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SITUACIÓN
Y APROXIMACIÓN AL CAÑÓN
Partiendo de la localidad gaditana de Ubrique,
nos dirigiremos por la carretera en dirección a Cortes de la Frontera.
A unos doce kilómetros encontramos una mole caliza llamada "Peñón
del Berrueco". Aquí nos desviaremos por un carril (o pista forestal)
situado a la derecha de la carretera, éste nos introducirá
en uno de los bosques mediterráneos más importantes del mundo,
que da cobijo a toda una serie de fauna y flora características
de este tipo de entornos y de una gran belleza natural. Es el Parque Natural
de los Alcornocales. En él también se encuentra uno de los
sistemas kársticos más conocidos en la zona: el complejo
de Motillas. Este carril nos lleva a la Estación de Gaucín,
lugar donde dejaremos nuestros vehículos.
A partir de aquí deberemos continuar andando
por la vía del ferrocarril, en dirección Este. Inmersos en
el sonido del choque de las piedras de la vía, provocado por nuestro
desacompasado caminar, nos dirigiremos hacia la entrada al cañón
expectantes ante la posibilidad de encontrarnos con algún tren que
nos haga dar con nuestros cuerpos y mochilas en tierra, en medio de la
oscuridad de alguno de los cuatro túneles que deberemos pasar antes
de situarnos en el comienzo del descenso. Antes de salir del último
túnel, tendremos la posibilidad de observar entre los arcos que
dan al exterior, las paredes de unos doscientos metros de altura que presenta
el cañón. Esta es la salida a la parte más ancha del
mismo, desde ahí nos esperan unas largas badinas. Continuamos de
nuevo por el interior del túnel hasta su final. Una vez fuera de
él, nos dirigiremos por la derecha hacia el borde de la pendiente,
donde se sitúan las primeras pozas. Antes de bajar, y si miramos a la derecha
veremos un pequeño puente, llamado "Puente de los Alemanes", que
cruza de un lado a otro el enorme farallón de caliza. Allí
podemos asomarnos antes de comenzar el descenso y así hacernos idea
del aspecto que presenta el cañón, también es posible
contemplar las fascinantes paredes cubiertas de vegetación, que
sin duda alguna complementan magníficamente bien el entorno.
DESCRIPCIÓN DEL DESCENSO
Bajamos una corta pedrera hasta el cauce del
río, allí nos colocamos los neoprenos y listos. Comenzaremos
a descender entre bloques, en una zona de cauce excavado, hasta dar a una
primera badina que se puede saltar sin problemas. Poco a poco las paredes
se estrecharán y tras descender unos cortos rápeles (4 y
6 metros), apareceremos metidos en grandes badinas rodeados de multitud
de formas caprichosas de la roca provocadas por el transcurrir del tiempo y el continuo paso del agua. Más
adelante nos iremos encontrando con más rápeles (5 y 5 metros)
y algún salto, habrá que tener cuidado en alguno de ellos
pues existen grandes troncos empotrados. Nos adentramos cada vez más
por los recovecos y las formaciones que nos presenta el cañón,
hasta ir a pasar unos oscuros de gran belleza.
Después de los oscuros, apareceremos
en una gran badina, tras ella las paredes se van abriendo progresivamente.
Más adelante se presenta encajonado entre las paredes, una enorme
roca de dimensiones inesperadas. Poco antes de llegar a su altura tendremos
que meternos entre unos grandes bloques para continuar con nuestros descenso.
Pronto aparecerá el túnel por el que habíamos pasado
en la aproximación, a partir de aquí nos encontraremos con
una zona seca, hasta llegar a una primera gran badina, y una segunda de
unos doscientos metros de longitud, en cuyo final se encuentra el sifón
de Buitreras y que es el final de nuestro descenso. En este punto nos quitaremos
los neoprenos y tendremos tiempo para asimilar todo lo que hemos dejado
tras nosotros.
Volveremos por la senda que transcurre por
la margen derecha del río, hasta llegar de nuevo a la estación
de ferrocarril. Allí nos espera el colofón de la actividad,
iremos "ancá Concha" y nos deleitaremos con una comida típica
del lugar.
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