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En Internet desde 21/01/97                                                                                                 Actualizada 01/09/2003
 

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Boletín Espeleógico SECJA, nº 1

ANGOSTURA DEL GUADIARO, ESTACIÓN DE GAUCÍN (MÁLAGA)

 

Miguel Ángel Moreno Lucia, GESUB

 

 

 

 SITUACIÓN Y APROXIMACIÓN AL CAÑÓN

  Partiendo de la localidad gaditana de Ubrique, nos dirigiremos por la carretera en dirección a Cortes de la Frontera. A unos doce kilómetros encontramos una mole caliza llamada "Peñón del Berrueco". Aquí nos desviaremos por un carril (o pista forestal) situado a la derecha de la carretera, éste nos introducirá en uno de los bosques mediterráneos más importantes del mundo, que da cobijo a toda una serie de fauna y flora características de este tipo de entornos y de una gran belleza natural. Es el Parque Natural de los Alcornocales. En él también se encuentra uno de los sistemas kársticos más conocidos en la zona: el complejo de Motillas. Este carril nos lleva a la Estación de Gaucín, lugar donde dejaremos nuestros vehículos.

  A partir de aquí deberemos continuar andando por la vía del ferrocarril, en dirección Este. Inmersos en el sonido del choque de las piedras de la vía, provocado por nuestro desacompasado caminar, nos dirigiremos hacia la entrada al cañón expectantes ante la posibilidad de encontrarnos con algún tren que nos haga dar con nuestros cuerpos y mochilas en tierra, en medio de la oscuridad de alguno de los cuatro túneles que deberemos pasar antes de situarnos en el comienzo del descenso. Antes de salir del último túnel, tendremos la posibilidad de observar entre los arcos que dan al exterior, las paredes de unos doscientos metros de altura que presenta el cañón. Esta es la salida a la parte más ancha del mismo, desde ahí nos esperan unas largas badinas. Continuamos de nuevo por el interior del túnel hasta su final. Una vez fuera de él, nos dirigiremos por la derecha hacia el borde de la pendiente, donde se sitúan las primeras pozas. Antes de bajar, y si miramos a la derecha veremos un pequeño puente, llamado "Puente de los Alemanes", que cruza de un lado a otro el enorme farallón de caliza. Allí podemos asomarnos antes de comenzar el descenso y así hacernos idea del aspecto que presenta el cañón, también es posible contemplar las fascinantes paredes cubiertas de vegetación, que sin duda alguna complementan magníficamente bien el entorno.

 

DESCRIPCIÓN DEL DESCENSO

  Bajamos una corta pedrera hasta el cauce del río, allí nos colocamos los neoprenos y listos. Comenzaremos a descender entre bloques, en una zona de cauce excavado, hasta dar a una primera badina que se puede saltar sin problemas. Poco a poco las paredes se estrecharán y tras descender unos cortos rápeles (4 y 6 metros), apareceremos metidos en grandes badinas rodeados de multitud de formas caprichosas de la roca provocadas por el transcurrir del tiempo y el continuo paso del agua. Más adelante nos iremos encontrando con más rápeles (5 y 5 metros) y algún salto, habrá que tener cuidado en alguno de ellos pues existen grandes troncos empotrados. Nos adentramos cada vez más por los recovecos y las formaciones que nos presenta el cañón, hasta ir a pasar unos oscuros de gran belleza.

 

  Después de los oscuros, apareceremos en una gran badina, tras ella las paredes se van abriendo progresivamente. Más adelante se presenta encajonado entre las paredes, una enorme roca de dimensiones inesperadas. Poco antes de llegar a su altura tendremos que meternos entre unos grandes bloques para continuar con nuestros descenso. Pronto aparecerá el túnel por el que habíamos pasado en la aproximación, a partir de aquí nos encontraremos con una zona seca, hasta llegar a una primera gran badina, y una segunda de unos doscientos metros de longitud, en cuyo final se encuentra el sifón de Buitreras y que es el final de nuestro descenso. En este punto nos quitaremos los neoprenos y tendremos tiempo para asimilar todo lo que hemos dejado tras nosotros.

 

  Volveremos por la senda que transcurre por la margen derecha del río, hasta llegar de nuevo a la estación de ferrocarril. Allí nos espera el colofón de la actividad, iremos "ancá Concha" y nos deleitaremos con una comida típica del lugar.

 

 

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RECOMENDACIONES Y DATOS DE INTERÉS

 .El descenso se puede realizar durante todo el año, sólo hay que evitar las épocas de crecida del Guadiaro. Este puede llegar a sifonar en parte los oscuros que se encuentran en el interior del cañón.

 

 .El material necesario consta de neopreno completo, ya que las badinas son largas y hay que nadar en aguas frías. Una cuerda de 15 metros de longitud, algunas cintas de repuesto y un bidón estanco para meter la ropa seca, que nos servirá para el trayecto de regreso al pueblo.

 

 .Aproximación: 35 min., descenso: de 2,30 a 3 horas, retorno 20 min.

 

 .Longitud: 1200 aproximadamente, desnivel: 60 metros.

 

 .Es conveniente informarse en la estación de ferrocarril sobre el horario de paso de los trenes, a fin de evitarlos. Los cuatro túneles que se han de atravesar son muy estrechos y suponen un peligro cruzarlos a la vez que el tren, sobre todo el último que es largo (1000 metros) y se hace prácticamente a oscuras. Preved frontal, muy útil para el trayecto.