, hidrogeológicos y ambientales sobre la
misma (ver, entre otros, Andreo y Carrasco, 1993; Durán et al., 1993;
Carrasco et al., 1995, 1999; Liñán et al., 2000). Parcialmente
habilitada para el turismo subterráneo, con 500.000 visitantes al año, los
depósitos de moonmilk se localizan en el sector no accesible al público.
La Cueva del Agua es una cavidad situada en las cumbres de Sierra Arana, en la
provincia de Granada. Posee un laboratorio subterráneo en su interior, que
permite el control de las variables ambientales de la atmósfera subterránea y de
las aguas de infiltración (Sánchez Martos et al., 1999). Se desarrolla en
calizas y dolomías jurásicas del Subbético Interno (Zona Externa de la
Cordillera Bética), y constituye un buen ejemplo de cavidad de montaña media
mediterránea, con clima frío.
La Cueva de Valporquero es una cavidad hidrogeológicamente activa, con un río
subterráneo en el nivel inferior (Durán et al., 1999). Se localiza en el
norte de la provincia de León, al sur de la Cordillera Cantábrica. Excavada en
dolomías y calizas paleozoicas, su desarrollo conocido es de unos 3.500 metros,
con salas y galerías de gran amplitud. Se han detectado en su interior varias
generaciones de espeleotemas pleistocenos y holocenos (Durán y Heredia, 1997;
Barea et al., 1998). Está habilitada parcialmente para su vista
turística, existiendo controles de los parámetros ambientales e hidrológicos
endokársticos (López-Martínez et al., 1998, 2000). Presenta un clima
exterior e interior frío, situándose el moonmilk en los niveles hidrológicamente
inactivos del sistema.
La Torca de Bernallán es una sima de más de 500 metros de profundidad,
conectada con una red horizontal de gran desarrollo (más de 10 kilómetros),
situada en Cantabria. Se abre en calizas cretácicas del Complejo Urgoniano. El
moonmilk presente en esta cavidad es totalmente diferente al de las anteriores,
y su presencia había sido puesta de manifiesto por Barea y González Gallego
(1997). Se encuentra a unos 500 metros de profundidad respecto a la boca de la
sima, en galerías con fuertes corrientes de aire. Su aspecto es el de unos copos
algodonosos, de color blanco, situados sobre las paredes calizas, encima de
espeleotemas anteriores o en el suelo de la cavidad, constituido por sedimentos
detríticos endokársticos. Es el único caso de composición exclusivamente
calcítica de todos los moonmilks analizados.
Actualmente se encuentran en estudio con diferentes técnicas, las
características mineralógicas y geoquímicas del moonmilk existente en las
cavidades citadas, estando ya disponibles algunos resultados preliminares, que
se avanzan parcialmente en este trabajo y en Casas et al. (2001).
Características de los depósitos de moonmilk
Los depósitos estudiados se sitúan en lugares de las cavidades que poseen
ciertas características comunes. Por ejemplo, en la mayoría de los
emplazamientos, es particularmente abundante la presencia de espeleotemas
característicos de microflujos de agua a presión, como excéntricas y fistulosas.
La mayor parte del moonmilk se observa en el suelo de las cavidades, en
acumulaciones que pueden alcanzar varios metros cuadrados de extensión y unas
pocas decenas de centímetros de espesor; pero también aparece adosado a paredes
y techos, formando masas en torno a los espeleotemas antes mencionados. En
general, se encuentra en entornos húmedos e independientes de la altura de
bóveda, que puede ser variable entre menos de un metro y superior a los veinte
metros.
El aspecto in situ del material estudiado es el de una masa pastosa, con
aspecto cremoso, de gran plasticidad y untuosa al tacto. Presenta color blanco,
alterado en superficie a gris claro. Por lo general posee un alto grado de
humedad, aunque en algún caso se ha localizado prácticamente seco, siendo
entonces su aspecto pulverulento y algo más oscuro. En la Cueva de Nerja, el
contenido en humedad de alguno de los depósitos de moonmilk ronda el 30%, siendo
su densidad entre 1,72 y 1,84 g/cm3.
Desde el punto de vista
mineralógico, la mayoría de los moonmilks que hemos analizado presenta una
composición netamente carbonatada, en ocasiones con trazas de minerales de la
arcilla. Los correspondientes a cavidades abiertas en rocas calcico-magnésicas
(dolomías o mármoles dolomíticos) tienen como componentes mayoritarios minerales
ricos en magnesio (huntita, hidromagnesita y dolomita), mientras que el único
caso de cavidad abierta enteramente en calizas presenta un moonmilk claramente
cálcico, con calcita como única especie mineral presente.
