Flauta

FLAUTA TRAVESERA

Es un instrumento musical de viento, en forma de tubo, con varios agujeros circulares que se tapan y destapan con los dedos o se abren y cierran con llaves. Antes se hacía normalmente de bojo ébano, y hoy de metal. El sonido se produce por medio del aire insuflado por el instrumentista, que pone en vibración el del tubo. Las civilizaciones antiguas utilizaron tres tipos de flauta, que perduraron hasta el Renacimiento. La más destacada desde la Edad Media fue la dulce, que mantuvo su protagonismo hasta que en el siglo XVIII fue sustituida por la travesera. A partir de 1720 empezaron a añadirse llaves, y hacia 1840, la antigua flauta travesera se convirtió, gracias a las invenciones de Teobald Boehm, en la actual. Las obras maestras para flauta se escribieron para instrumentos sin mecanismos, muy similares a los que ya se conocían en la Edad Antigua.

Mide 19 mm de diámetro por 67 cm de longitud y se desmonta en tres partes. Tiene una abertura lateral en la embocadura y otras dieciséis más, provistas de un sistema de llaves y palancas que facilitan la utilización de las manos y la emisión del sonido. Se toca colocándola en la boca en posición transversal y de izquierda a derecha. Tiene cerrado el extremo superior del primer tubo, en cuya mitad se encuentra la embocadura, con un agujero ovalado mayor que los demás. El cambio de altura de los sonidos, que abarca tres octavas, se obtiene por la modificación de la forma y de la velocidad del aire, y por la variación del largo del tubo, conseguida gracias a los orificios del instrumento. Con este tipo de flauta se logra un mayor volumen sonoro, mayor afinación y homogeneidad en el sonido.

 

 

Es una contradicción evidente que la flauta, el instrumento más agudo de la familia de viento-madera, no se construya en madera.

Desde hace más de un siglo las flautas se fabrican en metal, a menudo en metales preciosos, como la plata, el oro e incluso el platino. Es una de la innovaciones aportadas por Theobald Böehm (1794-1881), diseñador de la flauta moderna en su forma definitiva (al menos hasta la fecha).

Sin embargo, todavía las flautas modernas pueden ser construidas excepcionalmente en madera; algunas grandes orquestas (como la del Concertgebouw de Amsterdam) y solistas (como el joven Partick Gallois) mantienen esta tradición. Sin embargo, el material de que estaba hecha tradicionalmente la flauta era la madera, sobre todo el bojo, el ébano o el granadillo, aunque también conocemos maravillosas flautas de marfil y, más excepcionalmente, de porcelana o cristal.

El hacer flautas en metal es un invento relativamente reciente, que ayuda a que el sonido sea más brillante y potente, aunque sea a costa de perder algo de su encanto. Los expertos en acústica suelen afirmar que el material del que esté hecho una flauta influye poco en el sonido, pero lo cierto es que, si no el público, al menos los flautistas.

Como instrumento aristocrático, la flauta fue el gran competidor del violín durante la época barroca como instrumento solista. La flauta vivió su Edad de Oro durante el siglo XVIII. En esta época la práctica totalidad de los grandes compositores (Vivaldi, Telemann, Bach, Haendel, Haydn, Mozart, Beethoven...) escribieron numerosas obras para la flauta. Durante el siglo XIX el prestigio de la flauta decayó, pero durante el siglo .XX se ha producido una resurrección y la flauta ha recuperado su gran prestigio como instrumento solista.

En todo el mundo, diferentes culturas inventaron sus propios tipos de flautas, según las necesidades.

Las civilizaciones tempranas donde predomina el impulso masculino asocian las ideas flauta – fertilidad – vida – renacimiento, y la asocian con innumerables ceremonias. Eran hechas con madera o huesos humanos, caracolas y había una gran variedad de tamaños.

 

 

Es interesante observar que en el 1000 la flauta desaparece junto con la caída de Roma y comenzó a reaparecer en el siglo X y XI. Es probable que la flauta fuera introducida en Alemania por los Bizantinos. En el siglo XIV, la flauta se introduce en los demás países europeos. La flauta traversa tenía un cilindro más ancho que los anteriores. Esto permitía que la octava grave fuera más fácil de soplar y no estaba tan limitada en su registro agudo. Las tendencias musicales de esta época buscaban instrumentos homogéneos, mezclados en grupos heterogéneos: el comienzo de la orquesta sinfónica. La jerarquía sonora impuesta por las reglas de orquestación queda reservada para la flauta en do y el piccolo, que es empleado en la orquesta sinfónica. Para la flauta se comienza a desarrollar el repertorio solista. El sonido producido por la flauta traversa todavía era inconstante, pero más fuerte, claro y penetrante que el de las flautas dulces. Durante el siglo XVI, fue uno de los instrumentos más populares en Italia. Su popularidad se extendió a Inglaterra.

En el período renacentista se populariza la flauta de pico, sin embargo, las flautas traversas todavía se seguían tocando en la primera mitad del siglo XVII y los instrumentos de viento de madera fueron rediseñados.

Las flautas estaban hechas en una sola pieza, eran cilíndricas y tenían seis orificios muy pequeños, lo que producía una sonoridad de colores pálidos.

La era Barroca marcó el retorno de la popular flauta travesera. Su construcción fue hecha en un tubo cónico que contenía seis agujeros abiertos agrupados en dos secciones y una llave cerrada. El cuerpo, antes de una sola pieza, fue realizado en tres partes: cabeza, cuerpo y pie.

Alrededor de 1700, el cuerpo fue dividido en dos partes y pies extras, llamados cuerpos de recambio, lo que permitía al flautista adaptar su afinación de acuerdo a diferentes orquestas. En 1722 se inventan las llaves de Do y Do#. El flautista y compositor J. Quantz critica mucho esta prolongación, que juzga inútil y nociva para la calidad del sonido.

En 1800 las flautas aparecen en el repertorio de orquesta, como las sinfonías de Beethoven.

THEOBALD BÖEHM

El flautista alemán Theobald Böehm, estudió las nuevas técnicas de flauta y en 1832, basado en un nuevo sistema, creó la flauta que se usa hoy en día. Entre sus fundamentos encontramos que los agujeros debían ser lo más anchos posible y estar en los lugares acústicamente correctos; que la flauta contendría un cierto número de llaves cubriendo todos los agujeros y que todas las llaves tenían que estar abiertas en su posición de descanso (excepto sol #). Las nuevas flautas estaban realizadas en un tubo cónico, y en 1846 Böehm creó el tubo cilíndrico moderno con una cabeza parabólica. Esto corrigió la afinación y homogeneizó el timbre en los diferentes registros.

A medida que el tiempo pasó, las flautas se construyeron en metal. Más duro el metal, más luminoso el timbre.

Desde la construcción de la flauta por Böehm en 1847, se ha conservado básicamente el mismo modelo. Puede haber adicionales o extensiones, pero no se ha rediseñado. Hoy, la flauta moderna está construida sobre 26.5 pulgadas largo con un tubo de 0.75 pulgadas y está dividida en tres secciones que contienen la juntura de cabeza, cuerpo, y pie.

Hay trece agujeros que usan ocho dedos y el dedo pulgar izquierdo. La juntura de cabeza se cierra con un corcho y está abierto hasta el pie. El material más común es la plata esterlina, pero algunos modelos más baratos son el níquel color de plata. Se ha experimentado con platino, auromite (oro y plata), y titanio. También se ha agregado una llave con rodillo para el Re # y un mecanismo de Mi partido que permite cubrir dos llaves, mientras en una flauta regular, cubre sólo uno. El diseño de la embocadura se ha cambiado según las necesidades del flautista.

Al final de ese siglo la flauta aparece en las obras de Brahms, Strauss, Tchaikovsky. La literatura para flauta sola se expande rápidamente, con piezas muy virtuosas.

 

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Otros instrumentos de la familia de la flauta son: flauta baja, flauta contralto y flautín. El más conocido de todos ellos es el flautín.

El flautín difiere de la flauta por tener un tamaño más pequeño. Se fabrica en madera o en metal –generalmente de aleación de plata–. Se caracteriza por su tono agudo y penetrante. Sus sonidos corresponden a los de la flauta ordinaria en una octava alta. Se utiliza en las orquestas sinfónicas pero sobre todo en las bandas militares. También se le denomina piccolo.