Discusión y conclusiones
Del análisis de los depósitos
de moonmilk y de las cavidades en que se encuentran, se deduce lo siguiente:
- Se constata la
presencia de moonmilk en varias cavidades kársticas naturales de la Península
Ibérica, situadas al norte y al sur de la misma.
- El moonmilk se
ha detectado en cavidades situadas en diferentes ámbitos geológicos y
geográficos, bajo condiciones ambientales diversas, tanto exokársticas como
endokársticas. En este último sentido, se ha localizado tanto en regiones frías,
a cotas medias y altas, con temperaturas hipogeas menores de 10ºC, como en
cuevas cálidas, a baja cota, con temperaturas de 20ºC. En este último caso,
correspondiente a la Cueva de Nerja, parece más abundante y generalizado este
tipo de depósitos.
- Dicho depósito endokárstico se presenta espacialmente asociado a determinadas características
del entorno. En varias de las cavidades estudiadas se asocia netamente a
espeleotemas indicativos de microflujos de agua a presión, como excéntricas y
fistulosas. Esta relación ha sido puesta de manifiesto por otros autores con
anterioridad. Por ejemplo, Barón et al. (1957) citan la presencia de
moonmilk huntítico en la Cueva de Clamouse (Francia), una de cuyas
características más destacables es la profusión de excéntricas de aragonito.
También Hill y Forti (1986) relacionan la existencia de otros espeleotemas
típicos de flujos de soluciones a presión (como los denominados cave balloons,
bolas huecas compuestas generalmente de hidromagnesita; y los coraloides de tipo popcorn), con la presencia de moonmilk. Esta circunstancia obliga a
pensar, en la mayoría de los casos españoles analizados, en una relación
genética del moonmilk con soluciones con alta presión parcial de CO2,
y una gran influencia de los procesos de desgasificación y evaporación. En el
caso de la Torca de Bernallán, las fuertes corrientes de aire existentes deben
jugar un papel dominante en la génesis del moonmilk, al tiempo que condicionan
claramente el crecimiento de otros espeleotemas existentes junto a estos
depósitos, que lo hacen orientados en la dirección del viento subterráneo
dominante. En ninguno de los casos observados, parece necesario invocar
intervención directa de microorganismos en la génesis del moonmilk.
- En todos los
casos analizados existen evidencias de moonmilk actual o muy reciente, aunque
también se han localizado ciertos depósitos que hacen pensar en un momento de su
formación anterior al actual (incluso Pleistoceno). No obstante, es muy probable
que dadas las características fisico-químicas del material, la preservación del
moonmilk durante largos periodos de tiempo sea difícil, lo que pudiera explicar
la ausencia de estos depósitos en muchas cavidades.
- Se constata la
consideración del moonmilk como un depósito endokárstico muy particular, mono o
polimerálico, de composición variable en función del tipo de roca en que se abre
la cavidad y de las circunstancias ambientales y los procesos que controlan el
equilibrio de las distintas especies carbonatadas frecuentes en el medio
endokárstico. En este sentido, existen netas diferencias entre el moonmilk
calcítico presente en cavidades abiertas en calizas (Torca de Bernallán) y el
moonmilk rico en carbonatos magnésicos de las cavidades desarrolladas en
dolomías (el resto de las estudiadas). El moonmilk magnésico puede tener
minerales hidratados (como la hidromagnesita, caso de la Cueva de Valporquero) o
no (huntita y otros carbonatos, como en la Cueva de Nerja), en función
posiblemente de las circunstancias ambientales, y más concretamente de la
temperatura subterránea.
- Por último, se
apunta la posibilidad de considerar el moonmilk, en función de su composición,
como un indicador ambiental y paleoambiental en ambiente kárstico.
Agradecimientos
El presente trabajo es una contribución al Proyecto PB97-1267-CO3-02 de la
Dirección General de Investigación Científica y Técnica. También ha estado
parcialmente financiado por el proyecto “Estudio del endokarst de la Cueva de
Nerja”, perteneciente al Programa Científico de la Fundación Cueva de Nerja.
Los autores agradecen a Ovidio Altable, Manuel González Ríos, Ángel Jiménez,
Federico Ramírez, Antonio Rivas y al grupo
espeleológico SECJA
la colaboración y el apoyo recibidos para la recogida de los materiales
estudiados.
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